CABESTRO: Dícese del buey manso que sirve de guía a las reses bravas, principalmente en un encierro.
Bueno, dicho esto, ni el alcalde Echávarri ha demostrado ser res brava, ni Pavón ni Bellido destacan precisamente por su condición de mansos. Pero es cierto que cuando se ha devuelto un toro al corral, en algún caso excepcional, alguno de los integrantes de la manada de mansos ha arremetido hasta al mismísimo toro bravo. Es lo sucedido en las últimas horas, más o menos. Pese a ser el toro, Echávarri se ha aculado en tablas ante el acoso de los otros dos, que le han arrinconado.
Este martes día dieciséis de mayo a media mañana, me acerqué hasta la plaza de toros para renovar mis abonos. Ya sé que tenía de tiempo hasta el mismo día treinta de este mes, pero la paciencia nunca fue mi fuerte, más bien soy de los de “faena hecha no corre prisa”. Al llegar me extrañó ver las dos taquillas cerradas todavía, como más me extrañó ver unos corrillos de gente, con mal clima y ambiente, que hablaban a voz alzada. Pregunté a un señor, y me dijo la causa: “No hay venta de abonos, se ha suspendido la Feria, dicen los de la empresa que los de Podemos y el otro partido no quieren que haya toros”. Fue más bien poco lo que me dijo, incompleto y de manera aturullada, pero fue suficiente. A estas alturas, ya sabemos todos de que va la cosa.
Guanyar y Compromís han vetado, boicoteado y bloqueado no dejando salir adelante, lo que la Comisión Taurina ya había aprobado hace unos días. A los nacionalistas valencianos y a los anti sistema de Podemos, que componen el tripartito, no les ha gustado el cartel anunciador de la Feria con la imagen del poeta oriolano Miguel Hernández, pese a que la empresa contaba con el beneplácito y autorización de la familia del escritor. La intolerancia del Franquismo se llevó por delante al poeta, por la Guerra Civil, y esta otra intolerancia le vuelve a asesinar décadas después. Le asesina culturalmente, a Hernández le gustaban los toros, pese a quien pese, y muchos de sus versos así lo reflejan.
Y ahora llega la otra parte. La fiesta de los Toros en España, es legal, hasta que se diga lo contrario. Se lleva a cabo bajo una normativa y una regulación estricta que marca el Ministerio del Interior. La empresa ha organizado esta edición de la Feria Taurina de las Hogueras de San Juan porque cuenta con una concesión municipal y un contrato, y de no llevarse a cabo, el ayuntamiento lo podría pagar muy caro. Cuando digo caro, digo en dinero, el tema en los tribunales no tiene vuelta de hoja, es negro sobre blanco, al menos hasta que expire la concesión. Y si el ayuntamiento tuviera que hacer frente a una indemnización por daños y perjuicios, es tanto como decir que eso lo pagamos todos los alicantinos.
Esta cuadrilla de irresponsables al frente del gobierno municipal, ignora o se encoje de hombros frente al impacto económico que una feria taurina de primer nivel tiene para la ciudad de Alicante. Desprecia la cantidad de gente que esa semana de forma directa e indirecta, trabaja y consigue una remuneración gracias a la Feria. A la postre, qué más les da si ellos van a cobrar igual.
De unos años a esta parte, la policía en el interior del coso debía tener un control especial con los Ecologistas, Verdes, Antitaurinos, o Podemitas que querían sabotear el espectáculo legal. Ahora, paradójicamente, se sabotea desde fuera de la plaza, desde el ayuntamiento y por parte de autoridades y representantes del pueblo, estos concejales espontáneos que se tiran al ruedo del vandalismo y la provocación. En medio de todo esto y para terminar, si quieren les cuento dos chistes en uno.
El maestro Echávarri, el año de la muerte de Manzanares, salió a la plaza en el homenaje al fallecido, sacando del brazo a la Bellea del Foc, y el año pasado, con motivo de la presencia en la Feria del diestro José Tomás, no dudó en retratarse con él, para mamonear mejor y, por supuesto, salir en la foto.
Echávarri, Echávarri…No sé de qué profundidad será la cornada, ni cuantas trayectorias tendrá, pero esta vez puedes decir QUE TE HA PILLADO EL TORO.
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