Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Balones a la olla

El Hércules tiene «buenacasa» pero tiene mala suerte

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

En el duelo matinal de este domingo, día uno de noviembre, primer día del mes y festividad de Todos Los Santos, y si se me permite la licencia, el día de mi cumpleaños, el Hércules se trajo un punto de la capital de la Comunidad Valenciana. La pena es que no se trajo los tres. Y fue una pena, porque si bien en el conjunto del partido hubo más dominio valenciano, no es menos cierto que las oportunidades, las ocasiones, en su gran mayoría fueron de parte alicantina. Todo se puso tan de cara, que hasta casi la totalidad de la segunda parte la jugamos en superioridad numérica por la expulsión, justa y legal, del valencianista Sibille que, sin sentido, propinó un golpe en la cara al herculano Moyita. La fortuna del pasado domingo se echó en falta ayer, pese a que la segunda parte estuvo plagada de ocasiones. Hasta por tres veces el delantero aragonés del Hércules, Sergio Buenacasa, pudo marcar. Y no es que estuviera torpe, ni mucho menos. Ayer el cancerbero del filial valencianista, Unai, salvó a su equipo de la derrota, con grandes intervenciones. Reiteramos la afirmación de hace una semana; tanto en el fútbol, como en la vida en general, unas veces se nos da y otras veces, se nos quita.

Valencia Mestalla 0 – Hércules 0

Duelo matinal en la Ciudad Deportiva del Valencia C. F., en el Campo Antonio Puchades. Ese mismo lugar donde la pasada temporada asistimos al esperpento de prohibir la entrada, carné de identidad en mano, a todos aquellos que no demostraran ser nacidos en Valencia o en pueblos de la provincia. Todo ello para evitar la entrada de aficionados alicantinos. Aquello claramente inconstitucional quedó en nada, y el club valenciano se salió por la tangente, argumentando motivos de seguridad.

Más que llevar a cabo un rosario de oportunidades y ocasiones a modo de inventario, resumiremos diciendo que el Valencia-Mestalla es todo un digno filial representante de un equipo histórico de Primera División, el Valencia C. F.  Cuenta en sus filas con jugadores que algún día vestirán la camiseta del primer equipo, y sobre todo un tal Fran Navarro, que aquí o allá será futbolista puntero en la élite del fútbol español, todo ello en buena lógica y con los altibajos que tiene este mundillo.

Dos partes bien diferenciadas, una primera en la que el dominio fue claramente de los locales. El mismo Fran Navarro dio un aviso en el minuto cinco de partido. Entre el desajuste y el despiste atinó con un cabezazo que se marchó fuera por poco y que pilló a la defensa y portero descolocados. Otra vez pasado el primer cuarto de hora, Falcón repelió con los pies otro remate de Navarro. No fue hasta casi la primera media hora cuando Borja remató de cabeza un centro de Alfaro, poca cosa.

Si el Hércules pudo marcar en la primera parte fue en dos oportunidades, las dos del francés Kévin Appin. La primera en una melé con rechace y chut contra la defensa y la segunda a la media hora, más clara, con disparo desde lejos y el balón estrellándose en el poste. El portero no hubiera podido hacer nada. El Hércules se sacudió como pudo el dominio local y se fue al vestuario.

Tras el descanso, muy pronto en el minuto cincuenta, llegó la acción determinante que pudo desequilibrar el encuentro, pero no fue así. El jugador argentino del Valencia, Sibille, propinó un golpe en la cara a Moyita para cortar una acción de ataque. Fue tan evidente que había metido la pata, que para justificarse al instante se lanzó al suelo para justificarse. El árbitro, ni lo dudó. Roja directa, expulsión y el Valencia Mestalla se quedó con diez para el resto del partido.

Los valencianos se recompusieron sobre el terreno de juego, nueva disposición táctica, nuevo dibujo, un solo punta y a aguantar, viéndolas venir. A partir de ahí el Hércules creció. Hubo tres incorporaciones en la segunda parte, la de Armando, la de Pedro, y la de Buenacasa por Manu Garrido. Sí es verdad, que las dos primeras fueron prácticamente relleno, no es menos cierto que la del delantero centro fue pura dinamita, lo que pasa es que no llegó a explosionar.

Una primera ocasión del aragonés, antes jugador del Mallorca y del Málaga, a pase de Nani, que el portero Unai despejó como pudo. En ese intervalo no sería justo reconocer que el filial valencianista pudo marcar. El rechace de un saque de esquina tuvo la réplica de un gran lanzamiento, que Falcón viendo venir el balón desde lejos despejó a saque de esquina. No entró por los pelos y la intervención recordó al mejor Falcón de la pasada temporada. El Valencia no se desinflaba con diez, pura juventud, calidad y sin complejos.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

La segunda de Buenacasa, que entre él y Garrido, hoy sustituyeron al lesionado Acuña.  Minuto ochenta y cuatro. Moyita se inventa un pase de maestro con vaselina incluida por encima de la defensa, control imposible sobre la marcha, pero el remate lo saca Unai, hubiese sido de bandera.

En un balón perdido por fuera del campo, el Hércules recupera la pelota para que el Valencia la ponga rápidamente en juego. Todo un detalle, todo un gesto, tenían ya un punto, pero querían los tres.

Entre unas cosas y otras, seis minutos de descuento y una última oportunidad, no podía ser de otra forma para Buenacasa. Era el noventa y seis, sobre la bocina, el remate de Sergio Buenacasa chocó en un defensor como podía haber ido dentro. En sus botas estuvo por tercera vez, pero no fue la vencida.

Un punto y la próxima semana en el Rico Pérez y a puerta cerrada. Maldito Coronavirus.  También choque matinal, frente al conjunto balear del Peña Deportiva, el conjunto representativo de la localidad ibicenca de Santa Eulalia del Río.

Ya les dije al principio el Hércules tuvo BUENACASA, pero no tuvo BUENASUERTE.

Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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