La apoteosis del Meló

Nuevo capítulo de las gestas del corredor alicantino José Morant Fuentes "El Meló" de los años 20, cuando se convirtió en un fenómeno nacional al completar el desafío Alicante-Madrid por etapas. Benjamín Llorens lo recrea con recortes de periódicos y fotografías de la época. 

Tras su carrerón de septiembre en el triángulo Alicante-Elche-Santa Pola, José Morant Fuentes, el Meló, se encontraba en perfecto estado de forma para acometer su empresa más ambiciosa: recorrer los 454 kms de Alicante a Madrid en 5 etapas, con llegada prevista a la capital el 4 de noviembre de 1926.

El atleta alicantino haría de improvisado cartero, siendo portador de mensajes que las autoridades de la terreta enviaban con él para sus homólogos en la capital de España. El gobernador civil Cristino Bermúdez de Castro saludaba a su jefe el ministro de la Gobernación, general Martinez Anido. El alcalde Suarez Llanos hacía lo propio -en nombre de la ciudad de Alicante- con el primer edil de Madrid, el conde de Vallellano. Los periodistas alicantinos saludaban a la prensa madrileña representada en su presidente José Francos Rodriguez. El equipo de fútbol del Natación Alicante enviaba un mensaje al presidente de la Federación Española de Fútbol Santiago Bernabeu y los atletas levantinos saludaban a Augusto Barcia, presidente de la Real Confederación Española de Atletismo.

Y de todo ello era portador el Meló.

Mientras preparaba la carrera a Madrid la prensa alicantina promocionaba al Meló. Durante la carrera el atleta llevaría asistencia de apoyo en un automóvil con médico a bordo, los comisarios de la prueba y los chicos de la prensa. Ahí viajarían los mensajes.

Por si faltaba poco, desde la redacción del Diario de Alicante se aportaba "una botella del famoso vino Anibal, reconstituyente magnífico, que servirá de mucho al corredor en su gran prueba Alicante-Madrid. El frasco almacena fuerzas y energías para los momentos en que flaquee el Meló"... al control antidoping no se le esperaba.

A las 9'30 de la mañana del domingo 31 de octubre de 1926, el Meló emprendió la marcha desde el domicilio social de la Asociación de la Prensa en la avenida Zorrilla (hoy Constitución).

A pesar de lo temprano de la hora para ser festivo, numeroso público se agolpaba literalmente en las calles de la terreta para despedir y animar al corredor. 

Se dirigió el Meló hacia la Rambla, calle Altamira, plaza de Alfonso XII (ayuntamiento) y desde allí por la fachada marítima de la Explanada y Canalejas, subiendo por el paseo Gadea y enlazando con Maisonnave, salió en dirección a la Florida para coger la carretera de Ocaña rumbo a la capital del reino.

Le acompañaban un nutrido grupo de ciclistas y el coche de apoyo con el médico doctor De Miguel. A la altura de Monforte el auto sufrió una avería y el Meló continuó corriendo acompañado por los ciclistas y algunos periodistas. Los tripulantes del carruaje a motor pudieron sustituirlo por otro en buenas condiciones y alcanzaron al atleta a la altura de Villena.

La primera etapa finalizaba en Almansa. Eran cerca de las nueve de la noche cuando el Meló se presentó en la meta, después que una tenue lluvia le había sorprendido un par de veces durante el trayecto. Gran recibimiento y por si no era bastante el palizón, tras la ducha de rigor, el ayuntamiento ofreció un vino en su honor al que no tuvo más remedio que asistir en lugar de descansar.

Saludo de los periodistas alicantinos a la prensa madrileña.

 

Al día siguiente, aunque lunes, también era festivo. Mientras España se lanzaba a los cementerios en el dia de Todos los Santos, Almansa despedía al Meló. Eran las 9'20 de la mañana y, a pesar de la "rasca", el atleta comenzó a devorar carretera con su clásica indumentaria de camiseta sport y calzón corto, de blanco inmaculado.

