El gran poeta Miguel Hernández Gilabert murió en el Reformatorio de Alicante, a las 5.30 horas de la mañana del día 28 de marzo de 1942. Es obvio decir que nadie debería morir en una cárcel, pudiendo hacerlo en su domicilio y, mucho menos, en la forma en que murió Miguel Hernández.
Como escribió José Luis Ferris en su libro biográfico sobre Miguel Hernández:
“La contrastada realidad, en toda su extensión, se ajusta únicamente a la soledad de un hombre que supo esperar, hasta el último momento, la gran promesa que fue para él la vida; una criatura atravesada por un rotundo amor hacia las cosas que vio con entera amargura cómo se vulneraban cada uno de sus sueños; un hombre generoso que no recibió mayor pago que la inclemente maza del desamor y la impiedad”.
José Luis Ferris (1)

Pocas ciudades han actuado con mayor compromiso y atención para el poeta oriolano Miguel Hernández que la ciudad de Alcoy. Su periódico Ciudad, el jueves 24 de febrero de 1977, nos refería cómo el martes 22 de febrero tuvo lugar la representación en el Teatro Circo de dicha ciudad del auto sacramental de Miguel Hernández, Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, por la agrupación teatral alcoyana “La Cazuela”, en estreno mundial preparada de la mano de Mario Silvestre. En aquella ocasión y como refiere dicho periódico, que en su día dirigió con tanto entusiasmo don Rafael Coloma: “Con un Teatro Circo abarrotado de gente como en pocas ocasiones ha registrado una representación de ‘La Cazuela’, tuvimos ocasión de asistir a una memorable puesta en escena que el público, en pie, aplaudió con entusiasmo al final de la obra, tras haberlo hecho ya varias veces en cada uno de los cambios de escena”.
Yo que en aquella fecha residía en Alcoy, asistí a la representación indicada del auto sacramental de Miguel Hernández, que fue continuación de su estreno en Orihuela el domingo 13 de febrero de 1977 en el Teatro Circo, y de la siguiente representación, antes de la alcoyana, en Alicante en el Teatro Principal y fui testigo de cómo, en la representación de Alcoy, asistió su alcalde, don Rafael Terol Aznar, y por Orihuela, su alcalde don Pedro Cartagena Bueno. De las palabras de ambos alcaldes y sus recíprocos parabienes terminaron con la entrega por el alcalde de Orihuela de una placa conmemorativa del homenaje de los oriolanos al presidente de “La Cazuela”, don Rafael Moya, que agradeció con sentimiento el mismo, según deja constancia en sus páginas el referido periódico Ciudad.

El grupo teatral de Alcoy, llamado “La Cazuela”, era muy importante y reconocido en aquella época y fue el que llevó a los escenarios el auto sacramental de Miguel Hernández que, desde su publicación en 1934, en la revista Cruz y raya de José Bergamín, no había merecido la atención debida, a pesar de la hermosa definición de Dios que contiene. Influyó también para su representación la promoción que de la obra de Miguel Hernández había emprendido el Instituto de Estudios Alicantinos.
“—Padre, padre, ¿y me dirás quién es Dios y de qué modo?
—Es el único acomodo que hallarás bueno y sencillo, al fin; el Perfecto Anillo, el Sin-Por-Qués y el Por-Todo”.
Pero el interés constante por la obra de Miguel Hernández por parte de los intelectuales y movimientos sociales alcoyanos no terminó con la memorable representación de su auto sacramental, sino que su recuerdo permanente se perpetuó con el descubrimiento en La Glorieta, en la plaza Ramón y Cajal, situada en el casco antiguo de la ciudad de Alcoy, de un busto del poeta y que tuvo lugar el día 1 de abril de 1978, y por la que Alcoy fue considerada como la primera localidad española en erigir un monumento a Miguel Hernández. Antonio Revert Cortés, un importante intelectual alcoyano a quien tuve el honor de conocer pues actuaba como procurador de los tribunales en Alcoy, escribiría en el periódico Ciudad de 28 de marzo de 1978 que “Alcoy, siempre pionera, una vez más, coge por sorpresa al mundo poético y erige el primer busto al poeta, al rayo que no cesa, al labrador de más aire, al silbo de Oleza, al viento del pueblo, en una canción ufana, reivindicativa de una etapa heroica”.

