LA OLIMPIADA LEVANTINA. Los felices años locos. 1924

El verano de 1924 arranca en Alicante con un evento deportivo de hermanamiento entre Tarragona y la terreta: la Olimpiada Levantina. La ciudad se engalana y el deporte copa la atención del ocio local. Los acontecimientos, anécdotas y pormenores del encuentro los detalla a continuación Benjamín Llorens.

 


Comenzaba a andar el mes de julio de 1924 cuando Alicante acogió una olimpiada deportiva, la Olimpiada Levantina, nombre un tanto pomposo para lo que en realidad era: una competición deportiva entre Alicante y Tarragona, en un tiempo en el que el deporte en general ni soñaba con las mareantes cifras económicas que manejaría en el futuro, ni estaba tan profesionalizado. La gran mayoría de los participantes eran deportistas "por amor al arte". Aún no se vivía de ello.


El espíritu de la competición lo recogía El Luchador en su edición del 1 de julio:
"Todos ganaremos la Olimpiada si no olvidamos que el campeonato más dificil de disputar es el de la corrección y la hospitalidad".


El miércoles 2 de julio, a las 6 de la tarde, fondeaba en nuestro puerto el vapor Jaime II, con toda la expedición tarraconense a bordo, unas 260 personas que habían zarpado a las 3 de la madrugada. Tras una travesía de 15 horas, a las 7 ponían pie en tierra y allí mismo se organizó una comitiva que desfiló desde el muelle de Levante hasta el ayuntamiento, aunque no en línea recta como ahora veremos.


Mucho público se daba cita en el puerto y a lo largo del recorrido hasta el consistorio. Abría la cabalgata la guardia urbana a caballo, seguida por los clarines del ayuntamiento de Tarragona y los deportistas participantes. Al frente el club Gimnástico de Tarragona con sus equipos de atletismo, hockey, gimnasia, tenis y foot-ball (el actual Nástic). A continuación las secciones del club Naútico de Tarragona con sus afamados remeros y nadadores. Les seguían la sociedad Tiro Nacional de Tarragona, la cobla La Principal de la Bisbal y el Orfeó Tarragoní. Cerraban la comitiva las autoridades de ambas ciudades y la Banda Municipal de Alicante.


El desfile salió del muelle por la plaza de Dicenta (actual plaza del Mar) y entró en la Explanada de los Mártires por donde discurrió hasta la calle del Triunfo (actual Alberola Romero), desde allí desembocó en Altamira y directo hasta la plaza de Alfonso XII a las puertas del ayuntamiento, engalanado para la ocasión. Los clarines tarraconenses saludaron con el clásico "Pregón Real" a la ciudad de Alicante. Desde el balcón los clarines alicantinos devolvieron el saludo y tras ello el Orfeó Tarragoní entonó los himnos de la Senyera y de Alicante. La recepción oficial se desarrolló en los salones del ayuntamiento con discursos de salutación a cargo del alcalde alicantino Miguel Salvador y el primer teniente-alcalde de Tarragona Francisco Bergés.


Desfile frente al Ayuntamiento, 1924.

Tras la degustación de vinos y manjares típicos de la terreta, a las 8 y media, se formó la comitiva de regreso al barco con clarines y banda de música. Una buena parte de los deportistas tarraconenses pernoctó en el buque, el resto se hospedó en fondas y hoteles pues no había suficientes camarotes a bordo.
Además del Ayuntamiento varios edificios céntricos habían sido engalanados, como el Casino, el Club de Regatas o el hotel Samper, cuya fachada lucía una alegoría con la leyenda "Alicante a su hermana Tarragona". Asimismo, se había puesto en circulación un programa con portada de Gastón Castelló, editado en gráficas Gutemberg.

Cartel de la Olimpiada Levantina, obra de Gastón Castelló (El nostre Alacant d'antany en el llibret de la foguera plaza Chapí 2018).


El jueves 3 de julio comenzaron las competiciones. Las pruebas de natación se disputaban en la dársena interior del puerto. Todas fueron ganadas por los representantes de Tarragona, así como el partido de water-polo en el que barrieron a los alicantinos por 4-0. En atletismo arrasaron de nuevo y en fútbol (la esperanza alicantina) el resultado fue más apretado: Nástic 5 - Natación Alicante 4.


