Cartagena bombardea Alicante

Un episodio de la historia de la ciudad de Alicante en una época convulsa de España. Una mañana de hace 144 años la ciudad es atacada por sus vecinos los independentistas cantonales cartagineses, que arrojan 500 bombas desde el mar en seis horas. Nos lo cuenta Benjamín Llorens en una nueva entrega de "Contrastes". 

El Baluarte de San Carlos (actual plaza Canalejas) presto para la defensa de la ciudad. Septiembre 1873.

Hace ahora 144 años, el 27 de septiembre de 1873, una escuadra del recién proclamado cantón de Cartagena fondeó en la bahía de Alicante y durante 6 horas bombardeó la ciudad. Los alicantinos de entonces vieron como sus vecinos y compatriotas cartageneros les soltaron encima más de 500 bombas en una veraniega mañana de principios de otoño.

Unos meses antes, a primeros de 1873, la situación de España era caótica. Todos a la greña. Las arcas públicas estaban exhaustas, al borde del rescate que diríamos hoy. Las guerras carlistas y coloniales (especialmente en Cuba) desangraban al país. Por si fuera poco se unirían, al comienzo del verano, las guerras cantonales. Tres conflictos civiles al tiempo. De récord.

El 10 de febrero el rey postizo Amadeo I de Saboya, entronizado por el general Prim dos años antes, abdica no sin antes retratarnos en su discurso de renuncia al trono dirigido a las Cortes.

"...si fueran extranjeros los enemigos de la dicha de España, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, yo sería el primero en combatirlos. Pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles..."

Vamos que nosotros solitos nos bastamos para vivir en la bronca permanente, nos vino a decir el prudente Amadeo que, haciendo mutis por el foro, salió rápido hacia Lisboa (la capital extranjera más cercana) camino de Turín, su ciudad natal, dónde fijó su residencia.

Amadeo I de Saboya, rey de España

 Al día siguiente, 11 de febrero, el Congreso y el Senado reunidos en Asamblea Nacional proclaman la República. Una breve historia de desencuentros entre sus propios partidarios. Básicamente los contrarios a la monarquía se consideraban republicanos unitarios (llamados "benévolos" en la época) o republicanos federalistas (llamados "intransigentes", lo que para ellos tenía un matíz positivo pues definía a personas de firmes convicciones).

En Alicante era mayoritario el republicanismo unitario, presentando un talante reformista muy alejado del federalismo y cantonalismo radicales. En mayo de 1873 se celebraron elecciones que dejaron muy claro por dónde se decantaban los alicantinos de entonces. El candidato reformista Eleuterio Maisonnave (anterior alcalde) obtuvo 5.501 votos, el federalista José Marcili sólo 3.

 Eleuterio Maisonnave

A principios de verano el federalismo radical se impacientó por la lentitud con que se acometían los cambios pretendidos por ellos en la recién nacida república española. Así que, intransigentes e impacientes, prepararon una insurrección para implantar su modelo de estado, el de los cantones independientes que luego se unían libremente a la república o continuaban por su cuenta como pequeños estados independientes. El de Cartagena iba a marcar pautas y a afectar, de manera ominosa, a la ciudad de Alicante.

El 20 de julio, ya proclamado el cantón cartagenero -no así en Alicante, que no estaba por la labor- la fragata Victoria, afecta a los cantonales, atraca en nuestro puerto. Viene al mando el caudillo cantonal Antonio (Antonete) Gálvez, natural del murciano pueblo de Torreagüera y -a lo que se ve- vecino de Cartagena. Luce sus mejores galas. Uniforme de coronel, gorra de quepis, botas de montar, fusta y revólver al cinto. Debía dar miedo pues los gobernadores civil y militar salieron por piernas de Alicante. El alcalde Manuel Santandreu y los jefes del Batallón de Voluntarios por la República conforman una Junta de Salud Pública para cubrir el vacío de poder y garantizar el orden.

Bandera de España durante la 1ª República

Con la intimidación que suponen los cañones de la fragata cantonal el 22 de julio, a instancias de Antonete Gálvez, se envía un telegrama al ministro de la Gobernación (actualmente del Interior) comunicándole la constitución de Alicante en cantón. Tras subir a bordo víveres para la sufrida Cartagena (el ejército sitiaba la plaza por tierra) y algunos miles de reales requisados en Alicante, la fragata Victoria deja nuestro puerto.

