El tiempo vuela. Terminábamos el artículo de la semana pasada hablando de los cruces de cuartos y hoy lo comenzamos mirando a la final del domingo que medirá a Francia contra Croacia. Por el camino se ha cruzado Cristiano Ronaldo para desviar la atención mediática del Mundial (si a estas alturas la sigue teniendo en España), eclipsando con su flamante fichaje por la Juventus. Gracias, Cristiano, por arruinar el Mundial. No obstante, eso no va a impedir nuestro repaso semanal del Mundial de Rusia 2018. Hoy está protagonizado por las selecciones finalistas, un hincha llamado Yuri y una libélula que se equivocó de trayectoria.
Francia: por la razón, no. Por la fuerza
La nueva generación francesa ya venía avisando desde la Eurocopa de 2016 en la que fueron finalistas: han llegado para dominar una época. Sus armas: el músculo, la pegada y una formidable habilidad para poner el autobús. Si el Mundial fuera un patio de recreo, Francia sería el abusón que impone su ley por la fuerza: se han limpiado casi sin despeinarse a Argentina en octavos, Uruguay en cuartos y Bélgica en semis. Y lo han hecho con poco fútbol y mucho poderío físico. Es más, se rumorea que Kanté no ha dejado de correr todavía.
Croacia: por la fuerza, no. Por la épica
Admirable Croacia, que no solo juega bien al fútbol desde hace mucho tiempo (esta generación lleva jugando junta desde 2008), sino que también han tirado de épica para llegar a la final. Los datos, demoledores: prórroga y penaltis en octavos contra Dinamarca, prórroga y penaltis contra Rusia en cuartos y prórroga con gol en el 110 (más penaltis no, por favor) contra Inglaterra en semifinales. Luka Modric, ya veterano a sus 32 años literalmente no se sostenía en pie en el minuto 115. Normal: la selección croata ha hecho 10 mundiales en 1 llegando al límite en todas las eliminatorias. Y superándolas. El clímax de su hazaña llegó en la celebración del gol de Mandzukic a Inglaterra, que terminó con los jugadores chafando y besando a los fotógrafos.
Deshauciado’s club world edition
Tengamos unas líneas para las selecciones que volvieron a casa desde cuartos, que también se lo merecen: Uruguay perdió en cuartos contra Francia dejando para el recuerdo la imagen de Giménez llorando a 5 minutos del final. Recordemos que es un central y su función espiritual es la de dar seguridad al equipo. Brasil le dijo adiós y obrigado al Mundial tras caer contra Bélgica en un nuevo ridículo de la canarinha (y ya van…). También de su estrella Neymar, sospechoso habitual de ser teatrero y con su crédito agotándose por momento. Suecia hizo las maletas ante Inglaterra, y es que la selección escandinava ya no daba más de sí en el enorme campeonato que han hecho. Y Rusia, tras llegar a otra tanda de penaltis contra Croacia, no tuvo fortuna esta vez en los lanzamientos, entre otras cosas por ese horrible penalti de Panenka que lanzaron.
Dijeron adiós en semis la admirable Bélgica, cuyo fútbol vapuleó Francia en un portentoso ejercicio de cerrojazo y balón parado. E Inglaterra, que otra vez se quedaron a las puertas de la final superados por la heroica Croacia. Todos son Croacia hoy en Benidorm.
Football is not coming home… Y menos mal
Hablando de Benidorm, si a alguien no ha beneficiado el Mundial en la provincia de Alicante, sin duda ha sido a esta ciudad, pues ha sufrido de vandalismo y alteración del orden público en fase de grupos. Tiroteos en octavos y cargas policiales en cuartos. Todo ello cortesía de los hooligans. Las semifinales invitaban a imaginar una ciudad en llamas, pero afortunadamente y gracias a todas las medidas de seguridad previas no hubo incidentes. Por el camino, la ciudad se ha convertido en carne de informativo y ha visto su imagen deteriorada por un puñado (muy numeroso, no obstante) de ingleses borrachos. Asusta pensar un escenario en el que Inglaterra hubiera llegado a la final.
La final
Visto a Francia llegar a la final sin apenas sudar y a Croacia exhausta tras su maratoniano torneo, la imagen inmediata que me viene a la cabeza de lo que va a pasar es la de Mufasa frente a la manada de ñus que acabó con su vida. Pues tiene pinta de que a Croacia le va a pasar por encima un tren de mercancías que llega fresco, muy fresco. Pero si algo tiene el fútbol es que es muy cuco, y el que suele tener la pelota se lleva la mayoría de partidos (salvo con el Atleti). Así que ha llegado el momento de que se midan Francia con su músculo y su fuerza y Croacia con su fútbol y su épica. Una final inédita que servirá para poner el broche a esta anticrónica del Mundial.
Yuri y una libélula desorientada
Dos protagonistas más se han colado en esta historia. El primero de ellos se llama Yuri y es ruso. Animaba a la selección brasileña enfundado en una zamarra de Brasil y oculto tras una enorme bandera desde la que solo dejaba entrever una enigmática mirada y una inquietante sonrisa. Motivos suficientes para forjar un mito que Los Simpson ya habían vaticinado y se ha acabado convirtiendo en el héroe viral de todo un país como es Brasil. El siguiente es una pequeña libélula que se equivocó de camino y acabó en la boca de Lloris, el portero galo ¿Y qué hizo el meta? La escupió bien lejos y la mandó para casa. Igual que ha hecho su selección con sus rivales hasta el momento.
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