El Meló, una leyenda alicantina

Sin los medios actuales ni la profesionalización del atletismo tal como lo conocemos hoy día, hace casi 100 años que José Morant Fuentes, alias "el Meló", hizo historia por su resistencia y velocidad en las grandes carreras. Los periódicos de la época se hicieron eco de sus gestas y en la conciencia colectiva anidó el dicho "corres más que el Meló". Benjamín Llorens nos acerca su historia.

El Meló en los años 20 del pasado siglo.Andaba el calendario por los primeros años 60. En mi barrio del Plá del Bon Repós (donde siglos antes tomaban las aguas el rey Alfonso X el Sabio y su esposa doña Violante) las calles todavía eran de tierra y los innumerables solares sin vallar, a la espera de obra, servían a la chiquillería cómo espléndidos "campitos" de juego. A la hora de la merienda las madres solían asomar a la puerta para llamar, a voz en grito, a cada uno de sus retoños. Por lejos que estuvieras te llegaba el mensaje y salías corriendo hacia tu casa. El objetivo era recoger lo que fuera y rápidamente regresar a jugar.

Cuando llegaba a casa jadeando, mi padre -con una gran sonrisa en los labios- me decía: "Ché, corres més que el Meló". Una frase convertida en dicho alicantino para señalar a alguien que "va que se las pela", que corre mucho. Y los niños de entonces lo haciamos: todo el rato jugando en la calle. Como en los tiempos del Meló unas cuantas décadas antes.

Corría el año de 1900 cuando, en una humilde familia de Novelda que luego pasó a vivir en Alicante, vino al mundo José Morant Fuentes quien con el tiempo sería conocido como el Meló, legendario corredor alicantino.

En los primeros años del siglo XX la escolarización no estaba garantizada para todos los niños, así que la chavalería de entonces aún pasaba más tiempo en la calle, jugando y correteando de acá para allá. El pequeño Pepito Morant era uno más, sólo que en esa edad en la que todos los críos corren sin parar él era el que menos paraba, el que menos se cansaba, el que más aguantaba y el que siempre ganaba. Cuando llegó a la adolescencia comenzó a correr también fuera de su mundo de infancia, en las localidades cercanas, allá donde se celebraban carreras por lo general con motivo de las fiestas patronales. No había pistas de atletismo ni polideportivos, se corría por las calles y por los campos. Pepe Morant retaba a los jóvenes del pueblo y les ganaba. Cada vez hacía trayectos más largos, de mayor exigencia física. Muchas veces en solitario pues pocos querían medirse con él. Y el rumor del chaval que corría tanto fue acrecentándose primero por toda la provincia de Alicante y después también por las vecinas de Murcia y Valencia, hasta que saltó al estrellato nacional.

No se sabe a ciencia cierta por qué a Pepe Morant se le apodaba el Meló. Parte de la leyenda que se forjó en torno al personaje señala que hizo el trayecto Alicante-Elche corriendo con un melón bajo cada brazo. Una apuesta juvenil para poner más dificultades a la prueba.

A partir de ahí siempre fue el Meló.

Recreación del Meló por el artista alicantino Remigio Soler.

 

"Sus pulmones son de acero" comentaba la gente pues su capacidad era mucho mayor que la de los comunes mortales. Se hicieron famosos él y su atuendo: camiseta sport blanca, calzón corto del mismo color y zapatillas con suela de goma, para pisar mejor.

Ya pasada la adolescencia, en los primeros años 20 el Meló empezó a llamar la atención de la gente y de la prensa. Antes del fenómeno "fan" el corredor alicantino aglutinaba gran número de ellos, de seguidores que se hacían llamar a sí mismos "los melonistas".

El domingo 26 de diciembre de 1920, a eso de las 11 de la mañana, en solitario y jadeante llegó a la Explanada un extenuado Meló en la primera posición de la carrera pedestre Valencia- Alicante. Fue aplaudido por todos.

El Meló en sus inicios. Diario de Alicante.

 

Unos días más tarde el periódico El Luchador, que se había deshecho en alabanzas hacia la gesta pedestre del Meló, cambió de opinión merced a la influencia de Casimiro de la Viña, colaborador del diario con el alias de Stick. Atleta, jugador y directivo del Club Natación Alicante -por entonces el equipo de fútbol más representativo de la terreta-, Casimiro de laViña dió posteriormente nombre al Campo de laViña, mitico estadio del Hércules, hoy plaza delmismo nombre en la Florida.