Nada más darse la vuelta los cantonales, la milicia republicana alicantina constituye una nueva Junta que exhorta a los ciudadanos a recuperar la calma y la actividad habitual. Regresan las autoridades que habían puesto pies en polvorosa. Entre baños en el Postiguet y diversión en los balnearios y los cafetines de la Explanada transcurre el mes de agosto, dentro de la convulsión generalizada que vive toda España y que -como Amadeo de Saboya nos recordó en su abdicación- venía generada por los propios españoles.

Bandera de los republicanos cantonales

Al comenzar septiembre se disparan los rumores de un posible ataque cantonal contra Alicante, descontentos como estaban los republicanos cartageneros con los republicanos alicantinos que habían convertido en papel mojado la proclamación del cantón en la ciudad. Además necesitaban víveres y dinero para seguir manteniendo su causa. Así que a finales de mes una escuadra cantonal vuelve a presentarse en nuestra bahía y esta vez con directas amenazas de rendición o bombardeo.

El 22 de septiembre la fragata Numancia, una de las joyas de la armada española considerada nuestro primer acorazado, envía un mensaje al gobernador militar solicitando la rendición de Alicante "abriendo los brazos de la república federal a los militares y ciudadanos honrados" para que se sumen a su causa. De no ser así "toda la resistencia que pudiera V.S. oponer a las fuerzas superiores de que dispongo en estas aguas y de otras más potentes que en caso necesario hiciera venir de Cartagena, será ineficaz una vez rotas las hostilidades..." .

El capitán de la Numancia, Leandro Carreras, dirige otro mensaje a los cónsules extranjeros: "He resuelto, en defensa de la bandera federal, romper las hostilidades contra la plaza de Alicante, en el improrrogable plazo de 96 horas. Cuanto comunico a V. para los efectos que puedan referirse a las seguridades e intereses de los súbditos de la nación que dignamente representa. Salud y federación española. Junta Soberana de Cartagena".

Después de esto los buques del cantón desaparecen de la bahía hasta el 24 por la noche. El ministro de la Gobernación, que no es otro que el alicantino Eleuterio Maisonnave, trata de insuflar ánimo en la población y autoridades dirigiendo un telegrama a la alcaldía: "Los piratas de Cartagena amenazan de nuevo a mi querida Alicante y esta infame acción debe ser severamente castigada. El Gobierno de la República no desatenderá ninguna exigencia, no negará ningún auxilio; pida Alicante en estos momentos y todo lo que quiera se hará. No cedan vds. no vacilen un momento". Era el 21 de septiembre, el día 25 Maisonnave parte hacia Alicante donde participa en los preparativos de la defensa y vive el bombardeo en primera línea.

Amanecer alicantino junto a la escultura de Eleuterio Maisonnave

Alicante se aprestaba a sufrir el ataque cartagenero. Toda la ciudad era un hervidero. Había que fortificar muchas zonas que quedaban sin protección al haber ido desapareciendo las centenarias murallas cuyo derribo comenzó 15 años atrás. Alicante se encontraba desprotegida, prácticamente sin murallas y con su mayor baluarte defensivo (el castillo de Santa Bárbara) en estado casi ruinoso, allí había sido confinado el cabecilla de local de los cantonales José Marcili (el que sacó 3 votos en las elecciones de mayo).

A las 9 y media de la noche del 24 de septiembre las fragatas Numancia y Méndez Núñez, junto con el vapor Fernando el Católico, fondean a levante del puerto, hacia la zona del Cocó. 

Desde unos días antes familias enteras salían de la ciudad a refugiarse en los pueblos colindantes de Muchamiel, San Juan, Agost, San Vicente, Busot, Jijona o Castalla. Los más pudientes cogían el tren y no paraban hasta Madrid. No se entendía que los vecinos y compatriotas de Cartagena vinieran a bombardear Alicante. Los comerciantes veían peligrar sus mercancías y querían una solución negociada. Las autoridades civiles también, pero el general Martínez Campos (que, contraviniendo órdenes del gobierno, había llegado hasta Alicante en un tren de artillería) consideraba un oprobio y gran deshonor esperar sin más el previsible ataque cantonal. Quería disparar primero. Tras el rifirafe con el gobernador civil Norberto Piñango, los dos tuvieron que dimitir. El general Ceballos se hizo cargo de la defensa de la plaza junto con el ministro Maisonnave. Alicante presentaba el aspecto de un campamento militar, el sonido de la ciudad era el de las cornetas y el rumor de las patrullas.

Enfrente la escuadra cantonal con la Numancia a la cabeza. Un buque temible, con casi 97 metros de eslora, 40 cañones y planchas de blindaje que pesan más de 1.200 toneladas.