Finalizada la jornada deportiva había cabida para otro tipo de actividades. En el Ateneo se inauguraba una exposición de arte tarraconense, en el novísimo Central Cinema de la Rambla (se había inaugurado el 11 de mayo) la cobla "La Principal" de la Bisbal ofrecía una audición de sardanas y, al día siguiente, el Orfeó Tarragoní desgranaba su repertorio en el Teatro Principal.


El sábado 5 de julio el ayuntamiento de Elche invitó a una representación de la Olimpiada a una comida de honor en la ciudad de las palmeras. Mientras, en la terreta continuaban las competiciones de atletismo, todas ganadas de nuevo por los representantes tarraconenses, aunque en hockey (punto fuerte de los catalanes) acabó ganando la terreta por 1-0 con gol del alicantino Lassaletta. El tiro y el "tennis" (como lo escribían entonces) repartieron sus laureles entre las dos ciudades.


El domingo día 6 finalizaba la olimpiada, era jornada grande en atletismo pues se disputaba el cross-country, la carrera de campo a través. Estaba prevista la participación de un equipo militar de artilleria del recién creado campamento de Rabasa, pero cuando se aprestaban a tomar parte en la prueba llegó a la línea de salida la orden, urgente y concisa, de que se presentaran en el campamento para embarcar rumbo a Africa, a la guerra de Marruecos. Tras los primeros momentos de desconcierto, el público y resto de los deportistas tributaron una clamorosa ovación a los militares, que de estar corriendo una prueba atlética pasaron a embarcarse para ir a pegar tiros en una guerra que casi nadie en España quería. La prueba la ganó Tarragona, el Meló - que aún no era famoso- no participó.


Por la tarde -cual ceremonia de clausura- la plaza de toros acogió un festival de música y danzas a modo de homenaje y despedida. Las sillas del ruedo estaban al completo, en la grada casi lleno.

Hubo pocos discursos que se aprovecharon para las lisonjas habituales y el agradecimiento al verdadero artífice de esta Olimpiada Levantina que no era otro que el industrial y filántropo tarraconense Luis Bonet. El mecenas gastó varios miles de pesetas para hacer realidad el evento.


Al finalizar la olimpiada el floreado lenguaje de la época, similar al utilizado por el No-Do años más tarde, se hacía presente en las páginas de los periódicos. Así El Luchador de Alicante, diario republicano, señalaba:
"Acaba de terminar la Olimpiada Levantina. Los brazos de Tarragona y Alicante, unidos en fuerte abrazo, se han separado cordialmente dejando una grata emoción en el pecho y un recuerdo imborrable en el alma.
...la expedición tarraconense marcha alegre y satisfecha, con algarabía ingenua, a su bella ciudad cuyas costas baña nuestro mar.
...seguros estamos de que en los pechos tarraconenses se han despertado iguales sentimientos de fraternidad que en los nuestros".


La prensa de Tarragona no se quedaba atrás:
"La Olimpiada Levantina ha tocado a su término, a su glorioso término, y por ello nos sentimos henchidos de gozo, pletóricos de satisfacción.
...sentimos veneración por el pueblo todo de Alicante que ha sabido tributar a nuestros representantes el más entusiasta, efusivo y apoteósico de los recibimientos.
...la ciudad de Alicante, con su gran nobleza, ha conquistado las simpatías y se ha adueñado del corazón del pueblo de Tarragona.
...la Olimpiada ha sido el máximo acontecimiento deportivo y artístico de la presente temporada, no solamente para las ciudades de Alicante y Tarragona, sino de Cataluña y España. La Olimpiada Levantina, primera que se ha organizado en España, ha resultado un éxito lisonjero, pese al eterno vacío de la prensa barcelonesa". (Diario de Tarragona)


Al finalizar el verano, el 20 de septiembre, una expedición de deportistas alicantinos llegaba a Tarragona para participar en la II Olimpiada Levantina, cual si de un partido de vuelta se tratase.


Ese verano hacían furor en las playas españolas los nuevos trajes de baño que dejaban al descubierto brazos y piernas. Una desvergüenza para el beaterío de la época, un respiro para la piel y las costumbres.


Alicante, en julio de 1924.


Imágenes y Fuentes:


*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica

*diario El Luchador


*Archivo Municipal de Alicante


*El nostre Alacant d'antany

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