Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Solidaridad

Alfonso Blas y Carlos Cardelle, dos escaladores a la conquista solidaria del Denali

Alfonso Blas, Rosalía Mayor y Carlos Cardelle en un momento de su entrevista en la APPA (Fotografía de Redacción).
Desde tiempo inmemorial, el hombre ha querido ir más allá, hasta el punto de arriesgar su propia vida por alcanzar lugares desconocidos o remotos, incluso fuera de nuestro planeta. Ese espíritu aventurero se perpetúa todavía hoy, y Alfonso Blas y Carlos Cardelle son la perfecta encarnación moderna del explorador tradicional. Como binomio, estos boinas verdes (en el caso de Blas, en la reserva desde hace menos de un año) han conquistado las cimas más altas (Cardelle sobrepasando los 8.000 metros sobre el nivel del mar) y más hermosas, en viajes conjuntos que llevan realizando desde hace casi treinta años por todos los parajes de la tierra.

Este 24 de mayo volarán hacia Alaska, donde les espera el Denali, el pico más elevado de América del Norte y donde, además de la altitud (6.190 metros), las bajas temperaturas serán su peor enemigo (hasta -40 °C). “Es nuestro hobby, nuestra manera de entender la vida”, explica Cardelle, “buscamos nuevos retos en todas las partes del mundo y, con ese motor, hemos estado en las montañas más bonitas del mundo”. 

No en vano, ambos exploradores pertenecen a clubs con actividades de montaña de la provincia: Acclivis, en Crevillente, y el Centro Excursionista de Alicante, donde tanto Blas como Cardelle son famosos por impartir conferencias tras sus expediciones y compartir su vasta experiencia con el resto de aficionados a la escalada, la espeleología, el alpinismo o el senderismo.

Pero además, para esta aventura no se van completamente solos: Rafiki África, Club R19 y Fundación Uner les van a seguir muy de cerca mientras ellos ya han comenzado a darles visibilidad en sus redes sociales, donde irán actualizando, cuando puedan y la comunicación lo permita, los avances de su expedición junto a dosis de información de la labor que desarrollan estas tres asociaciones de voluntariado con raíces alicantinas.

Carlos Cardelle y Alfonso Blas en Pirineos (Fotografía cedida por los escaladores).

“Me siento muy afortunado de haber nacido en la familia y en el país donde he nacido y de estar sano, y ahora que tengo tiempo, me gustaría agradecerlo devolviendo, de algún modo, lo que se me ha dado”, nos cuenta Alfonso Blas. “Quería colaborar de modo activo en alguna asociación, pero al final, no ha sido una, sino tres las que me han caído en el regazo, y lo que me han solicitado es precisamente ayuda para que se les conozca y para, quien pueda y se sienta igual de agradecido, colabore económicamente”.

Habiéndose encargado de la Comunicación del MOE (Mando Operaciones Especiales), para Blas no supone ningún reto añadir, a sus ya habituales activas redes sociales, pequeñas píldoras sobre estas tres asociaciones a las que suma, de momento, publicaciones con los entrenamientos que realiza a diario, durísimos, exigentes y muy por encima del nivel medio, que son un hábito adquirido y del que no se desprende ninguno de estos dos expedicionarios.

“Para disfrutar de una expedición de este tipo, hay que ir ‘sobrado’. No puedes ir justo o se puede convertir en una pesadilla”, asegura Cardelle. “Tanto Alfonso como yo estamos acostumbrados a entrenar a diario. Es una rutina en nuestra vida correr, montar en bici o escalar con lastre. Lo único que estamos haciendo desde que nos decidimos por “el McKingley” —como se llamaba antes de que Barak Obama le devolviera el nombre original que desde siempre usaban los nativos en Alaska—, es prepararnos para el trineo que llevaremos cada uno, de unos 50 kilos de peso, y para aclimatarnos lo más fácilmente posible tanto a la altura como al frío”, para lo que están aprovechando hasta estos últimos días de nieve en Sierra Nevada.

Entrenando en Sierra Nevada, aclimatando el cuerpo tanto a la altura como al frío y haciéndolo lastrados (Fotografía de Alfonso Blas).

Además de sus cuerpos, que son la principal herramienta para esta expedición, la experiencia con la que ya cuentan, el equipamiento que conocen de sobra o la alimentación liofilizada (para que no pese y que cocinarán con agua, ya que de ésta van a tener en abundancia en el glaciar) contarán con el asesoramiento meteorológico de uno de los mayores expertos, Jorge Olcina, catedrático en la Universidad de Alicante, que les dará el pistoletazo de salida para garantizar que el último tramo sea en adecuadas condiciones de viento y temperatura.

Y preparado para alguna consulta de urgencia que pueda surgir, al otro lado del satélite se encontrará también el médico militar Jorge Palop, del Grupo Militar de Alta Montaña, que ya a Cardelle, “cuando se me congeló un dedo del pie en una expedición en el Himalaya, me diagnosticó por las fotos que le mandé y me salvó de perderlo, dándome los consejos médicos necesarios para recuperar la temperatura normal del extremo”.  

Se han organizado para no pasar más de 20 días arriba y, aunque serán prudentes, pretenden poder hacerlo, si la climatología acompaña (el viento, el peor adversario), en unos 10 días a partir del 26 de mayo, fecha en que les deje la avioneta desde Anchorage para un encuentro con los Rangers que cuidan del Parque Nacional de Denali.

Desde Hoja del Lunes les deseamos todo el éxito en llegar a la cumbre y estaremos en contacto para compartir desde sus redes el día a día de esta interesante expedición “Del Mediterráneo a Denali”.

IG: @cardellecarlos y @alfonsoblas45

Facebook: cardelle.carlos y Alfonso Blas López

Marisa Ayesta

Periodista y escritora.

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