En un artículo titulado "Campeón de la frescura" Stick intentó rebatir el triunfo del Meló en la carrera Valencia-Alicante, pero estaba naciendo un héroe y los argumentos expuestos por De la Viña quedaron ahí, finalmente olvidados tras las posteriores demostraciones del Meló en los meses y años siguientes.

En un mundo sin televisión ni radio, sin cámaras de cine y muy pocas de fotografía no era fácil certificar las cosas tal cual fueron. Las gestas se exageraban o simplemente se inventaban, funcionaba más el boca a boca con sus consiguientes y sucesivas exageraciones, propias de la condición humana. Mientras tanto los melonistas se iban convirtiendo en legión.

Primera vista aérea que se conoce de Alicante (1920), empezaba la época del Meló. Fotografía M. Flandrin, compañía Latécoère.

 

 

En marzo de 1922 Alicante fue sede del campeonato de España de Cross-country (campo a través) precisamente la especialidad del Meló que no participó pues aún no era atleta federado. El seguía a lo suyo, recorriendo grandes distancias entre pueblo y pueblo, retando al personal en las plazas mayores o en las de toros a carreras de resistencia, incluso contra ciclistas. Ahí se cobraba entrada, había apuestas y parte de lo recaudado iba a los participantes, con una bolsa mayor para el ganador. Era el medio de vida para Pepe Morant.

En 1926, ya con mejor preparación, el Meló vivió su gran año. Traspasó las fronteras alicantinas y, por algún tiempo, se convirtió en fenómeno nacional.

El 6 de septiembre, a modo de preparación y entrenamiento para la gran prueba que iba a acometer en noviembre, se metió entre pecho y espalda el trayecto Alicante-Elche-Santa Pola- Alicante, 55 kms. que recorrió en 5 horas y 45 minutos.

Portada del Diario de Alicante (7/9/1926) en que se recoge la gesta del Meló.

 

A las tres de la tarde, ante numeroso público y con un calor plomizo, el corredor tomó la salida desde la Rambla de Méndez Núñez acompañado por varios ciclistas. A las 5 llegaba al cruce de la carretera de Santa Pola situado a la entrada de Elche. A pesar de ser día laborable (lunes) le esperaba un gran número de aficionados, aplaudiendo y animando al paso del atleta.

En el tramo de Elche a Santa Pola una sombra se cernió sobre la carrera del Meló. Sufrió un calambre en la pierna derecha que hizo presagiar lo peor, el abandono. Pero eso no iba con Pepe Morant. Sin perder los nervios se detuvo y él mismo se practicó masajes durante algunos minutos hasta que, ya repuesto, reanudó la marcha como si tal cosa. El Meló era de otra pasta.

A las siete menos cuarto llegó al empalme de la carretera de Alicante, en Santa Pola, acompañado por más ciclistas y donde se unieron a la comitiva automóviles, motos y más bicicletas, que procedentes de la capital habían acudido en su espera para acompañarle en el último tramo de la prueba hasta Alicante.

Poco antes de las nueve llegaba a la línea de meta situada en el número 23 de la Rambla, a las puertas del Diario de Alicante en cuya redacción se le había preparado una reparadora ducha, tras la cual el Meló salió a saludar desde los balcones del Diario al enorme gentío que se agolpaba en la Rambla.

En los días siguientes el corredor se dió un auténtico baño de masas por Alicante, siendo objeto de recepciones por las autoridades y las sociedades deportivas. Dejándose ver en los sitios de moda: la Maison Doreé, los salones del hotel Samper, del Casino o del Club de Regatas y los balnearios del Postiguet, especialmente el Alhambra.

Todo el mundo quería conocer al Meló. Ya era un héroe, que se consolidó con la gesta que iba a realizar dos meses más tarde: la carrera Alicante-Madrid, con 454 kms, una prueba que despertó interés nacional. Estaba por llegar la apoteosis del Meló.

Próxima entrega: La apoteosis del Meló.

Fuentes e Imágenes:

*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica

*Diario de Alicante

*El Luchador

*Archivo Municipal de Alicante

*Alicante en Blanco y Negro. Ayuntamiento de Alicante.

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn