El escritor, el reo y el industrial

Los meses otoñales de 1924 siguen su devenir de la mano de Benjamín Llorens, quien nos recuerda el ingreso de Azorín en la Real Academia de la Lengua, la primera piedra del Hospital Provincial y el fallecimiento del industrial que auspició la contrucción de la emblemática Casa Carbonell. También se contrasta el tratamiento en la prensa de entonces de un mismo acontecimiento, con diferencias notables en sus apreciaciones. 


Discurría el otoño de 1924, un 26 de octubre, cuando el alicantino Azorín ingresaba en la Academia. Los periódicos de la terreta lo recogían en sus ediciones: "nuestro ilustre comprovinciano el distinguido literato don José Martínez Ruíz (Azorín) ha ingresado, con la debida brillantez, en la Real Academia Española, la que limpia, fija y da esplendor a nuestra lengua".
Se convertía así Azorín en el segundo alicantino en ingresar en tan selecto club de las letras. El primero lo había hecho 127 años antes, un 31 de enero de 1797. Se trataba de Enrique Ramos, nacido en la terreta el año de 1738, militar y escritor, sirvió en la guardía real y más tarde en el cuerpo de ingenieros, llegando a ostentar en la milicia el empleo de mariscal de campo. Como literato cultivó poesía, teatro, ciencias y temas militares.


El discurso de toma de posesión de Azorín llevó por título "Una hora de España (1560-1590)", época en la que el español se había convertido en el primer imperio global, aquel en que nunca se ponía el sol.


Retrato de Azorín en su casa-museo de Monóvar (blog de Renfe)


El ayuntamiento alicantino colmó de parabienes al escritor monovero enviando el alcalde una carta de felicitación en nombre de la ciudad, a la que Azorín -agradecido- respondió:
"Con toda el alma agradezco el parabien de ese Ayuntamiento. No olvido nunca la hermosa tierra alicantina; presente está en mi discurso de la Academia. En el concierto de España, Alicante pone la gracia y la elegancia sutil de sus paisajes clásicos. Para mis coterráneos un saludo afectuosísimo...".
Entrado ya noviembre, el día 4, en la llanura del Bon Repós se colocó la primera piedra del hospital civil, el futuro Hospital Provincial de San Juan de Dios, auspiciado por la corporación provincial. Dos días después la prensa publicaba la renuncia del presidente de la diputación alicantina, Juan Grau Villalta (que aducía motivos personales en su despedida), y el nombramiento de sustituto en la persona de Pascual Más.


El majestuoso edificio del Hospital Provincial en el Bon Repós (Biblioteca Nacional, años 30)

El casi invisible Marq en la actualidad rodeado de "progreso" donde antes había campo (Hojadellunes.com)

El 19 de noviembre había cierta excitación en la ciudad y, especialmente, en la estación de la Marina, la del trenet. Llegaba el reo Pedro Mateu, uno de los tres anarquistas que perpetraron el atentado contra el presidente del gobierno Eduardo Dato, acabando con su vida tras acribillar su coche desde un sidecar, junto a la puerta de Alcalá. Mateu llegaba procedente de la cárcel de Figueras, camino del penal de Cartagena. Bajó del tren en la estación de la Marina siendo conducido a la cárcel hasta el momento de la salida del expreso de Andalucía que, desde la estación de Benalúa, le llevaría a la ciudad murciana.


El Luchador describía así la llegada y paso de Mateu por Alicante: "...para la conducción del preso se han adoptado grandes precauciones. Se advierten en el reo las huellas de la reclusión, ha enflaquecido y en su semblante se observan las sombras del desaliento".
En cambio el Diario de Alicante relataba de manera muy diferente el mismo hecho. Señalaba que, a pesar de que la línea de tren de la Marina poseía dos coches celulares para conducir presos, Mateu había venido desde Denia en un vagón corriente, custodiado por un inspector, dos cabos y dos números de la guardia civil. Y contraponiendo su descripción a la de su colega El Luchador, parece que los periodistas hubieran visto cosas diferentes. Esto señalaba el Diario: "Lo hemos visto (a Mateu) firmando, en el trayecto, postales a las gentes curiosas que a su paso salían para conocerle. Una distinguida señorita de Villajoyosa logró una expresiva dedicatoria en una postal. El preso es alto, fornido, de pelo negro y barba poblada. Ofrece aspecto sano y simpático. Al apearse del tren sonreía a todos..."
Desde luego, esta última descripción se parece más a la llegada de una "celebrity" que a la de uno de los asesinos del presidente del gobierno.


Portada del diario madrileño La Libertad con la noticia del asesinato del Presidente del Gobierno (marzo 1921. Biblioteca virtual de la prensa histórica. Ministerio de Cultura)


Junto al paso por la terreta del preso Mateu, publicaba El Luchador una nota de sociedad en la que se hacía eco de la "delicadísima operación quirúrgica" a la que se había sometido en Madrid el industrial alcoyano Enrique Carbonell Antolí, artífice de la entonces en construcción casa Carbonell. El periódico señalaba "el resultado felicísimo de la intervención, que hace esperar un pronto y total restablecimiento del enfermo". Pero todas las palabras serían en vano, el domingo 23 de noviembre, en su edición vespertina de las 5 de la tarde, el Diario de Alicante abría portada con la esquela que daba cuenta del fallecimiento en Madrid de nuestro paisano de Alcoy, que no pudo ver terminado el magno edificio que lleva su nombre en Alicante, la casa Carbonell, desde 1925 en la Explanada de España, entonces Paseo de los Mártires de la Libertad.

La casa Carbonell aún en construcción (filmoteca valenciana).


Fuentes e Imágenes:

*Biblioteca virtual de la prensa histórica

*Diario de Alicante


*El Luchador


*La Libertad, de Madrid


*AMA (Archivo Municipal de Alicante)

*Biblioteca Nacional


*Filmoteca valenciana


*Blog de Renfe
*Hojadellunes.com

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn