Mucho se había hablado a lo largo de la semana de este derbi provincial entre La Nucía y el Hércules. Ambos entrenadores se habían ocupado de quitarle trascendencia a aquello de si era definitivo o no lo era. Pura estrategia e intento de pasar la presión al contario. Lo cierto es que no era definitivo, pero era muy trascendente. Finalmente, el gato al agua se lo llevó el conjunto de la Marina Baixa. Cierto es que quizá mereció algo más el equipo de la capital, pero los rojillos jugaron mejor sus bazas, y lograron que el partido durara algo así como cincuenta y seis minutos, justo el tiempo en el que tardaron en hacerle al Hércules el gol que a la postre sería definitivo. Sin excelencias venció La Nucía a un Hércules que es incapaz de hacer un gol en campo contrario. No puede ser líder un equipo que no logra marcar un gol fuera de casa en los últimos quinientos cincuenta y un minutos. La Nucía, conjunto bien asentado sobre el terreno de juego, aprovecha su oportunidad, el Hércules malogra o no materializa las suyas y finalmente queda descolgado de cinco puntos tanto de su rival de ayer como del Intercity que, por la mañana venció al Recreativo Granada. Veinticuatro puntos quedan por disputar, pero una vez más aludimos a aquello de la quinta marcha, si no hay sprint final, si no hay golpe de efecto, si no hay arrojo, falta algo. Con vencer en casa a rivales de medio pelo y después no dar la talla fuera, la cosa no da para más, máxime cuando los dos de arriba apenas si dan tregua.
La Nucía 1 – Hércules 0

Era la de ayer domingo la jornada XXVI en el Grupo V de Segunda de la RFEF. Comenzaba el choque con la presión añadida de conocer ya de antemano la victoria mañanera del Intercity. Fuertes rachas de viento en el Camilo Cano, feudo local, de césped natural. Más de setecientos aficionados de la capital en las gradas y nueva decepción. En Alicante el partido se pudo ver por televisión gracias a las cámaras de Alacantí TV. Y el choque fue dirigido por el andaluz de Córdoba, Camacho Garrote, colegiado de veintiocho años, que dirigía al Hércules por primera vez. Acertado y sin influir en el resultado.

Nucía en árabe viene a significar algo así como “deliciosa”, y deliciosa fue la victoria para los locales que lo celebraron como si ya su primera posición fuera definitiva. No estuvo mal el Hércules en la primera mitad, donde pudo marcar. Después, en la segunda un cambio lógico, pero quizá precipitado cambió el esquema inicial del cuatro-cuatro-dos por un centro de campo más reforzado y, tras llegar el gol local en los primeros compases, se acabó el partido. No estaba el conjunto de Sergio Mora preparado para ir por detrás en el marcador y el mazazo del gol pareció mucho más, tal es así que ya no hubo fútbol, ni ligazón, ni conducción ni circulación de balón. El Hércules quedó muy tocado. Como un boxeador en estado grogui. A esto el rocoso y experimentado conjunto de La Nucía comenzó a jugar, con la baza de las faltas técnicas, los parones, las lesiones y los desplazamientos largos. Cierto es que el Hércules terminó muriendo en el área del rival, pero sin fe, sin acierto, sin efectividad ni profundidad, y cualquier calificativo de la misma índole.