Firma de Miguel Hernández. Autor: Lobo de Hokkaido (Fuente: Wikimedia).
Este acto estuvo enmarcado en el ámbito de una serie de actividades organizadas por diversas entidades y agrupaciones alcoyanas como la Asociación de Vecinos La Mistera y el Club de Amigos de la Unesco, para conmemorar el 36 aniversario de la muerte de Miguel Hernández.
Ismael Belda Carbonell esculpió el busto de Miguel Hernández para ser colocado en La Glorieta, con su peso en bronce de 170 kilos, y cuyo coste fue de 200.000 pesetas solo en materiales y trabajos de taller, según dijo su autor, y cuyo importe fue abonado por un socio del Club de Amigos de la Unesco que quiso permanecer en el anonimato. Ismael Belda Carbonell (Alcoy 1923- Cocentaina 2011) fue un reconocido escultor alcoyano fallecido a los 87 años y que, además del busto de Miguel Hernández de La Glorieta, construyó un monumento a la Cruz Roja que hoy preside las inmediaciones de la antigua “Placeta de la Cruz Roja” en Alcoy y fue muy querido en la ciudad.

Y hoy la escultura de Belda Carbonell, situada delante de una palmera, permanece en la glorieta alcoyana sobre un pedestal de piedra donde aparece escrito:
“Adiós hermanos, camaradas, amigos despedidme del sol y de los trigos”
Como nos recuerda José Luis Ferris en su biografía citada, tales palabras no fueron escritas por Miguel Hernández en la pared de la enfermería de la prisión en los momentos en que agonizaba, y son sólo atribuibles a la imaginación del paraguayo Elvio Romero (2).
Enrique Botella Oltra, en el periódico Ciudad de 1 de abril de 1978, nos dejará escrito:
“Hemos vuelto a tu luminosa sierra oriolana, a tu realidad campestre: la palmera, el surco, la noria, las cabras… Hemos vuelto, un poco ingenuos, pero seguros de encontrarte; porque para ti la vida y la poesía han sido una misma cosa. A encontrarnos, digo, con esa variedad vegetal a la que tu pusiste nombre: ‘almendro de nata’, ‘lirio de olor precipitado’, ‘alegre tristeza del olivo’, ‘silencio de abeja detenida’…».
«Hemos ido a encontrar la tierra tal y como es: la áspera higuera, la fecundidad de los animales, la fruta carnosa, la clara sencillez de las cosas…”.
«Este inmenso poeta que es Miguel Hernández hoy se hace recuerdo emocionado. Hombre sensible, con voluntad de transformación, apasionado, expresión y ‘viento del pueblo’, renovador de nuestra lírica, creador de un lenguaje colorista y nuevo, más allá de técnicas y escuelas, de su obra podemos decir que es ‘lo más humano de lo humano’”.

Gran amigo Enrique Botella, alcoyano con vinculaciones oriolanas, que nos dejó muy pronto.
Este 21 de abril de 2023 he vuelto a Alcoy. Una de mil vueltas más. Porque Alcoy es mi segunda patria después de mi Orihuela del alma. Mi mujer y mis hijas son de esta patria.
Y he ido a verte, Miguel, a La Glorieta alcoyana, en tu inmóvil presencia en la que el escultor te dejó. Y te he visto ante una palmera, porque tú te lo dijiste: “Alto soy de mirar a las palmeras”. Y desde las altas cotas de los verdes pinares y de los altos bosques alicantinos de la hermosa tierra alcoyana, me ha parecido que miras a lo hondo, en busca de aquel huerto y aquella higuera.
Porque por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera.
Y yo me he vuelto a mis quehaceres y labores.
Alicante, primavera de 2023.
Bibliografía:
(1) José Luis Ferris, Miguel Hernández, Pasiones, Cárcel y muerte de un poeta, Primera Edición, marzo de 2002, Ediciones Temas de Hoy, S A, Pág. 289.
(2) José Luis Ferris, ob. cít. Pág 289.
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Enhorabuena por este reportaje sobre Miguel Hernández y su relación con Alcoy. Un abrazo.
Mucha gracias querido amigo Ramon Palmeral por tus palabras, que procediendo de un gran hernandiano como tu eres, son un honor para mi. Un fuerte abrazo. Julio Calvet.
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Julio: Te has marcado uno de tus artículos más hermosos de cuantos te he leído, señal de tu amor por Miguel y por Alcoy, ambas cosas totalmente justificadas. Cuando te vea personalmente me gustaría hablar largamente sobre el poeta, sus amigos y sus menos amigos… Un abrazo.
Querido Ramon Gómez Carrión. Muchísimas gracias por tu comentario. Yo también estaré encantado de hablar contigo. Un abrazo. Julio Calvet.
Emotivo y evocador su artículo sobre Miguel Hernández y Alcoy. Enhorabuena.
Muchas gracias querido amigo y gran poeta Juan Carlos
Un abrazo Julio Calvet
Enhorabuena Julio, por este artículo cargado de belleza y reconocimiento a la figura de Miguel Hernández, con ese recuerdo a Orihuela y Alcoy que con tanto entusiasmo y fidelidad han rendido honores a la figura del poeta.
un abrazo afectuoso
Te agradezco muchísimo tus palabras querida Pilar grandusima poeta y amiga.
Julio.