Fragata Numancia

Enmedio buques ingleses, alemanes, franceses e italianos, hasta un total de 13, que debían velar por los intereses de sus respectivos paises y ciudadanos en Alicante. Asistían al enfrentamiento en primera fila, impasibles.

Las tripulaciones cantonales estaban formadas por voluntarios y presidiarios, que habían exigido al mando la concesión de dos horas de saqueo si la ciudad era tomada. 

El periódico murciano La Paz se hacía eco de que "en la vecina Alicante todo está previsto ante el previsible ataque de los federalistas intransigentes de Cartagena". Bombas de agua y dos nuevas compañías de bomberos para atajar incendios, hospital de sangre, la cruz roja, "a los que quieran conducir camillas bajo el bombardeo se les ofrecen 20 reales y para los que trabajan en la fortificación del paseo Ramiro otros 10 reales. Los aficionados a la caza han formado una compañia para ocupar los puestos de más peligro como tiradores expertos que son.

Invitadas las monjas de los conventos a abandonarlos han contestado que prefieren morir entre los escombros a dejar su casa".

El Baluarte de San Carlos (actual plaza Canalejas) presto para la defensa de la ciudad. Septiembre 1873.

"Los alicantinos están dando prueba de dignidad y valentía, que nada desdicen de la historia de aquella ciudad", remataba el periódico murciano.

Por su parte el diario alicantino El Constitucional editorializaba, con Alicante en pie de guerra, sobre "los que llamándose republicanos federales enarbolan un estandarte rebelde y pretenden imponer su voluntad a sus convecinos por medio de la fuerza bruta. No sólo son antipatriotas, no sólo son facciosos, sino que son además infames piratas".

Más adelante remataba "...sus fragatas se hallan en nuestras aguas resueltas a llevar a cabo un bombardeo inútil y que sólo a de dar por resultado la destrucción de edificios, el incendio de hogares domésticos, la muerte de algunos españoles ¿Y es ese el patriotismo de los separatistas? ¿es esa la pureza de sus doctrinas?".

En su edición del 26 de septiembre señalaba El Constitucional "no se encuentra por las calles ni una sola señora, ni un niño, sólo hombres prestos a la lucha"

Contraportada del periódico alicantino El Constitucional. Recoge la sección de anuncios de la época (21 septiembre 1873).

En ese panorama, en torno a las 6 de la mañana del sábado 27 de septiembre de 1873 los cantonales cartageneros comienzan el bombardeo sobre Alicante. Tras 6 horas infernales y 500 bombas después, cesa el fuego. Las fragatas cantonales, maltrechas por la artilleria de la ciudad, se retiran. En la plaza algunos edificos destruidos, unos cuantos incendios, el castillo algo más ruinoso y 8 muertos (dos niños, dos mujeres, un artillero y tres carabineros).

Periódicos madrileños como La Correspondencia de España o La Independencia Española se hacen eco en titulares destacados del bombardeo de Alicante por la escuadra cantonal de Cartagena. Un sinsentido.

Como remate a esta historia reproducimos un fragmento del periódico alicantino El Independiente (diario republicano federal) que en esos días editorializaba sobre la política española a la luz del bombardeo de nuestra ciudad:

"...lo mismo los cantonales que los carlistas, como todos los partidos sin excepción, van husmeando siempre como los perros hambrientos para adquirir un miserable destino. Mientras esto no concluya de una vez, mientras los españoles todos no nos dejemos de ambiciones y trabajemos unidos para salvar la patria, siempre tendremos discordias intestinas y acabaremos por destrozarnos los unos a los otros".

Se publicó el 24 de septiembre de 1873. Visto desde el siglo XXI, con todo lo que ha pasado y pasa en estos 144 años, a mí me resulta profético, ¿qué les parece a ustedes?

Imágenes y Fuentes:

*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica. Diarios consultados:

El Independiente. Diario republicano federal. Alicante.

El Constitucional. Periódico liberal. Alicante.

El Gobierno. Diario político de la tarde. Madrid.

La Paz. Diario liberal. Murcia.

El Nuevo Municipio. Organo del partido republicano federal de

la provincia de Alicante.

La Correspondencia de España. Diario universal de noticias.

Madrid.

La Independencia Española. Diario liberal de la tarde. Madrid.

*Biblioteca Nacional de España.

*Historia de la ciudad de Alicante. La revolución de 1868 y el

sexenio democrático. Rosa Ana Gutiérrez Lloret. Universidad de

Alicante.

*Archivo municipal de Alicante.

*Redacción Hoja del Lunes.

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