Empezó el encuentro sacando las uñas La Nucía por medio su delantero Mariano con despeje de Adri. Y devolvió el golpe Acuña al palo a centro de Alex. Después, presión alta por ambas partes. En el minuto dieciocho el Toro Acuña da patada al aire sin encontrar balón y malogra la ocasión, y en el veinte tiene otra a pase de Aketxe. La Nucía no se confiaba porque es verdad que el Hércules puntualmente le metía miedo, tanto es así que a la media hora Raúl Ruiz tuvo otra en profundidad que desbarató el meta local. Había temor por ambos bandos, temor al error, al fallo que pudiera desequilibrar la balanza, pero al menos el Hércules en esa primera mitad encontró equilibrio, encontró pausa y tuvo sus opciones. La segunda parte sería otra cosa, otra cosa tan diferente que apenas como desarrollo y comentario no daría de sí para mucho más de los primeros diez minutos.
De forma un tanto sorpresiva, el técnico Sergio Mora sacó del terreno de juego al bilbaíno Aketxe, y dio entrada a Pau Miguélez, no es que el cambio fuera descabellado, pero quizá sí llamó la atención no esperar quince o veinte minutos más, en función de cómo se iba desarrollando el guion. El Hércules quedó más guarnecido en el centro del campo, pero perdió empuje arriba con el Toro más en solitario. Y pronto a los once minutos de la reanudación, casi sin verlo venir, llegó el gol de forma inesperada, quizá en una acción que llevaba menos peligro que otras muchas de las ocasiones que hubo. Centro lateral por la izquierda y el mejor jugador local, Fofo, remata de cabeza, no fue un gran testarazo, pero lo hizo picándola abajo, los centrales se quedaron mirando con la posición perdida y Adri López sorprendido.

A partir de ahí, el Hércules se quedó como dije, tocado. El gol le hizo mucho daño y no fue capaz de reponerse; de hecho, le hicieron falta casi veinte minutos para espabilar, despertar y volver a intentarlo, pero quizá ya nunca tuvo fe y máxime ante un equipo rocoso, fuerte, expeditivo y que juega sin contemplaciones. Lo intentó Mora con Nico, con Chuli, con Raúl González, pero el festival de cambios no dio para mucho más. La Nucía jugó con aquello del balonazo, los desplazamientos largos, jugadores al suelo provocando pérdidas de tiempo por lesiones reales o simuladas y los minutos iban pasando. Los locales dieron por bueno el resultado, no asumieron riesgos y se jugaron al envite del cerrojazo los tres puntos. Eso sí agazapados y con un Hércules a la desesperada si podían, salían, por eso todavía en el setenta y seis y un minuto después, el omnipresente, Fofo, una vez de cabeza y otra con remate y despeje de Adri a córner, lo intentó.
El Hércules apuró el tiempo de descuento volcado en el área local, empujando con más corazón que cabeza, bombeando balones, haciendo lo posible y lo imposible. Disparos, voleas, remates, rebotes, el recurso del saque de esquina, pero nada de nada.
La cantinela de todas las semanas, el Hércules a veces gana, empata o pierde. La Nucía e Intercity solamente ganan o empatan y no pierden, sobre todo el Intercity. No consiguen grandes goleadas, pero ganan. Lo diré otra vez, aquello de la quinta marcha.
Veinticuatro puntos quedan en disputa, salvo hecatombe el Hércules jugará la promoción de ascenso, pero lo de quedar primero ya parece una quimera. Cinco puntos de diferencia, es mucho pedir que ellos pierdan dos partidos y tú los ganes todos, que fallen repetidamente y tú no falles ya nunca. Y menos mal que el Real Murcia perdió en El Ejido. La cosa aún podría haber sido peor. Y el domingo en Alicante otro derbi, no sabemos si del MIEDO, de la MUERTE o simplemente de SUBSISTENCIA y SÁLVESE QUIEN PUEDA. Viene el Eldense que ayer también venció.
Declaraciones de Sergio Mora
“Estamos tristes porque teníamos una muy buena oportunidad. Hemos hecho una buena primera parte donde hemos podido adelantarnos. El gol nos ha hecho bastante daño y, a partir de ahí, ellos se han cerrado muy bien atrás”.
Sergio Mora

Todos los resultados (Grupo V)
- Intercity 1 – Recreativo Granada 0
- Mar Menor 3 – Marchamalo 0
- Socuéllamos 0 – Mancha Real 1
- Atco. Levante 0 – Melilla 1
- Alzira 1 – Toledo 1
- El Ejido 1 – Real Murcia 0
- Atco. Pulpileño 2 – Águilas 2
- La Nucía 1 – Hércules 0
- Eldense 3 – Puertollano 2
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