Llegó a Albacete a las 9 de la noche siendo recibido con cohetes por una muchedumbre que le aupó a hombros y le llevó en volandas hasta la misma puerta del ayuntamiento donde le aguardaban el alcalde, Paulino Cuernas, los gobernadores militar y civil, concejales y representantes de las sociedades culturales y deportivas de la ciudad manchega.

El gobernador civil envió de inmediato un telegrama a su homólogo de Alicante: 

"Acaba llegar corredor José Morant haciendo el recorrido de 80 kms en diez horas. Ayuntamiento, población y comisiones le han hecho excelente recibimiento".

El Meló pasó por la ducha y el reconocimiento médico, que certificó su excelente estado. De ahí lo metieron de cabeza en un lunch y después se lo llevaron al Teatro Cervantes donde fue aclamado al aparecer en el palco, vitoreándose al corredor y a Alicante. Todo esto agrandaba la leyenda del Meló quien tras un palizón de 80 kms de carrera era capaz -sólo con una ducha- de irse de cóctel y al teatro trasnochando, robando horas al necesario descanso. Era un fenómeno.

Ni corto ni perezoso, a las 8 de la mañana del martes día 2 daba comienzo la tercera etapa desde Albacete con llegada prevista a El Pedernoso sobre las 7 de la tarde. A la altura de Minaya se desató un temporal que interrumpió la progresión del atleta y paró su carrera.

Había que guarecerse y esperar a que escampara. Finalmente a la una de la madrugada llegó el Meló a Las Pedroñeras, que no era el final de etapa, pero ahí se quedó. A pesar de lo intempestivo de la hora el atleta alicantino fue recibido "con volteo de campanas, cohetes, música y vivas a Alicante". Le estaban esperando, tal era la expectación por su gesta, pero el descanso era imperativo.

El miércoles 3 de noviembre tomó la salida desde Pedroñeras y al llegar al Pedernoso (donde tenía que haber finalizado la etapa anterior) paró el Meló unos instantes para saludar al alcalde y al numeroso público congregado a las puertas del ayuntamiento.

A las 4 de la tarde hacía su aparición por Quintanar de la Orden donde se le practicó un masaje para prevenir calambres, entre la expectación general. En cada pueblo y ciudad que cruzaba el Meló, la gente se agolpaba en las calles principales para ver "al loco ese que va corriendo de Alicante a Madrid".

Por culpa de la tormenta desatada el día anterior esta penúltima etapa sería más larga, pues el corredor quería finalizarla donde estaba previsto, en Ocaña. Allí llegó a las 2 de la madrugada bajo un intenso frío. Ese día se libró del lunch o de ir al teatro. Directamente a la cama que hay que descansar. La jornada, con más de 100 kms, habia sido agotadora. El Meló durmió hasta las 9 de la mañana y a las 10, entre las aclamaciones de la muchedumbre, inició desde Ocaña la última etapa, animoso y lleno de energías como certificaron los médicos. No sabemos si el vino "Aníbal", magnífico reconstituyente donado por el Diario de Alicante (sponsor del atleta), tuvo algo que ver...quí lo sá. 

A las 12'30, sin muestras de fatiga, cruzaba Aranjuez. Ya se olía Madrid. Eran casi las 7 de la tarde cuando el Meló hizó su entrada en la capital de España por el puente de la Princesa, donde ya le aguardaba numeroso público.

Tras atravesar este puente el Meló enfiló las calles de Madrid.

 

A partir de ahí se formó una comitiva encabezada por el propio jefe de circulación de Madrid sr. Abarca y se cortó el paso de coches, carruajes y tranvías. Tras él dos motoristas y el automóvil de los comisarios de carrera junto con la representación alicantina, mensajes incluidos.Detrás el corredor y, a continuación, el vehículo de la Federación Castellana de Atletismo, varios guardias a caballo y una interminable fila de coches, motos y ciclistas.

