Don Agatángelo, las teselas y la triste realidad

La Explanada toma de nuevo el pulso al recorrido histórico de Alicante en imágenes de "Contrastes", donde Benjamín Llorens recuerda al artífice del diseño más rompedor y vanguardista del paseo fetiche de la ciudad. Asimismo, pone el acento en su estado de abandono y dejadez actual, incompensible para uno de los atractivos turisticos más visitados de la capital levantina.  

 

 

Cuando las calles de mi barrio del Plá del Bon Repós eran de tierra yo era poco más que un mañaco. En el verano los vecinos sacaban sillas y mecedoras a la calle para tomar la fresca. Si había pasado la ruxaora mejor, así la tierra recién regadita molestaba menos y la calle quedaba más fresquita. Pasábamos la velada jugando, correteando de acá para allá y entre "tulallevas" o "paríparao" ibamos robando bocados a la merienda-cena que nos preparaban en casa y comiamos en la calle (pan con aceite y sal, con chocolate, con leche condensada o suculentos bocadillos de plátano chafado).

 

El autor del artículo en aquella época, con el uniforme de ICHA (Instituto Cultural Hispano Americano)

 

Los mayores hacían sus corrillos en torno a un botijo de agua fresca, acompañado con cerveza el Neblí o una paloma y hablaban de fútbol, toros o política. Sí, de política. Que si Stalín esto o lo otro, que si Hitler aquello, que si Kennedy o Krustchev, que si Franco...En medio de aquellos juegos infantiles a mí me gustaba hacer una paraeta y -acurrucado en el rincón de los mayores- escuchar y escuchar. Fué por entonces cuando oí al anciano señor Pulo, republicano y represaliado de la guerra civil, hablar de don Agatángelo. Lo hacía con respeto y pensaba yo que podía ser un camarada suyo de trinchera, pero no, se refería ni más ni menos que al alcalde de la ciudad, Agatángelo el de la Explaná. Un personaje quizá tan olvidado por las nuevas generaciones como importante para Alicante.

 

 

Agatángelo Soler Llorca (1918-1995), farmaceútico, falangista, republicano y alicantino, molt alacantí, fue alcalde de Alicante a caballo de los años 50 y 60, entre 1954 y 63, en que cesó en el cargo por voluntad propia, vamos que dimitió. Dicen que por estar en desacuerdo con una ley que recortaba -y mucho- la autonomía municipal. El caso es que don Agatángelo fue el inventor de la moderna Explanada, la que hoy conocemos, la del magnífico suelo tricolor compuesto por más de 6 millones de teselas.

 

A mediados de los 50 don Agatángelo y su amigo el arquitecto Francisco Muñoz Llorens viajaron a Lisboa para participar en un simposio de alcaldes hispano-lusos. Ya llevaban algún tiempo hablando entre ellos con la inquietud de hacer algo que diera un mayor realce a nuestro paseo junto al puerto.

 

Como José Ignacio Soler Díaz (hijo del entonces alcalde) relata en Alicante Vivo, los dos amigos (Agatángelo y Paco) visitaron la lisboeta plaza del Rossío y no les debió parecer mal el pavimento de olas figuradas que luce, desde el siglo XIX, la plaza de la capital portuguesa. Qué mejor motivo que las olas del mar para vestir la magnífica explanada que Alicante tiene frente al Mediterráneo.

 

Así que a su vuelta, alcalde y arquitecto concibieron y dibujaron un pavimento de 3 colores (rojo, blanco y negro) que daría mayor realce que el más monótono, gris y blanco, de la plaza portuguesa. La materia prima se trajo de Novelda. El alcalde Agatángelo pasó el proyecto al arquitecto municipal Miguel López quien lo terminó de adecuar a las normas y firmó dando via libre, como técnico, a lo que la alcaldía ordenaba.

Colocación de las teselas en la Explanada. A la izquierda (con pajarita y gabán) el alcalde de Alicante Agatángelo Soler LLorca. A la derecha (abrigo oscuro y corbata) el gobernador civil Miguel Moscardó.

 

Los 6 millones de teselas forman un figurativo conjunto de olas que discurren entre la plaza del Mar y la de Canalejas, perpendiculares al mar que baña el cercano muelle. El conjunto fue inaugurado el 16 de enero de 1959.

 

 

Ese mismo año el régimen permitió regresar del exilio al alcalde republicano Lorenzo Carbonell. El falangista Agatángelo fue a recoger al radicalsocialista Lorenzo a pie de avión y se trasladó con él en coche oficial a la ciudad, donde le había organizado un homenaje en el Club de Regatas.

 

La huella de don Agatángelo en su Alicante y por su ciudad es extensa. En su haber hay que anotar la reforma del castillo de Santa Bárbara para hacerlo visitable y la construcción del ascensor desde el Postiguet hasta la fortaleza horadando el Benacantil. La regeneración de la playa del Postiguet y el Cocó, con la construcción de pabellones de baño de obra que alternaron con los últimos balnearios de madera que -a modo de palafitos- se adentraban en el mar. La creación del barrio Virgen del Remedio.

