LOS FELICES AÑOS LOCOS. 1924. El Ayuntamiento pone las pilas

Tiempos de crisis en el gobierno de la ciudad, con críticas a la gestión municipal y su inoperante burocracia. Dimisiones en tropel y reordenación del consistorio. Estamos en los albores de 1924, pocos meses después de que Primo de Rivera se pronunciara y tomara el poder en España con el respaldo del rey Alfonso XIII, y la vida política de Alicante sigue convulsa. Lo expone Benjamín Llorens en "Contrastes".

 

El año de 1923 terminaba con zozobra en el ayuntamiento. Varios concejales amagaban con dimitir. Antes, el 23 de noviembre, presenta la renuncia el arquitecto municipal Juan Vidal Ramos. Se le acepta un més después, el 21 de diciembre. Las nuevas autoridades militares detectaron cierto escaqueo en las dependencias municipales y exigieron mayor presencia en las oficinas de los responsables de servicios. Había funcionarios que en horas de trabajo municipal se dedicaban a la actividad privada con carácter lucrativo fuera del ayuntamiento. Vidal Ramos entendió que formaba parte de su trabajo la supervisión a pie de obra, así que disconforme con las nuevas exigencias presentó la dimisión. Es autor, entre otros muchos edificios, del palacio de la Diputación o del antiguo Hospital Provincial (actual Marq).

Diputación Provincial de Alicante, detrás las escuelas Salesianas.

 

El último día del año, lunes 31 de diciembre, el ayuntamiento en pleno se reunió bajo la presidencia del general gobernador Cristino Bermúdez de Castro. En el ambiente cierta inquietud por las amenazas de dimisión de varios concejales, al parecer no muy de acuerdo con la forma de conducirse algunas de las autoridades militares que operaban en el ámbito civil tras el Pronunciamiento.

El gobernador intentó poner paz, pero ante la situación de "impasse" (dimitimos, no dimitimos...) el alcalde Miguel de Elizaicin sorprendió a todos presentando él mismo su dimisión y dejando así las manos libres al gobernador para nombrar nuevo alcalde y remodelar todo el consistorio.

 

El general de división Cristino Bermúdez de Castro, gobernador civil y militar de Alicante.

 

Finalizaba 1923 con marejada municipal y 1443 alicantinos menos en el censo, los fallecidos durante el año. El mes con mayor mortalidad fue diciembre (165). Por contra vinieron al mundo en la terreta 1729 alicantinos, siendo noviembre el mes con más alumbramientos (177).

El martes 8 de enero de 1924, un decreto del rey Alfonso XIII suspende la inmunidad parlamentaria en todo el territorio español. Por la tarde, al filo de las siete, el salón de sesiones del ayuntamiento acoge un pleno trascendente.

La sesión estaba presidida por el concejal José Tato Ortega, pues el alcalde Elizaicin había presentado su dimisión el día de nochevieja. Al comienzo, la presidencia comunica el nombramiento de concejal en la persona del comandante de Infantería Miguel Salvador Arcángel. Una potestad del general gobernador civil y militar. De seguido se da cuenta de la renuncia de 9 concejales (liberales y republicanos) y del alcalde Elizaicin (liberal), el resto de la sesión resulta tan de trámite que se la despacharon en media hora. A la postre no fue tan trascendente el pleno como se esperaba.

Tres días después, el viernes 11 de enero, se estrenan los nuevos concejales en sustitución de los dimitidos y se elige nuevo alcalde en la persona del citado Miguel Salvador (conservador), quien al día siguiente envía un mensaje al pueblo de Alicante en el que promete trabajo y honradez, solicitando cordura y civismo.

 

Miguel Salvador, alcalde de Alicante en 1924-25.

 

El lunes 14 de enero el nuevo alcalde recibe en su despacho a los representantes de toda la prensa local y a los corresponsales de los periódicos madrileños y barceloneses. Eran las tres y media de la tarde, por lo que la reunión se celebra en torno a mesa con café y cigarros, como era costumbre. Al alcalde le acompañaban el secretario Carmelo Simó y el comandante Bonifacio Caballero, encargado de la censura de prensa. En el cambio de impresiones llevó la voz cantante el presidente de la Asociación de la Prensa Florentino de Elizaicin (hermano del recién dimitido alcalde) quien ofreció "el concurso de la prensa para todo aquello que sea necesario en bien de Alicante". Más de hora y media duró la reunión en la que periodistas y autoridad municipal expusieron ideas y pareceres sobre asuntos de importancia para la terreta.

