AQUELLOS CHALADOS EN SUS LOCOS CACHARROS. Los felices años locos. 1924.

Hace un siglo, un nuevo elemento comienza a poblar las calles de Alicante que en 1924 se hace dueño del vaivén diario de la ciudad, para desesperación de algunos...Es el automóvil, el invento del siglo XX que cambia la vida de las personas y anuncia una nueva era. Benjamín Llorens nos cuenta cómo Alicante se adaptó a esta nueva forma de transporte y cómo cambió su paisaje urbano.

Automovilistas por la carretera de la Explanada, con la casa Lamaignère al fondo. Los carteles delimitan el solar de la futura casa Carbonell. (AMA)Transcurridos diez meses desde el Pronunciamiento militar de Primo de Rivera (estamos en julio de 1924) el Directorio promulga una amnistía que los periódicos califican como "de carácter amplio". Alcanza a los delitos de opinión "cuyos procesos quedarán suspendidos y las sentencias condenatorias serán anuladas sin que dejen huellas en los antecedentes de quienes las sufren" (El Luchador). Como consecuencia, se levanta el destierro a Unamuno que sale pitando de Fuerteventura (a ver si se iban a arrepentir) y no para hasta llegar a París.


Desde la prensa alicantina se apremiaba al Directorio militar: "la amnistía debe ser el inicio del restablecimiento de las garantías constitucionales y el levantamiento de la censura"...lo que aún tardaría en llegar, aunque menos que el ferrocarril Alicante-Alcoy, que nunca llegó. A primeros de agosto se somete al gobierno un plan de intensificación y mejora de las líneas ferroviarias españolas en el que Alicante es postergada. La provincia llevaba 50 años solicitando la línea Alicante-Alcoy, pero el plan ni siquiera la contemplaba. Había -además- otras reivindicaciones desatendidas. El diario republicano El Luchador lo relataba así: "En el plan de mejoras ferroviarias se propone la construcción de la doble línea entre Alcázar de San Juan y la Encina, y además entre la Encina y Játiva, con la adición que desde Játiva a Valencia se electrifique el tren; es decir, que las mejoras alcanzan principalmente a Valencia. La línea de la Encina a Alicante, que incluso tiene puentes ya dispuestos para la duplicidad de vías, no se incluye en el plan".

 

Almacenamiento de materiales para el ferrocarril Alicante-Alcoy en la Venta Llémena, entre Tibi y Castalla, que nunca se utilizaron. (Filmoteca Valenciana)


Mientras las mejoras ferroviarias para la provincia alicantina quedaban en el limbo, en la capital estaban en plena fiebre automovilista y de modernidad. La década de los 20 supuso un crecimiento exponencial para la venta de automóviles, el invento era reciente y llamativo. Durante siglos habíamos viajado a caballo y ahora la tecnología daba otra vuelta de tuerca al desarrollo y las comodidades, el coche estaba de moda.
En los años 20 se produjeron casi 250 mil matriculaciones en España (turismos, motocicletas y transportes). Para dar una idea de la evolución del mercado automovilistico señalaremos que en la década anterior se habían matriculado poco más de 15 mil vehículos. En el resto de Europa, los paises más grandes como Alemania, Francia, Reino Unido o Italia, cubrían mayoritariamente su demanda interna con la producción nacional de sus respectivas industrias. En cambio en España la importación de vehículos suponía el 79% de las matriculaciones, dejando para la industria española un exiguo 20% del mercado interno. Estados Unidos y Francia se llevaban la parte del león con un 50 y un 33 por ciento, respectivamente, de todas las importaciones.

Automovilistas por la carretera de la Explanada, con la casa Lamaignère al fondo. Los carteles delimitan el solar de la futura casa Carbonell. (AMA)


En aquellos locos años los coches españoles, mayormente utilitarios, tenían nombre: Victoria, Loryc, David, Landa, o el más señorial HispanoSuiza. Costaban una media de 7.800 pesetas frente a las 6.700 de un utilitario yanqui puesto en el mercado español. Curiosa manera de competir con las industrias foráneas.
Y fue en aquellos años cuando la tranquilidad de las calles alicantinas pasó a mejor vida... al decir de la prensa de la época.
Señalaba El Luchador: "Aquella pueblerina tranquilidad de nuestro bello y querido Alicante desapareció para no volver jamás. Ahora somos partidarios acérrimos de la locomoción a base de gasolina".
Pero no se trataba sólo de los ruidosos coches, también había un cierto conflicto generacional.
"Los jóvenes bailan ahora el tango y el fox-trot, en cambio el ball reó, la dansá, el fandanguillo o l'alicantina, son considerados antiguallas ridículas".
Lamentaba la prensa que el moderno automóvil había lanzado al olvido los nombres típicos de los aurigas más famosos de la terreta. Ya nadie se acordaba de Capitani, Cucala, el Alicantí, Sisaña, Botija o el Telero, todos ellos durante años afamados conductores de carruajes a caballo.

Carruajes a caballo por la carretera de la Explanada (AMA)


Desde la terraza del Casino, en la mismísima Explanada de los Mártires, el cronista de la época relataba: "No podemos ir por las calles tranquilos. Un constante ir y venir de automóviles y autobuses pone en peligro nuestras vidas. El ruido de bocinas en el centro de la capital es ensordecedor. La velocidad de esos vehículos es otro peligro constante para el vecindario. Los chaufeurs son dueños de las calles y no hay Cristo que pueda con ellos". Era agosto de 1924.

Carruajes a motor por la carretera de la Explanada (AMA)


Aunque la carretera de la Explanada estaba asfaltada desde los primeros años del siglo XX, la mayoría de las calles eran de tierra y la polvareda o el barrizal estaban asegurados. Los pocos conductores de automóvil que por entonces había en la terreta le parecían demasiados al Luchador, que además los tachaba de vagos: "Ir con el escape abierto apestando a gasolina quemada, marchar aceleradamente moviendo ruido y ensordando a los tranquilos transeúntes con las disonantes bocinas, parece ser el ideal de todo el que no tiene nada que hacer de provecho". Lo dicho, unos magantos.
Con cierto aire premonitorio, el periodista de 1924 observa desde la balconada del Casino, en la carretera de la Explanada (hoy terrazas), la marcha desenfrenada de los autos y se pregunta: "¿Por qué tienen que venir a este sitio tan hermoso? Yo les obligaría a marchar por las afueras".
Si le hubieran hecho caso, la Explanada sería todavía hoy un bello y tranquilo paseo junto al mar, pero si levantara la cabeza fijo que le daba un patatús. Si en los locos años 20 eran unos cuantos chalados los que circulaban a bordo de sus cacharros, hoy el progreso nos ha convertido a todos en chalados a bordo de todo tipo de cacharros.


Imágenes y Fuentes:


*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica


*diario El Luchador
*Archivo Municipal de Alicante (AMA)


*Filmoteca Valenciana
*Estadísticas de Comercio Exterior.Ministerio de Industria.

*Revista de Historia Industrial. Jose Luis Hernández Marco.

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