Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Opinión

Dios salve a la reina Nerea

Nerea Belmonte. Foto: AYUNTAMIENTO DE ALICANTE.
Nerea Belmonte. Foto: AYUNTAMIENTO DE ALICANTE.
Nerea es un nombre propio femenino, de origen griego. Deriva de nao, “nadar”. Significa la que manda en el mar. Nerea Belmonte, es una joven concejala del Ayuntamiento de Alicante, que en estos momentos es no adscrita, después de que sus compañeros de Guanyar-Podemos no hayan querido saber nada de ella tras detectarse que había adjudicado […]

Nerea es un nombre propio femenino, de origen griego. Deriva de nao, “nadar”. Significa la que manda en el mar. Nerea Belmonte, es una joven concejala del Ayuntamiento de Alicante, que en estos momentos es no adscrita, después de que sus compañeros de Guanyar-Podemos no hayan querido saber nada de ella tras detectarse que había adjudicado más de 15.000 euros de dinero público a una empresa creada por sus amiguetes. Nerea, la concejala, no la reina, deambula por el consistorio alicantino, sin asesores, sin competencias, y sin sueldo, pero ya dejó claro que no dimitía.

Los de Podemos son así, mucho pedir cuentas contra el poder, pero cuando ellos ostentan el poder, eso de asumir responsabilidades es otra cosa. Como por ejemplo la concejala de Madrid, asalta-capillas, que lo dejó todo pendiente a ser juzgada y condenada, pero cuando lo fue, dijo: “¿Qué, en qué afecta esa condena para su trabajo del día a día en el ayuntamiento?». Y ahí sigue.

Como también sigue Nerea, a la que todos, gobierno y oposición mostraron la puerta de salida. Nerea es joven, guapa, rubia, en ocasiones luce melena al viento, viste bien, es casi una pija. Y resulta paradójico identificar su imagen personal con Podemos, porque en este caso no se cumplen algunos de los requisitos estéticos que caracteriza a los “podemitas”. Si no conoces a Nerea, bien te la podrían presentar como perteneciente a Nuevas Generaciones del Partido Popular. Y qué curioso, en el último pleno del Ayuntamiento de Alicante, va Nerea y se alía con el Partido Popular y con Ciudadanos, para sacar adelante un punto del orden del día, consistente en pedir al Consell relajar las condiciones y exigencias a los racós festeros, y que esta competencia sea propia de los ayuntamientos, como mejor conocedores de la realidad local y festera de cada lugar. Y además Nerea matiza: “Porque ciertas exigencias autonómicas, son difícilmente asumibles”.

Así, de esta forma, el empate a catorce votos del tripartito, con los catorce votos del PP y Ciudadanos, lo dirimió, lo decantó, lo resolvió y lo ganó Nerea Belmonte. Ya sé que la noticia no tiene mucho recorrido, ya sé que lo único que ha salido adelante es una petición sin más, ya sé que el tema si no frívolo, tampoco deja de ser algo de tipo lúdico, ocioso, festivalero pero, sin embargo, este giro, este detalle, esta postura de la concejala me da que pensar. Sabido es que desde que está no adscrita anda fuera de control, critica a la derecha, como critica al bloque de izquierdas en el que hasta hace unas fechas se encuadraba. Pero, sin embargo, no hay que ser muy avispado para darse cuenta de que, de haber permanecido en el equipo de gobierno, su voto hubiese sido a favor de la doctrina del tripartito, eso independientemente de lo que a nivel personal ella pudiera pensar de racós festeros, exigencias, y otras competencias al respecto. 

Sé que lo que planteo, sugiero, pienso o imagino, a estas alturas, cuando todavía no se ha cumplido un año desde que se constituyera el nuevo ayuntamiento, quizá sea más bien producto de mi imaginación calenturienta. Pero la suma de los concejales del Partido Popular, más los de Ciudadanos, más el voto de la Reina Nerea, dan quince, frente a los catorce del tripartito, que estaría en minoría tras la expulsión de Nerea. Es lo mismo a decir que una moción de censura y un cambio de alcalde podría salir adelante, todo estaría en manos de ella y de que Ciudadanos se prestara. La alianza del otro día solo fue una primera experiencia, pero a veces la primera vez es lo que cuesta y después ya se pierde el miedo, el miedo o la vergüenza. 

Como repetía una y otra vez D. Manuel Fraga.  “La política es capaz de hacer extraños compañeros de cama”   Otras cosas nunca nos hubiésemos podido imaginar, y al final han terminado pasando. En ocasiones realidad supera a ficción. Dios Salve a la Reina Nerea. La que puede llegar a mandar en el mar de Alicante. 

Virtudes Campoamor

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