La Volvo y la Explanada invisible

La Explanada de Alicante y su inconfundible pavimento es una de las señas de identidad de la ciudad más reconocidas, y la salida de la Volvo es el pasaporte internacional de su promoción en el mundo. Benjamín Llorens hace un repaso de la historia del paseo y pone el acento en su aspecto actual, ya con la competición naútica en marcha.

En su origen la Explanada de Alicante no fue otra cosa que un terreno ganado al mar, una escombrera. No en balde fue el resultado de aumentar el frente litoral de la ciudad a base de verter los escombros resultantes -que no fueron pocos- del bombardeo de Alicante por la armada francesa en 1691.

En este plano observamos con claridad el terreno ganado al mar que hoy es la Explanada de Alicante.

Hecho un bancal repleto de agujeros y zanjas estuvo más de un siglo, hasta que en 1829 el corregidor Pedro Fermín de Iriberry ordenó su explanación, se colocaron algunos árboles, bancos y farolas de aceite. Ya podíamos decir que Alicante tenía un paseo junto al mar.

En esta imagen de la segunda mitad del XIX, apreciamos el puerto a la izquierda, los edificios gemelos del mercado a la derecha y, en el centro, una exigua Explanada, mucho más pequeña que el paseo en que se acabaría convirtiendo. Lo que empezó a ocurrir en 1867, cuando el gobernador civil, Perfecto Manuel de Olalde, y el alcalde, Juan Bonanza y Roca de Togores, encargaron al arquitecto Guardiola Picó que diseñara y ejecutara un paseo de verdad, de postín. Se reparceló, estableciendo zonas ajardinadas, bancos de mármol y farolas de gas.

Así de animada captó Oscar Vaillard la Explanada el 1 de enero de 1900. Las ya obsoletas farolas de gas habían sido sustituidas por el moderno alumbrado eléctrico. Durante la mayor parte del siglo XX la Explanada de Alicante ha lucido como un magnífico paseo junto al mar.

Esta imagen de Paco Sánchez en una jornada dominical de 1948 es buena muestra de ello. Una década más tarde vino la última gran aportación a nuestro paseo. En 1959 se inauguró el pavimento de teselas, una de las claras señas de identidad alicantina.

La instantánea de 1970 nos muestra una Explanada radiante y bella, luciendo el pavimento en todo su esplendor, donde se aprecia la simetría de parterres y palmeras, libre de añadidos que -desde hace ya varios lustros- no sólo la afean sino que la ocultan a nuestra vista.

Ahora que -con la salida de la Volvo- Alicante se convierte en punto de referencia internacional del deporte de la vela con numerosos visitantes extranjeros llegados de todo el mundo, se han hecho algunos "arreglets", como la renovación del entarimado de madera del puerto o la reciente colocación de césped en zonas próximas al Village. En la Explanada se han colocado geranios en los parterres centrales y ¡por fin! se ha tapado el agujero de teselas en el paseo central, a la altura del antiguo hotel Carlton (actual residencia militar).

Desde el otoño de 2016 he visto como el agujero crecía poco a poco. Han sido muchos meses de una imagen lamentable para nuestro paseo hasta su reciente arreglo, hace pocos días, de cara al acontecimiento que supone la Volvo. Está bien, muy bien, que nuestras autoridades intenten -a pesar de lo parcas que están las arcas municipales- embellecer Alicante, presentar el mejor aspecto de la ciudad...o eso quiero creer. Pero lo que no alcanzo a entender es que una de nuestras joyas urbanas, la Explanada, esté oculta en su belleza a los ojos de todos. Más que oculta, en estos días de salida desde Alicante de la Vuelta al Mundo a Vela se ha convertido en invisible.

 

Hay más casetas que nunca.

Desde levante a poniente se ha empequeñecido tanto la Explanada que se ha vuelto prácticamente invisible. No podemos apreciar todo el esplendor y belleza de uno de los mejores paseo-salón de España y Europa. Para arreglarlo más, en estos días de la regata hemos acabado tapando la visión de la plaza del Mar desde el paseo y la de éste desde la fuente. Observen.

Al fondo se supone que está la fuente de la plaza del Mar y el magnífico barco que se ha colocado como reclamo por ser puerto de salida de la regata...desde la Explanada su visión resulta ahora imposible. Se ve que no había mejor lugar para colocar ese soporte publicitario y acaba tapando una vista como la de la siguiente imagen, en la que el barco parece navegar sobre los propios surtidores de la fuente.

Y si desde la plaza del Mar (ahora se puede cruzar a la fuente y pasear por su alrededor) queremos ver la Explanada también nos quedaremos con las ganas.

Total, que en los días que rodean la salida de esta Vuelta al mundo a vela hemos conseguido que una de las joyas de esta ciudad sea invisible en todo su esplendor y belleza al gran número de visitantes que se acercarán hasta Alicante.

¿No os gustaría a todos que nuestra Explanada luciera como en la siguiente foto?

Lástima que desde hace años, demasiados, no luzca como puede, ni como se merece Alicante.

 

Imágenes y Fuentes:

Archivo Municipal de Alicante.

Redacción Hojadellunes.com

Cartoteca Histórica del Servicio Geográfico del Ejército.

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