 

Fué impulsor del aeropuerto del Altet, avalando con su garantía personal la compra de los terrenos necesarios. Ordenó la construcción de un nuevo parque de bomberos junto a la estación de autobuses o del nuevo matadero en Agua Amarga. Consiguió que el gobierno español enviara dos barcos a Orán para rescatar a pieds-noirs cercados por el FLN argelino y abandonados por las autoridades francesas, muchos de ellos descendientes de alicantinos. Eran los refugiados de entonces (1962). Creó los premios Arniches de teatro, Gabriel Miró de novela y Oscar Esplá de música.

 

Sin duda se le fue la mano con el Gran Sol y alguno de los mastodónticos edificios de la Albufereta. Su legado más señero para la posteridad fue la nueva Explanada a la que enriqueció con el pavimento y reordenación de las zonas ajardinadas, dotándolo de una simetría perfecta (como buen paseo-salón). Ordenó la construcción de la fuente de la plaza del Mar y sustituyó el obsoleto templete de madera en la Explanada por el moderno auditorio de la Concha.

 

 

Siendo procurador en Cortes, en 1969, el caudillo Franco sometió a votación en las Cortes Españolas su ley de sucesión a la jefatura del Estado, en la que se proponía al principe de Asturias, Juan Carlos de Borbón, como sucesor a titulo de Rey. La votación era en pie y de viva voz. El procurador Agatángelo Soler, naturalmente en pie y de viva voz, votó que no. Republicano y consecuente.

Por cierto, con los años se extendió el chascarrillo de que nuestra Explanada era una copia del paseo de Copacabana en Rio de Janeiro. Y como suele ocurrir con estas cosas era una trola y de las gordas. El paseo carioca fue realizado por el arquitecto paisajista brasileño Roberto Burle Marx en los primeros años 70, con olas paralelas al mar y en blanco y negro.

 

Paseo de Copacabana. Río de Janeiro, Brasil.

 

Así que como alguien no viajara por el túnel del tiempo se me antoja una copia imposible. Postales, imágenes del No-Do, la prensa de la época, la naciente televisión o películas rodadas aquí, contribuyeron a propagar la de la nueva Explanada como imagen emblemática de Alicante. Con el paso de los años, casi siete lustros después, se hizo necesaria una actuación de gran calado en el pavimento y subsuelo del paseo (un terreno ganado al mar con los escombros que dejó el bombardeo francés de 1691). Las roturas y hundimientos del pavimento convertían en una pista americana lo que era un "promenade de qualité", un paseo de calidad ajardinado y dotado de una magnífica simetría.

 

 

Las filtraciones marinas y la fragilidad de los materiales de escombro sobre los que se asienta el terreno producían imágenes como ésta. Si Alicante quería salvar su emblema debía acometerse una obra de envergadura. De ello se encargó el alcalde Angel Luna, que inauguró la "restauración" en 1993.

 

Al respecto hay un magnífico artículo de Rubén Bodewig publicado por Alicante Vivo ("El hundimiento y la restauración de la Explanada") al que pertenecen estas espeluznantes fotos de la Explanada rota.

 

 

¿Y hoy? ¿cómo está nuestra Explanada? Pues un tanto dejada de la mano de dios y de nuestras autoridades municipales, las actuales y las de los años inmediatamente anteriores.

Desde hace lustros el conjunto de simetrías que caracteriza a uno de los paseos más famosos de España está roto, sobretodo en la vertiente sur, la que lleva a Canalejas. Y ello por la instalación "provisionalmente eterna" de las casetas de artesanía que ornamental y paisajísticamente no aportan nada. En cambio forman un muro dentro de la propia Explanada, condenando al ostracismo a uno de sus 3 pasillos (el que da a la carretera) y ocultando la simetría de 12 grandes jardineras rectangulares que flanquean el ancho pasillo central, desde Canalejas hasta la Concha.

 

 

 

Seguro que Alicante tiene lugares (también céntricos) para que estas casetas de artesanía puedan seguir ejerciendo su labor sin romper la estética de nuestro paseo. Como gusta decir ahora, su traslado serviria para "poner en valor" el magnífico entorno paisajista y ornamental de la Explanada de Alicante.

 

Un paseo que debe volver a ser un lugar tranquilo y bello junto al mar, eliminando las jaurías de vehículos que ensordecen y contaminan nuestra fachada marítima. La actividad económico-turística de la ciudad lo agradecería y para ello no son necesarios fastuosos puentes sobre los muelles ni túneles bajo el mar. La fachada marítima se puede peatonalizar sin estas costosas obras, cuyo anuncio hemos padecido en diversas ocasiones, campañas electorales dios mediante. Hay que tener valentía política y estudiar concienzudamente con los expertos correspondientes (papel fundamental tendría la policia local) las alternativas para desviar el tráfico por otros lugares (gran vía, vía parque y centro de la ciudad).

