Mejorar la vida es posible con nuestros deseos, oigo repetir por ahí. Pero con la praxis (ejecutar las teorías), o si haces realidad intenciones y buenos deseos, más cierto es que transformarás tu vida y lo que toque a tu alrededor (la vida de otras personas y de paso un poco el mundo). Mañana, día 31 de diciembre, casualmente es mi cumpleaños. Termina un año (2024) donde oirás la desgastada frase “Año nuevo, vida nueva”. Todo palabras vacías, estériles si olvidamos las acciones.
Pasea y siente las caricias de la luna que te mira y contagia su felicidad, como yo lo hago ahora junto al mar Cantábrico y antes lo hice junto al mar Mediterráneo. Sí, lo hice esta noche en compañía de esa luna de diciembre, la luna de la fotografía que hice allí hace años en la Torre de La Horadada. Latía esa noche en mi pecho, a borbotones, la esperanza compartida. Esperanza que late hoy, con más vigor que ayer y menos que mañana, por las vivencias compartidas. Lágrimas y risas. Esperanza sinfín.
Reto de amor y verdad
Pasearé hoy contemplando la magia selenita, esta misma noche de 30 de diciembre, ni me importa ya mucho dónde. Pero sí con quién a mi lado o, presente, en la lejanía presente en mi pensamiento y en mi corazón. Miraré esta noche a la luna con la veracidad de mis acciones, como aquel lejano día, miraré a la luna de tú a tú, cara a cara retándola al amor y a la verdad. Son mis dos guías, hacia la felicidad, esta noche y cada día en mis acciones.
Disfruta de estos días de reencuentros y alegría, de la familia y amigos. Goza del saludo y besos verdaderos, comidas y cenas alegres. ¿En el olvido demasiado tiempo? Disfruta de todo cuanto puedas y te dejen. Empéñate de veras en ello y disfrutarás doblemente. Felicidad cada día de tu vida, te deseo. Mañana es Nochevieja y luego Año Nuevo.

“La vida es una página en blanco a la que saltamos cada día: ¡Abandona la oscuridad y la tristeza; navega con valentía por tu vida”, de G. Taylor, es el lema de la novela Krisis con K. Ni creas que nace fruto del grito vehemente recogido aquí, tras oírlo en una manifestación multitudinaria, ni nace del pensamiento de un erudito. Te aseguro que nace de mis experiencias, en esta vida bendita, que sigue enseñándome a disfrutar día tras día. Sin miedo a enfrentar los problemas que aparecen en el camino, sin temor a vivir lágrimas y alegrías. Con valentía hacia el amor y la verdad.
Evoco aquí al escritor y poeta estadounidense, por su atrevido traslado al Reino Unido, T. S. Eliot (1888-1965), donde consiguió con sus obras llegar a ser Premio Nobel de Literatura: “Only those who will risk going too far can possibly find out how far one can go.” (“Sólo quienes se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar”.) Ni olvido la verdad vital del poeta Antonio Machado (1875-1939): “caminante, (…), / se hace camino al andar.”

Camina con valentía
Hago propio, y siento en el alma, de la novela que espero terminar con el año nuevo, uno de sus pasajes que a continuación, para ti (hoy en Hoja del Lunes de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante) comparto contigo:
“Más de una vez pisaste en tu vida las aguas del Rubicón y, por temor, diste la media vuelta. Pero por hondo que sea el río y profundas tus heridas, como el dolor y las lágrimas de Malena y Gorka separados, hallarás en tu voluntad el paso que lo vadea y, en tu alma, el bálsamo del amor que cicatriza tus heridas. El tiempo es aliado de la verdad y el amor”.

Te desvelo que mañana, como el día que llegué por primera vez a La Torre de la Horadada, hace justo 7 años en diciembre del 2017, hoy y siempre en la esperanza del futuro amor compartido, recibiré al sol en su amanecer. Si amanece cada día, el lugar es lo de menos, con nuestras acciones en libertad, ten presente, es la felicidad.
Lee a la poetisa rumana Elena Liliana Popescu. La descubrí gracias al oriolano Zerón Huguet y su revista Empireuma:
“Priveste, în fiecare zi,
cum râsare soarele,
fascinant, în inima ta,
revârsând în sufletul tâu
o senzatie de nedescris
în cuvinte.
În fata ochilor tâi uimiti,
el e de fiecare datâ altul,
râmânând mereu acelasi”.
“Mira cada día
cómo sale el sol,
fascinante, en tu corazón,
inundando tu alma
de una sensación indescriptible
con palabras.
Ante tus ojos atónitos,
él es cada día otro,
siendo siempre el mismo”.

Dormir, soñar, vivir en la esperanza en Castro Urdiales, en Orihuela, la Conchinchina (sur de Vietnam) o en La Torre de la Horadada me importa menos, mucho menos, que lo más valioso para mí: sentirme en buena compañía. Contigo pan y cebolla. ¿Dónde? Nada me importa dónde. ¡Sólo el amor! Vale (cervantino).
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