Llega el tranvía eléctrico

A mediados de los año 20 llega a Alicante el revolucionario tranvía, completando así su puesta a punto en el moderno siglo XX. Durante más de 40 años fue el medio de transporte más utilizado por los alicantinos, conectando los diferentes barrios de la ciudad y animando el paisaje urbano a su paso. Benjamín Llorens te cuenta cómo fue su puesta a punto e inauguración del primer servicio.

 

El primer tranvía eléctrico circuló por Alicante en septiembre de 1924, fue el transporte estrella de la ciudad y su comarca en los años 30 y la posguerra, hasta que en 1969 desapareció. Mediados los años 20, la sociedad alicantina pedía a gritos la sustitución de los arcaicos tranvías de tracción animal con mulas por el más moderno sistema eléctrico. El intento del tranvía a vapor por la huerta alicantina tampoco gustaba demasiado, era ruidoso y contaminante.

Tranvía a vapor pasando por Santa Faz.

 

Pero entre pitos y flautas el asunto se iba demorando, el transporte era lento, los vagones obsoletos y los animales hacían sus necesidades en la vía pública. Una imagen poco edificante para una ciudad que ya era destino turístico y debía cuidar y potenciar sus encantos de cara a los visitantes y también a sus propios habitantes.
Corría agosto de 1923 cuando anclaba en el puerto el vapor francés Livonier con 900 toneladas de carriles y otros materiales para la instalación del deseado sistema eléctrico. La Compañía de Tranvías y Electricidad S.A. era la responsable de la puesta en marcha y explotación del futuro servicio. Se trataba de un consorcio franco-español que aportó varios ingenieros franceses para la realización del proyecto. Un año entero se tardó en la colocación de carriles y tendido eléctrico, mientras tanto las máquinas y vagones destinados a Alicante se fabricaban en la ciudad belga de Lieja.

El tranvía de mulas a su paso por la Explanada de los Mártires.


Transcurrido un año, entrado septiembre de 1924, el martes día 9 a las 7 de la mañana salió de las cocheras de La Florida el primer tranvía eléctrico que circuló por Alicante, era el coche-motor número 3 en su primer viaje de prueba. A bordo, el director ingeniero de la compañía Ferdinand Daumery (jefe del proyecto), el delegado municipal Andrés Aracil, Antonio Sanchiz por Obras Públicas, el gerente de la sociedad tranviaria Antonio Bono y personal técnico cualificado.
El recorrido transcurrió sin novedad ante la sorpresa del vecindario, pues la inauguración oficial se había señalado para el domingo 28 de septiembre y la puesta en marcha con público para el día siguiente.
Además de las líneas urbanas en Alicante, se pondría en marcha la electrificación para la que unía la capital con San Vicente, así que el 23 de septiembre se efectuó la primera prueba de esta línea. A las 6 menos cuarto de la mañana el coche-motor número 3, subiendo desde la calle Bailén, recogió al grupo de invitados asistentes a la prueba en la plaza de Chapí, junto al Teatro Principal. Enfilaron la avenida de Zorrilla (hoy Constitución) hacia el Mercado Central y pasando frente a su fachada principal ingresaron en la calle Calderón dirección a la plaza de Santa Teresa para efectuar una parada en la puerta de la plaza de toros.

El moderno tranvía eléctrico subiendo por la avenida Zorrilla en 1925.


A partir de ahí empezaba la línea a San Vicente, cuya revisión era el objeto de la prueba. A las 6 en punto, aún de noche, se pusieron en marcha para subir la cuesta de Los Angeles y cuatro minutos después llegaban a lo alto del cerro.Ya amanecía. El nuevo tranvía circulaba suave, sin temblores ni trepidaciones, con precaución. No hubo grandes problemas hasta el Raspeig, aunque sí alguna incidencia como una piedra de generosas dimensiones en la vía, que les hizo parar mientras se eliminaba el obstáculo a empellones, o el pintoresco cruce con otro tranvía de tracción animal que iba en dirección a la capital. El viaje tardó 45 minutos, en cambio el regreso a Alicante -este sí, carente de incidencias- se efectuó en 16 minutos.

