Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Balones a la olla

Qué bonito es Badalona

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

El Hércules consiguió vencer al Badalona después de cuatro semanas perdiendo, en el segundo partido de los ocho de esta segunda fase. Fue un partido bronco, un encuentro de músculo, sin contemplaciones ni posibilidad de florituras, típico de Segunda B. La cosa fue de menos a más. Una primera parte con iniciativa visitante, para después equilibrar la balanza y finalmente poder hablar de una segunda parte con mayor dominio y control tanto de juego como de situación por parte alicantina. No cabía otra, era sí o sí. Ahora puede pasar cualquier cosa, pero una nueva derrota este pasado fin de semana hubiese supuesto el adiós definitivo a cualquier posibilidad. Ahora mismo la victoria del fin de semana frente al conjunto catalán mantiene viva la llama. Aunque tenue, la luz de la esperanza sigue brillando. De ocho, se ha perdido uno, ganado otro, y quedan seis, habría que ganar al menos cinco. Eso son matemáticas, y la matemática es una ciencia exacta.

Se disputó el partido el sábado por la tarde, después de muchas semanas jugando a las doce del mediodía. La victoria fue por la mínima y la nueva ilusión herculana, Rodrigo Pastorini, esta vez titular desde el principio, en detrimento de Benja, marcó un golazo de delantero centro. El uruguayo nos hizo felices. Con ánimo de meter presión, el Hércules adelantó el partido a jornada sabatina. Había llovido durante el viernes y buena parte de la mañana del propio día. Temperatura agradable, 16 grados centígrados, pero tarde nublada y cielo plomizo, parecía otra cosa. El terreno de juego en buenas condiciones. Entre lesiones y decisiones técnicas, se quedaron fuera Nani, Erice, Borja, Buenacasa, Moisés y Acuña. El Hércules pidió al Departamento de Sanidad, al menos el 11% del aforo del campo, algo así como tres mil espectadores. La administración respondió, que ciento cincuenta, el simbolismo de jornadas atrás. Ya saben: “Lentejas, si quieres las tomas, y si no las dejas”. El arbitraje corrió a cargo del aragonés Ramo Andrés, meticuloso, pejiguero, no gustó ni a unos ni a otros, quizá escamoteó un penalti a ellos en la primera parte y otro a nosotros en la segunda. Sólo es anecdótico, pero este árbitro es el mismo que nos pitó en Atzeneta, con la derrota y la destitución de García Cubillo comenzó la cosa a torcerse.

Campo del Hércules, con los 150 asistentes al fondo, sentados en la Grada de Preferente (Fotografía: Ferrándiz).

Hércules 1 – Badalona 0

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat popularizó allá por la década de los setenta, el tema “Qué bonito es Badalona” Decía: “En invierno y en verano, con mantilla y barretina, a la sombra y al solano”. Yo sin ánimo poético, solamente como juntaletras, me atrevo a decir: “…Qué bonito es Badalona, un sábado por la tarde, en el Rico Pérez, ganándole el Hércules con un gol de Pastorini, que entró por todo el Angulini”.

El partido lo comenzó el Badalona de amarillo, como si fuera el conjunto local, a tenor de su disipación e iniciativa así parecía. Fue como si quisiera hacer un primer experimento para meter el miedo en el cuerpo, a medida que pasaron los minutos se fue equilibrando la partida. El Hércules dispuso un cuatro, cuatro, dos, que tan pronto se transformaba con tres delanteros arriba, en función de cómo se movía Pedro Sánchez de medular hacía arriba, el aspense fue uno de los más destacados. Una acción tímida de Abde, y otra de Pastorini, más otra más del uruguayo sin consecuencias, desaparecido en casi toda la primera parte. Su juego es, salvando las distancias, el de Butragueño. Toca cinco balones durante todo el partido, da una asistencia y mete un gol. Es suficiente. Si siguiera en esa tónica, sería mucho más de lo que hemos tenido hasta ahora. Nadie quería cometer errores, ni había apuesta, ni había riesgo. Al borde del descanso pudo llegar el desequilibrio para el Hércules. La mejor en el cuarenta y cuatro. Centro por la derecha, Pastorini remata con clase, pero forzado, el rechace lo recoge Pedro que chuta a la derecha del palo del portero del Badalona. ¡Lástima!

Curiosidad, que luego expondríamos a Manolo Díaz, en sala de prensa. El Hércules no puede con La Nucía, El Badalona le mete cuatro goles a La Nucía, pero no es capaz de meterle uno al Hércules. Paradojas del fútbol.

Y tras la pausa, asistimos a una segunda parte que fue muy diferente. El Hércules, si antes había dudado, se fue a por el partido, no le quedaba otra. Entonces pasó más o menos la constante de todas las semanas, cinco o seis ocasiones de gol donde no entra ninguna, o acaso una sí, como así fue. Aviso en el cuarenta y ocho de Abde, falló un mano a mano, contra el portero catalán Alex. El joven Abde y otro joven, Manu Garrido, ya se habían echado el peso del equipo a sus espaldas. Y en el minuto cincuenta y tres, entre Garrido y Pastorini, se fabricaron ellos dos solos, un gol de delanteros. Por la derecha, Pastorini para Garrido, y Garrido para Pastorini, al hueco, al primer palo, por donde entraba el uruguayo tras haberle asistido. El pase raso lo colocó en todo el ángulo del palo corto, lo hizo con potencia, con decisión, con aplomo. El uruguayo estará mejor o peor de forma, habrá venido aquí por unas cosas o por otras, o por algo, pero nos demostró su clase. 

Es cierto que el Badalona se estiró, se fue a por el partido, pero también es cierto que el tanto les dejó tocados. Les quitó tanta vida como se la dio al Hércules. A partir de ahí el conjunto alicantino jugó sus mejores minutos, tanto en acciones ofensivas como en saber estar en acciones defensivas. Comenzaron los cambios, tanto en una escuadra como en la otra, se acabó el centrocampismo, y se jugaba tanto en un área como en la otra. Se pidió un penalti a Manu Garrido, como se había pedido otro a favor del Badalona, en la primera parte por falta de Appin a Cárcaba. Con confusión se produce el cambio de Moyita, por Armando para buscar más contundencia. El Hércules perdió posesión. Unos dicen que para forzar una amarilla; Díaz en la sala de prensa dice que no se enteró. Lo cierto es que Moyita al salir por Preferente y luego rectificar y salir por zona de Tribuna y banquillos, fuerza la amarilla. No jugará en Cornellá, como no jugará Appin por acumulación de amonestaciones, otro contratiempo para el próximo domingo a partir de las siete y media de la tarde. Un poco más tarde se produciría la acción de posible penalti a Manu Garrido, pero mientras el Hércules estuvo mandón y firme. De ahí hasta el final, jugadas y acciones para haber resuelto; en una de ellas Raúl se metió hasta la cocina sin encontrar rematador. En otra combinación entre Manu Garrido y Abde, el joven marroquí vuelve a errar frente al portero, Alex. Y entonces los sustos, la precipitación de última hora y el tembleque de piernas, de cuando te sabes ganador, o sabes que todo el botín atesorado lo puedes perder en un instante.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Se añaden cinco minutos, se lesiona feamente Tano, pierde la consciencia, sale en camilla. El partido se alarga hasta los noventa y nueve, y en ese trance interminable del descuento, el Badalona cuenta con dos acciones seguidas para haber resuelto el partido. Pero entonces apareció Falcón, o quizá San Falcón. Después de haberle despejado un tiro a lo Supermán, a Bikoro, salva otras dos a la par a Chema Moreno, que había salido en la segunda parte. Una a bocajarro y la segunda que le vuelve a caer en los pies al mismo jugador, con malicia se la lanza al palo largo, y Falcón a mano cambiada, intuyendo la trayectoria, despeja. Final más que épico. El triunfo de este sábado es de Falcón, de Manu Garrido y Abde, que se echaron el equipo a la espalda y de Pastorini, que definió con su gol.

Tres puntos que no dan nada, no logran nada, solamente mantienen la esperanza, pero los ciento cincuenta herculanos de raza que asistieron despidieron al equipo emocionados al grito de: Hércules, Hércules… Fue emocionante, varios jugadores se acercaron a la grada y se sumaron a la celebración. Escalofriante y conmovedor.  ¡Esta afición, a poco que le das! …

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Sala de prensa

Un simpático y cercano Manolo González, técnico del Badalona, clamó por un empate. Para él hubiese sido lo más justo. Reclamó el posible penalti a su jugador de color, Cárcaba, pero también reconoció no haber perdido por el árbitro. Reconoció que su hándicap fue no haber materializado sus ocasiones, y de forma elegante, le siguió reconociendo opciones al Hércules, porque en este grupo por sus peculiaridades no está todo dicho.

Manolo González, técnico del Badalona (Fotografía: Ferrándiz).

Por su parte, Manolo Díaz, como siempre, tiene la misma cara en una boda que en un funeral. Contento con el resultado, y contrariado con la cantidad de acciones que no se llegan a consumar; lo de siempre. Reclamó como su homónimo el otro posible penalti a Manu Garrido.

Manolo Díaz, entrenador del Hércules (Fotografía: Ferrándiz).

Argumentó el cambio de Moyita por razones tácticas. Dijo no haberse enterado de la tarjeta al sevillano, ni si respondía a otras razones. Y dijo estar pensando solamente en el desplazamiento a Cornellá, donde de ganar, sí comenzaríamos a tener un halo de esperanza por la Liga Pro.

Yo por mi parte, me emocioné como el primero, como el que más. Pero hasta donde me deja la profesión. Sí les digo que es penoso, porque con esta disposición, con esta actitud, y con este querer, no hubiese sido complicado meterse entre los tres primeros en la liga regular, que concluyó en marzo. Cinco o seis puntos más se podrían haber conseguido de cualquier forma. Y hubiésemos estado en el paquete de los tres primeros.

QUÉ BONITO ES Y FUE BADALONA. ¿SERÁ TAN BONITO CORNELLÁ? Domingo día 18 de abril, siete y media de la tarde, campo de reducidas dimensiones, césped artificial en mal estado, no juega Moyita ni Appin por sanción.

SÓLO VALE GANAR.

Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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