El mundo se va al garete. Esta semana, aparte del caso Koldo, se ha estado pendiente también, entre otras muchas cosas, está claro, de un asunto que tampoco es broma, como el rollo de Ucrania, la OTAN y Putin dando a entender que no hay problema en que se produzca una tercera guerra mundial, por lo del no hay dos sin tres, por lo de las ofertas del 3×2, o por lo de aquello que a la tercera va la vencida o la pérdida para todos, que es lo que probablemente será, pero sin ticket regalo ni devolución posible.
Pero esa noticia la escucho mientras realizo una ardua tarea que necesita algún tipo de especialidad en alguna carrera universitaria o de formación profesional como es pelar un chupachups. Sí, la guerra es la guerra, pero tratar de despegar el papel al caramelo puede sacarte de tus casillas, que no hay manera que, se supone, es para niños y niñas y nada, que es mejor abandonar que perder la vida en ello. Normal que cada día sea necesario llevarlos antes al psicólogo si ya pelar un caramelo produce ansiedad.
Padres y madres no pongáis en las bolsas de cumpleaños chupachups porque los profesores no tenemos dicha especialidad; ni esa, ni la de hinchar globos y mucho menos hacerles un nudo. Me declaro en rebeldía globática, o global, o lo que sea. No hago nudos a los globos. La respuesta es rotundamente no.
Aunque para especialidades, lo del tratamiento de las uñas. Esos puestos que te ponen uñas postizas, o te las liman mientras te ponen los pies en remojo. Pero que los hay a patadas, que sí, que todo el mundo tiene uñas, pero que es una exageración, casi tanto como los puestos de frutas, que ahora casi te salta la manzana a la cara; que no hay barrio que no se debata entre las uñas, la peluquería de reguetón, el puesto de frutas y verduras o el local de tatuajes.
Bueno, recuerdo el momento acuario come pies que se encontraba en todo centro comercial que se preciara. Allí estaban esas peceras con peces que se iban comiendo la piel muerta de la peña que hacía cola porque debía parecerle divertido; a ver, los mismos peces comiendo tanta piel muerta o morían o cogían un empacho, que eso no había por donde resolverlo, y sin descanso para almorzar. Yo nunca lo vi muy salubre eso de ir mordiendo pies aquí y allá sin limpiarse los dientes, que luego hay a quien le produce repelús compartir un cepillo o un simple vaso de agua. Total, que como llegaron desaparecieron, tenían que haber puesto cangrejos en lugar de peces, que por lo menos te cortan las uñas, pero es que la piscifactoría es lo que tiene.

Pero lo de las uñas, que no de corta cangrejo, es espectacular: es que a la hora que vayas, te cogen (yo no he ido pero bueno, me informo, es que es un negocio redondo de casi veinticuatro horas eso de ponerse uñas de goma. “Cuidado con Paloma que me han dicho que es de goma” (Emilio Aragón dixit). Y con un montón de decoración para cada dedo. Pero si hay más posibilidades que clases de manzanas, que el otro día me mandan a comprar un kilo de manzanas y entré en bucle. Blancanieves habría tenido que pedir, en la época actual, el comodín del 50 %, el del público y el de la llamada para poder elegir la manzana envenenada. Es una exageración. Y eso que no hay puestos outlet de manzanas, que podría, porque como ahora ni la fruta, ni la comida se estropea, que usarán cremas antienvejecimiento, pues que hagan un outlet de fruta: el mercado del outlet, frutas de otra temporada. Total, si las sacan de las cámaras congeladas, pues que cuando se pase la temporada que las lleven a otro sitio. Total, si el tomate o la piña ya saben tan solo a frío, qué más da. Como si me como un cartón que ponga tomate, al menos será celulosa.