El Meló entraba por Madrid en olor de multitud, cual emperador romano. Era jueves, 4 de noviembre de 1926. Dia triunfal, todo esplendor.

La comitiva recorrió el paseo de las Delicias, glorieta de Atocha, paseo del Prado, Cibeles y desde la calle de Alcalá entró en la Puerta del Sol. El Meló llevaba un trote suave, recreándose en la suerte, con el gentío agolpándose para verle y aplaudirle. Por las calles del Arenal y Mayor entró finalmente en la plaza de la Villa sede del ayuntamiento madrileño.

La Puerta del Sol en los años 20. Al fondo a la izquierda la calle de Alcalá por donde el Meló desembocó en el kilómetro cero.

 

"El Meló fue seguido en todo momento por una muchedumbre que le aclamaba entusiásticamente" publicaba al día siguiente el rotativo madrileño La Libertad. 

Eran las 7 y media, ya noche cerrada, cuando el atleta llegaba a las puertas del ayuntamiento capitalino. Le esperaba el conde de Vallellano, alcalde de Madrid, junto con otras autoridades civiles y militares. Ya en el interior el Meló le hizo entrega del mensaje que portaba para el pueblo de Madrid enviado por el alcalde Suarez Llanos en nombre de la ciudad de Alicante. 

Vallellano pronunció unas breves palabras de bienvenida y felicitación que tuvieron que ser aún más breves, pues la multitud estacionada frente al ayuntamiento requería la presencia del atleta alicantino. El Meló se asomó al balcón "entre aplausos, aclamaciones y vivas a Madrid, a Alicante y a España".

Esta imagen, publicada en La Libertad de Madrid el 5 de noviembre, recoge el momento en que el Meló es recibido por el alcalde de Madrid y demás autoridades. La foto fue realizada por el mítico periodista gráfico Alfonso, que retrató los acontecimientos más importantes de España en las tres primeras décadas del siglo XX. Al finalizar la guerra civil el Régimen le despojó del carnet de prensa y Alfonso, tristemente, quedó para bodas, bautizos y comuniones. En 1992 su colección, con más de cien mil negativos, fue adquirida por el ministerio de Cultura.

Pasados los primeros momentos el corredor pidió enviar un telegrama a Alicante: 

"Mi primer recuerdo al llegar a Madrid triunfador en mi prueba, es para Alicante y los que me ayudaron en la empresa. Quiero saludar a todos por conducto del Diario"

Su destinatario era el periódico Diario de Alicante, patrocinador habitual del atleta, que al publicarlo apostillaba: 

"Pepe Morant, nuestro Meló, se encuentra ágil, fresco y dispuesto si es preciso a hacer la vuelta a Alicante otra vez por carretera... Ché a chulos no mos guaña ningú". Genio y figura.

Durante la prueba el Meló se alimentó de leche, huevos y plátanos. Cuando llegó a Madrid había perdido únicamente 3 kilos, invirtiendo 38 horas en las 5 etapas del recorrido entre la terreta y la capital de España.

Diario La Opinión de Madrid (5 Nov 1926).

 

El periódico deportivo Record de Madrid decía del Meló: "Este muchacho, José Morant, resulta un corredor de primera categoría. Ha pasado de lo ordinario y de lo normal. Es un hombre de sorprendentes condiciones físicas. Catalogado entre los fenómenos iría muy bien. Su hazaña última le acredita para ostentar merecidamente ese título".

El chaval alicantino de familia humilde saboreaba las mieles del triunfo nada menos que en Madrid. Era la apoteosis del Meló.

 

Próxima y última entrega: "El Meló en el Olimpo de nuestra memoria".

Fuentes e Imágenes:

*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica

*Diario de Alicante

*La Libertad (Madrid)

*La Opinión (Madrid)

*deportivo Record (Madrid)

*Biblioteca Nacional de España.

*Archivo municipal de Alicante.

*Archivos Comunidad de Madrid.

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