Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Opinión

Si te confirman, date por muerto

Cartel anunciador de la llegada de Tevenet al Hércules CF como entrenador. Foto: herculesdealicantecf.net
Cartel anunciador de la llegada de Tevenet al Hércules CF como entrenador. Foto: herculesdealicantecf.net
  Hay una ley no escrita en el mundo del fútbol que siempre termina cumpliéndose. La conocen los futbolistas, los dirigentes de los clubes y, por supuesto , aquellos que más directamente la sufren en sus carnes, que son en última instancia los entrenadores de los equipos.    La hoja de ruta o el protocolo […]

 

Hay una ley no escrita en el mundo del fútbol que siempre termina cumpliéndose. La conocen los futbolistas, los dirigentes de los clubes y, por supuesto , aquellos que más directamente la sufren en sus carnes, que son en última instancia los entrenadores de los equipos. 

 

La hoja de ruta o el protocolo siempre es el siguiente: Tenemos un equipo de fútbol que milita en Primera División, o en Segunda, o en Tercera, o donde quiera que juegue, la categoría es lo de menos. De pronto el equipo empieza a no jugar bien, o mejor dicho, a no ganar. De pronto no se cumplen las expectativas que al principio se habían creado. Bien porque se quería aspirar a algo que no llega, bien porque se querían mantener, al menos, unas posiciones que se pierden. El caso es que la cosa no resulta como se esperaba.

 

Plantilla del Hercules CF realizando un entrenamiento. Foto: herculesdealicantecf.netEs ese el momento en el que todo el entorno, con la prensa a la cabeza, habla de crisis. Desde dentro se apela al propósito de enmienda y también a los conjuros, para sacar esto y aquello adelante. En primer lugar suelen aparecer los jugadores, bastante escuetos, bastante comedidos, en la tranquilidad, de que es más fácil echar a uno que a veinte, y se suelen limitar a aquello de: “Estamos con el entrenador a muerte”, como si acaso esto fuera la guerra.  Entonces aparece el entrenador y dice la parrafada tópica y clásica: “Me veo con fuerzas”; “Entre todos, esto lo vamos a sacar adelante”; “Yo nunca arrojo la toalla ni salgo corriendo, eso sería de cobardes”; “El fútbol es así, y hay que seguir trabajando”…

 Pues eso, para qué continuar. Y entonces es cuando según la hoja de ruta o protocolo, aparece el presidente o directivo de turno del club y afirma: “Hemos decidido seguir confiando en Fulanito o Menganito como entrenador del equipo”;  “Nada de cese, comparezco aquí para ratificar al entrenador en su puesto”; “Goza de nuestra total confianza y todo nuestro apoyo”, o aquella otra de: “Esto lo tenemos que sacar adelante entre todos y confiamos en él hasta el final”.

 

Tópicos y convencionalismos. El caso es que justo en ese momento el entrenador ya sabe que tiene un pie fuera y los dos a la semana siguiente si el equipo pierde o no reacciona. Y esto ha pasado un millón de veces. Por arriba y por abajo, entre los poderosos y los más modestos. Todavía recuerdo al solemne Florentino Pérez, Presidente del Real Madrid, diciendo con rotundidad: “Benítez no es el problema, Benítez es la solución”. A los pocos días lo echó a la calle sin ningún empacho y sin sofoco por sus palabras grabadas, y colocó a Zidane en su puesto. 

 

Y viene todo esto al caso, porque la semana pasada cuando el apoderado del Hércules, Sr. Ramírez, escenificó el apoyo a Tevenet, con presencia de miembros de la plantilla inclusive, todos sabíamos lo que quería decir, y lo que posteriormente pasaría al menor revés. Y si no era estúpido, también lo debía saber o presuponer el propio preparador, que en ese momento desconozco si ingenuamente, o con verdadera fe, agradecía la confianza que se depositaba y se renovaba en su persona. 

 

Hoy te ratifico, la semana que viene te destituyo. Y hay que tener en cuenta que no ha sido antes porque en el Hércules no hay un duro, que se decía antes. Y la situación es la que es, con el Club en quiebra y el único activo en manos del Instituto Valenciano de Finanzas. Al fin y a la postre y en lo deportivo, esto también viene a ser la consecuencia de una mala planificación deportiva, pero sabido es que, como reza el refrán: “Donde no hay harina todo es mohína”. Y aunque viniera hasta aquí el propio Monchi, el semi Dios ojeador del Sevilla F.C., poco se puede traer, cuando no hay para gastar. 

 

El caso es que, una vez más, se cumplió esa máxima no escrita en el mundo del fútbol: SI TE CONFIRMAN, DATE POR MUERTO. 

 

Virtudes Campoamor

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