Por esos días, concretamente el jueves 17 de enero, ya pudieron dormir en sus tiendas de campaña las compañías de Ingenieros e Intendencia recién llegadas a Alicante para instalarse en el nuevo campamento militar de fuerzas de reserva ubicado en los terrenos de la finca "La Rabasa", donados generosamente por el industrial alcoyano Vicente Laporta Grau. A partir de ese día el ejército español se asentó en Rabasa, por donde han pasado muchas generaciones de españoles y alicantinos.

Primera instalación militar en Rabasa. Enero 1924.

 

El viernes 18 de enero, en el primer pleno municipal que Alicante celebra bajo la presidencia del alcalde Miguel Salvador, hay un intenso orden del día, con numerosos temas de interés para la ciudad: desde la creación de una comisión mixta sanidad-urbanismo para tratar de conciliar la altura de las nuevas edificaciones con el ancho de las calles, hasta mejoras en los pasos a nivel de Explanada de los Mártires y plaza Canalejas, sin olvidar las 600 pesetas (3'6 €) que se acordó pagar por la compra de un caballo para la Guardia Urbana, nuestra actual Policia Local.

 

Alicante a vista de pájaro en 1924.

 

Tras el decreto real que suprimía la inmunidad parlamentaria el Directorio militar, presidido por Primo de Rivera, publica otro real decreto disolviendo la diputaciones provinciales de toda España excepto las de Alava, Vizcaya, Guipuzcoa y Navarra, debido a los privilegios forales.

El 20 de enero se constituyen las nuevas diputaciones cuyos miembros habían sido elegidos por las autoridades militares. En Alicante preside el acto el gobernador Bermúdez de Castro con asistencia de los 27 diputados recién nombrados por él mismo.

"El gobierno de la nación se ha visto obligado a disolver las corporaciones provinciales porque habían perdido todo su prestigio como administradoras" vino a decir el gobernador.

 Las facturas se escondían en los cajones, simplemente no se pagaban y algunos proveedores iban a la quiebra o estaban al borde de la misma. Muchas de las necesidades que los pueblos demandaban a las diputaciones dormían el sueño de los justos. Cajones y armarios rebosaban papeleo.

Sobre la Beneficencia el general gobernador se despachó a gusto. Señaló la "asistencia deficientísima" habiendo tenido que imponer multas a personal facultativo y auxiliar, llegando a la expulsión de algunas monjas. El estado del Manicomio aún era peor. Lo descuidado de las carreteras saltaba a la vista.

Don Cristino insta a los nuevos diputados a cumplir con su labor regeneradora "para que la justicia y la ley sean un hecho y que la Diputación cumpla sus fines". En esa reunión salen elegidos nombres de gran tradición alicantina para dirigir algunos de los organismos provinciales. El médico Evaristo Manero se hace cargo del Manicomio, el director del Hospital será Ricardo Pascual del Pobil y el de la Beneficencia Francisco Navarrete. El nuevo presidente de la diputación es Juan Grau Villalta.

Al día siguiente del comienzo de tan magna labor regeneradora, el 21 de enero, lejos de Alicante, en Moscú, fallece Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, alma de la revolución rusa y fundador del estado soviético. Tres días más tarde la ciudad de San Petersburgo es rebautizada como Leningrado.

Cadáver y mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú.

 

 

Mientras tanto la alcaldía de Alicante, empeñada en mejorar las cosas, requiere a varios contratistas municipales advirtiéndoles de que "exigirá sin tolerancia el cumplimiento de las prescripciones realizadas para la mejora de la ciudad" y naturalmente sin pagar una peseta más. El resultado de estas advertencias fue que por fin se terminó la valla del cementerio, cuya obra parecía tan eterna como la otra vida. La empresa de pompas fúnebres procedió con diligencia a desinfectar instalaciones y carruajes destinados al transporte de cadáveres. Comenzó una cruzada para matricular a todos los perros de la terreta y recoger de la calle a los que no tenían dueño. Se abrieron cuatro escuelas de primaria en las calles de Sagasta (locales del Círculo de la Juventud Republicana), Liorna (instalaciones de la Federación de Empleados Mercantiles), Navas (sede de la Academía de la Banda Municipal de Música) y Juan de Herrera. Por fin se desvió el colector que desde antiguo vertía sus aguas residuales en la playa del Postiguet, entre los balnearios de Alianza y Diana "acabando de una vez para siempre con ese foco de infección que tanto desdice del buen nombre de Alicante".

Se ve que empezábamos a ser candidatos a la bandera azul.

Corría enero de 1924, en Alicante.

Fuentes e Imágenes:
*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica

*El Luchador
*Diario de Alicante
*Archivo Municipal de Alicante

*Colección Francisco Ramos Martín

*Biblioteca Nacional de España
*The New York Times archives

*Redacción Hojadellunes.com

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