 

Cruce del primer tranvía eléctrico con otro de mulas en la línea de San Vicente. Septiembre 1924.


Y llegó el día de la inauguración. El domingo 28 de septiembre, a las 11 de la mañana, en las cocheras de La Florida estaba la flor y nata de la terreta. Guirnaldas y gallardetes adornaban las instalaciones así como la puerta de salida a la carretera. La primera visita obligada era la sala de máquinas, incapaz de albergar a toda la concurrencia y "donde lucen dos conmutatrices de 300 kw y un completo cuadro de distribución". Los responsables franco-españoles de la Compañía de Tranvías y Electricidad estaban al completo. El proyecto contaba con la financiación del Banco de Vizcaya, cuyo director general Venancio Echevarría realizó los honores del acto junto al alicantino Antonio Bono, gerente de la sociedad tranviaria, y los ingenieros señores Mouvet, Philips, Guillón y Daumery, éste último director de las obras de adecuación de la red. Un trazado que en ese momento disponía de 28 kms, incluyendo las dos líneas urbanas de Alicante, que unían Benalúa y San Antón con el Ayuntamiento y los trayectos desde la capital a San Vicente, Santa Faz, San Juan y Muchamiel. El servicio electrificado con estas tres últimas localidades entraría en funcionamiento unos meses después. Hasta ese momento la transformación tranviaria de Alicante y su comarca había costado 4 millones 700 mil pesetas.


El obispo de la diócesis monseñor Irastorza bendijo todo lo bendecible: instalaciones, coches, máquinas y al público en general. Comenzó los discursos la autoridad religiosa, a la que siguieron el director del Vizcaya señor Echevarria, Antonio Bono y los ingenieros franceses. Después el hotel Samper sirvió "un espléndido lunch". A continuación el coche número 6 salió de La Florida adornado con banderas de España y Alicante, gallardetes y flores.


Tranvía eléctrico adornado con banderolas y flores el día de su inauguración, 28-9-1924.


A bordo viajaban las autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Conducia el tranvía el ingeniero monsieur Guillón. Detrás cinco coches más que recorrieron las calles alicantinas, en esa mañana septembrina de domingo, entre la expectación y aplausos del numeroso público. Dos de los tranvías se encaminaron a San Vicente, el resto circuló por la ciudad.


Al día siguiente, lunes 29 de septiembre de 1924, a las 6 de la mañana se estrenó el servicio al público. Hubo algunas incidencias, por fortuna de poca importancia. En la esquina del paseo Gadea con Ramón y Cajal se fundió el tensor del cable, quedando interrumpido el servicio desde las 7 de la tarde. El incidente más llamativo fue el choque entre el tranvía no 4 y el autobús matrícula A-1305, sin tener que lamentar desgracias personales, eso sí el bus resultó con algunos desperfectos de escasa consideración. A las 11 y media de la noche el último tranvía se retiraba a las cocheras sitas en La Florida.

El billete urbano costaba 10 céntimos y llevaba impresa la leyenda "Tranvais Electriques d'Alicante"... así, en francés.

Tranvía transitando por una desolada plaza del 18 de julio en la postguerra española, 1946.


El recién estrenado tranvía eléctrico se quedó con nosotros durante 45 años, hasta que en 1969 se le jubiló definitivamente para dejar sitio a la jauría de vehículos a motor que inundó España en los años del desarrollismo. Hoy en la terreta nada recuerda a aquel transporte que durante tantos años fue el vehículo habitual de los alicantinos. No estaría mal dedicarle un homenaje con la colocación de un encantador tranvía en alguna de las vistosas rotondas que nos envuelven.


Pura memoria histórica de esta "Muy Leal, Esforzada, Excelente, Muy Ilustre, Siempre Fiel y Heroica" ciudad de Alicante.

Tranvía por la plaza de los Luceros, con Seat 600 incluido, 1968.


Imágenes y fuentes:


*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica

*Diario de Alicante


*El Luchador


*Archivo Municipal de Alicante

*Colección Ramón Vidal Irles

*Colección Francisco Sánchez

*El nostre Alacant d'antany

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