Que no voy a entrar en la polémica de los pesticidas procedentes de otros países, pero que hay que llevar cuidado en lo que a salud, que no a sanidad, se refiere, que no tiene que ver una cosa con la otra; que dice mi nutricionista, con sabiduría, que una cosa es la salud propia y otra es la que te ofrece la Sanidad, que pareciendo lo mismo no lo es.
Porque total los outlet ya no lo son. Bueno, digo outlet por no decir fuera de temporada, pero que es trola porque antes sí, antes te ibas a un par de la ciudad y los precios pues bueno, vale, al principio por la rebeca que llevaba tu abuela pues pagabas dos euros, pero es que ahora esa misma rebeca como es vintage vale lo mismo que en las tiendas de nueva temporada porque, en el fondo, es lo mismo, tan sólo la llevan de paseo “pi pi pi en mi auto feo pi pi pi, pero no me importa pi pi pi, porque llevo torta”; pero la gente cuela con todo, como el asunto de los nuevos gimnasios que ya comenté alguna vez, que cada vez hay más y con más adeptos.
Que me parece genial todo lo que tenga que ver con la salud y el ejercicio físico, que uno ha pateado muchísimos gimnasios de la provincia y bueno, si me llevo ahora la mochila muy grande a según cuál, no cabemos todos. En dos días autobuses crossfit para realizar el ejercicio mientras te llevo al trabajo. La idea es buena, no me lo negarán, que seguro que ya se la ha apuntado algún «espabilao», que si no existe, la patento ahora mismo; total, si hay autobuses más grandes que muchos locales, que algunos hasta tienen que abrir las puertas porque carecen de más ventilación.

Los hay como las fruterías, los puestos de uñas y los de tatuajes (tatoos, que mola más) en cada esquina. Pillo una esquina normalmente cristalera rollo escaparate, lo abro a las ocho de la mañana, como si fuera un taller mecánico, lo suministro del Decahtlon y a realizar air squats, front squat, deadlift, shoulder press, push ups, pull ups, box jumps, double under, wall ball shots, clean and jerk… (esto lo he sacado buscando en internet). Vamos que para esta técnica uno tiene que tener más que condición física el B2 de inglés, porque cuando yo iba al gimnasio a hacer ejercicio pues que entendía los que debía hacer y no me ponía a hacer el pino sobre mi propio cuerpo para hacer una flexión apoyado en la pared ni me dedicaba a posar y subirlo a las redes sociales para que todo el mundo vea mi evolución o cómo molamos la peña, pero bien.
Que yo lo respeto todo, como la calistenia, esa nueva modalidad deportiva en que no hace falta que te apuntes al gimnasio y que utilizando tu propio cuerpo y su peso te sobra. Vamos, que me levanto del sofá y ya he comenzado con el entrenamiento. Sí, son esos que si miras por internet están colgándose de un muro, o de una farola, o se van al parque para que veas que pueden hacer ejercicios imposibles (que lo son, lo reconozco) para el humano normal, que se sirven del entorno para realizar ejercicios como si te vas un domingo a la playa de San Juan y ves a los guapos y a las guapas realizando ejercicios en los aparatos dispuestos para tal fin. Me meto yo a hacer eso y aún estoy tratando de saltar el muro de piedra que separa la acera de la arena sin caerme (con un alto porcentaje de seguridad me caería).
Para lo que hemos quedado, que uno fue deportista sin tanto inglés y sin tanta lycra envasada al vacío; sí que es verdad que uno antes tenía la V en el estómago y ahora tiene la B, que bueno, aunque suena igual al leer, como que no se ve la misma fisonomía. ¡Qué lástima!