 

Al menos desde el otoño de 2016, el aspecto -lamentable- que presenta la Concha de la Explanada es el de las siguientes imágenes. Ché, una vergonya!

 

 

Las imágenes hablan por sí solas. 

 

Pero, ¡oh, sorpresa! entre el 27 y 28 de junio de 2017 le han dado la "manita" que necesitaba con urgencia...más vale tarde.

 

 

Junto al templete (como se decía antes) un clásico de la Explanada, el "Kiosko Olcina, Helados desde 1918".

 

 

Desde que en el otoño de 2015 cerró sus puertas no ha vuelto a abrirlas. Permanece cerrado a cal y canto, deteriorándose, cubriéndose de polvo, medio tapado por cartones. Ché, altra vergonya.

 

 

¿Qué tal si -por aprovechar- ponemos, por ejemplo, un punto de información turística? Porque si no se reabre para su actividad habitual ni se da alguna alternativa lo mejor es eliminarlo. Molt bonico no es y seguro que no queremos que sea un sarcófago en la Explanada.

 

Por cierto, poco más allá, al comienzo del parque de Canalejas, el quiosco del mismo nombre corre idéntica suerte. No abrió el año pasado (2016) ni lo ha hecho éste.

 

¿Otra futura ruina? Camino lleva. En la otra banda, junto a la plaza del Mar, el no menos histórico Peret -situado en el lugar de mayor tránsito de la ciudad, con permiso de Maisonnave en hora punta- permanece cerrado cinco meses al año, ¡menudo lujo!, tanto que alardeamos de buen clima en Alicante...Menos mal que las terrazas situadas enfrente, a escasos metros, pueden abrir todo el año.

 

Y cuidado con las teselas. Hay zonas (especialmente los pasillos laterales) donde el pavimento necesita una mayor atención. Como botón de muestra, estas imágenes de junio 2017.

 

 

 

 

 

 

 

Y, ¿qué hacer con el tráfico rodado por el interior de la Explanada?, básicamente bicicletas y patinadores urbanos.

 Imágenes de mayo 2017. Redacción HdL.

 

El diario alicantino El Constitucional, en fecha 26 de junio de 1881, refiriéndose también al prohibido tráfico rodado de entonces por el interior de la Explanada, que era más peligroso pues se hacía a caballo, decía "...esto no debe tolerarse por los guardias municipales, por lo que esperamos que el sr. concejal dispondrá lo que proceda a fin de que no tengamos que lamentar un percance".

 

Un ciclista no es un peatón en bicicleta, conduce un vehículo cuyo trasiego por la Explanada está prohibido. Normas como ésta deben ser de obligado cumplimiento. Ahí queda el ruego.

 

Terminaba su comentario El Constitucional diciendo: "tenemos la seguridad que seremos atendidos". Eso era en 1881 ahora, en 2017, no lo tengo yo tan claro. ¡Y mira que ha plogut, ché!

 

 

Otro de los espectáculos propio de la zona es el top-manta. Tan espectacular que en ocasiones se hace dificil caminar por la Explanada. La imagen del paseo y la ciudad se deterioran con esta práctica hoy por hoy también ilegal. A buen seguro que no hace ninguna gracia a todos los emprendedores de esta ciudad que pagan religiosamente los correspondientes impuestos municipales, autonómicos y estatales, para poder levantar cada día la persiana de su negocio.

 

¡No puede ser tan difícil hacer cumplir las normas para una mejor convivencia e imagen de la ciudad!

 

Y en temporada alta más bochorno, més vergonya. Las imágenes hablan por sí solas.

 

Imagen del 19 de junio de 2017. Al fondo la Explanada.

 

Explanada esquina Rambla. 22 de junio de 2017.

 

Respetemos y cuidemos la Explanada, símbolo de nuestra ciudad. Hay que desbrozarla de toda la paja que la afea, la que pueda dar una mala imagen de lugar antaño tan bello. Estamos siempre a tiempo. ¿Cual es el problema? A mí no se me ocurre otro que la falta de voluntad, cualquier otra cosa empieza a sonarme a tomadura de pelo.

 

Y para terminar por el principio, en esta época en la que se llevan tanto las "placas conmemorativas", esas que dicen que tal estatua o tal paseo fueron inaugurados siendo alcalde fulanito de tal, otro ruego a la autoridad competente. Estaría pero que muy bien reconocer a la persona de Agatángelo Soler Llorca, en su legado eterno para Alicante, con la colocación en el paseo de algún motivo que recuerde la inauguración de la Explanada de las teselas y a su artífice.

 

Foto de Perfecto Arjones.

 

Qué mejor lugar que su Explanada para este molt alacantí, farmaceútico, falangista y republicano consecuente. Don Agatángelo, el de la Explaná.

 

Imágenes y fuentes:

Archivo Municipal de Alicante.

Alicante Vivo

Colección Francisco Sánchez.

Perfecto Arjones.

Arquitectura y Empresa (Un clásico muy moderno: paseo de Copacabana).

Redacción Hojadellunes.com

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