Como lástima el otro día que me encontraba comprando en un supermercado de un centro comercial y un hombre que se había dejado el carro en el puesto de la carne, se ve que se fue a por algo a otra sección, cuando volvió le habían chorizado el carro. Así, como suena, pero ¿quién roba cosas que ni siquiera están pagadas? Es fastidiar por fastidiar. El mundo parece que va abocado a ese sistema. Ya no hay respeto por nada ni por nadie, pero el problema es que tampoco parece que haya nada ni nadie interesado en cambiarlo. Bueno, teniendo en cuenta que hay quien asegura que mentir es sinónimo de cambiar de opinión, pues a partir de ahí juguemos con el lenguaje que es, al fin, el que en un juicio determina la resolución. La didáctica del lenguaje como pillería para todo. Aprende a emplear bien la lengua y estarás salvado de toda acción legal. Bueno, al menos es lo que nos enseñan nuestros políticos. Es lo que tiene la política, que te da confianza y seguridad.

Bueno como la política de los seguros y su seguridad; eso de coleccionar peritos. Conozco a una persona que tuvo un incidente en casa el pasado año y, a día de hoy, y después de no se cuántos peritos que le han pasado pues su aseguradora, al parecer aún no tiene claro nada y, después de mil llamadas, le comunica que ha de realizar él mismo el informe que, en teoría, ya hicieron supuestamente los peritos que ellos mismos enviaron y que, al parecer, debieron meter en un cajón, tanto a los peritos como a los supuestos informes, porque no se entiende nada (bueno sí, la ingenuidad se va perdiendo con los años y las tortas de la vida/experiencia). Eso sí, no dejes tú de abonar el recibo pertinente y, por supuesto, sin queja alguna.
El caso es que el pobre lleva desde el año pasado como el que mira pasar las olas, o las nubes, o como el que come pipas sentado en un banco esperando, rollo Penélope, pero sin poder cocinar en su casa porque los seguros y los peritos es lo que tienen. Como los bazares: los hay de uñas, de fruta, de peluquería, de tatuajes y de todo lo demás que, al fin y al cabo, no deja de ser todo un comercio en el que cuando no interesa todo está vendido, reservamos el derecho de admisión y ejecución o conviértase usted en perito por un día. La verdad es que como idea de concurso para la tele tampoco estaría mal.
Lo dicho, una lástima de sociedad de tramposos y tramposas que me entero que, no sé cuándo sucedió, en un gym pues que había que publicitar una marca de zapatillas y las repartieron para que se las probaran mientras realizaban el ejercicio físico para ver lo que molaban y que se sintieran como Michael Jordan o como Homer Simpson de cómodos y cómodas, pero que al final de la sesión por favor devuelvan las zapatillas… imagino para volver a repartirlas en la sesión posterior… o quizá para venderlas en algún comercio u outlet, o yo qué sé, pero algo tendrán que hacer con zapatillas usadas y sudadas que no sólo probadas, no sé, me quedo con la duda; si es que, en el fondo, ya todo vale y a cualquier nivel posible.
Que me entero el otro día que no existe el padre soltero si tiene un hijo natural, que los de Cabify te dan una botella de agua en el trayecto, que el carril bici no es obligatorio para los ciclistas y que pueden ir indistintamente por la carretera compartiendo con los coches, motos y patinetes (Barcala patinetes para la tercera edad), que el día 20 de febrero fue el Día Internacional del Gato, que el 29 el Día Internacional de las Enfermedades Raras, que fui con la familia a Madrid a ver la exposición de Pixar, que es una pasada, que fuimos en el tren de dos pisos que es muy cómodo pero que no tiene tele para ver “peli” y que el baño de arriba es para gente minúscula, que los alumnos de primaria creen que la historia de Romeo y Julieta es la historia de dos gnomos (peli de “dibus”) que tienen un rollete y que, en fin, Danza Invisible, se separan, “Sabor de amor, todo me sabe a ti”.
Rock and roll.
BSO, A este lado de la carretera de Danza Invisible y Llamando a la tierra (que se nos va) de M-Clan, ambas grandes versiones.
Lectura recomendada Maus de Art Spiegelman, imprescindible novela gráfica para los tiempos que corren.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.
Un abrazo. Espero que tu salud siga mejorando.