El alemán y la Plaza del Mar

Con la guerra civil como telón de fondo, Benjamín Llorens nos acerca en "Contrastes" la figura de uno de los protagonistas más desconocidos de la contienda en la ciudad de Alicante, conocido bastión de la España republicana. Se trata del diplomático alemán que ayudó a exiliar a miles de nacionales a través de navíos con bandera argentina.

 

 

Plaza del Mar de Alicante a mediados del siglo pasado

Corrían los años 70 en una España aún en blanco y negro, pero que ya quería verse en color más allá de los filtros que se colocaban a los televisores en los escaparates de las tiendas de electrodomésticos para dar una falsa sensación de colorido a las grises imágenes originales . Más allá de las asociaciones políticas promovidas por el régimen en un intento, burdo, de conformar una participación política domesticada, en blanco y negro. Aún eran tiempos de "democracia orgánica".

 

Por aquel entonces yo era un joven estudiante universitario en Madrid (Alicante sólo tenía CEU). Mi cuartel general era la facultad que se habia construido junto a los comedores universitarios, encima del arroyo de Cantarranas y que albergaba los estudios de Ciencias de la Información en la Complutense. En ese Madrid de los 70, aún con Franco vivito y coleando, entre aulas, bibliotecas, tascas, cine progre y conciertos reivindicativos (cuando no los prohibia la autoridad competente, por supuesto), conocí a un rubicundo muchachote alemán. Un armario simpático y buen bebedor de cerveza que constantemente manifestaba sus simpatías por la república democrática alemana, bajo tutela soviética, pero que al enterarse de mi procedencia alicantina me contó que su padre tenía o había tenido en mi ciudad de Alicante un gran paseo o plaza con su nombre junto al mar, pegado al puerto. Yo jamás había oido hablar de ello. La cosa despertó en mí cierta curiosidad, aunque entonces mi atención la acaparaban otras cuestiones y sería muchos años más tarde (ya desaparecida la democracia de organillo, perdón "orgánica") cuando volví a interesarme en el asunto.

El nombre de mi amigo alemán era Erlend von Knobloch, universitario, bebedor de cerveza y comunista confeso. Quinto hijo del antiguo cónsul del III Reich en Alicante, Joachim von Knobloch quien -en tiempos- dió nombre a nuestra actual Plaza del Mar.

 

Plaza del Mar de Alicante a mediados del siglo pasado

 

El barón Hans Joachim Kindler von Knobloch y von Zawadsky fue capitán de la Luftwaffe (adscrito a la legíon cóndor) y diplomático, faceta que ejerció como cónsul de Alemania en Alicante durante la república y la guerra civil. Tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936, en la llamada zona nacional muchas personas sufrían persecución por no ser afectos a las ideas de los sublevados. En la zona republicana, otras muchas personas eran perseguidas por simpatizar con el otro bando. Alicante era un importante puerto de la república y un punto de salida para todos aquellos que huían, bien directamente hacia el exilio, bien para pasarse al bando de Franco. Y aquí es dónde jugó un importante papel el padre de Erlend.

 

Entre agosto de 1936 y junio de 1937, Von Knobloch y el cónsul argentino Eduardo Lorenzo ayudaron a escapar de la guerra a casi 2.000 personas a través del puerto de Alicante (algunas fuentes hablan de 5.000). Primero con el crucero de la armada argentina "25 de Mayo" y después -con mucha más intensidad- a bordo del torpedero "Tucumán", de la misma nacionalidad.

 

Entre noviembre del 36 y junio del 37, el Tucumán -al mando del capitán de fragata Mario Casari- efectuó doce viajes evacuando de la zona republicana a unas 1.500 personas. Entre ellas, al cuñado de Franco y posterior hombre fuerte del régimen en sus primeros tiempos, Ramón Serrano Súñer y su familia. O al mítico portero de fútbol Ricardo Zamora. Aunque no es fácil documentarlo ya que en las listas de embarcados muchas personas se inscribían con nombre falso.

 

 

El "Tucumán" vino a ser para los nacionales lo mismo que -posteriormente- fue el "Stanbrook" para los republicanos: una tabla de salvación. El cónsul von Knobloch hizo gala de buenas dotes organizativas y de relaciones públicas con las autoridades republicanas. Se le situó también en los intentos llevados a cabo para conseguir la liberación de Jose Antonio Primo de Rivera, jefe de Falange, preso en la antigua cárcel alicantina de la Florida y que resultaron infructuosos. El 20 de noviembre del 36 el líder falangista fue fusilado en esta plaza.

 

Al finalizar la guerra, con el triunfo del bando nacional, el ayuntamiento de la ciudad concedió la medalla de oro de Alicante al cónsul argentino, al capitán del Tucumán y, cómo no, al cónsul Joaquín von Knobloch "por su actuación en el salvamento de españoles perseguidos durante la dominación roja". Al tiempo rotuló con su nombre la actual plaza del mar, si bien no duró mucho. Cuando la estrella bélica de la Gran Alemania, la del Reich que duraría mil años, empezó a declinar por sus primeros reveses en el frente del este, Franco eliminó del gobierno a su germanófilo cuñado Serrano Súñer y el ayuntamiento de Alicante retiró, discretamente, el rótulo del cónsul von Knobloch del callejero alicantino.

 

Huyendo de la quema en Alemania, Hans Joachim se estableció en Cádiz. Sentó sus reales en Conil de la Frontera, compró un cortijo y abrió un camping con bungalows, "Apartamentos Cortijo Fontanilla", uno de los primeros negocios turísticos de la España de posguerra.

 

 

Tuvo una faceta muy poco conocida, la de decorador. Obra suya fueron los interiores del parador nacional de San Marcos, en León.

 

 

En 1945 los servicios de espionaje de USA, Francia y Reino Unido, redactaron una "lista de repatriación" con el nombre de 104 espías y antiguos nazis alemanes residentes en España que hicieron llegar a las autoridades para que procedieran a su repatriación y entrega a la nueva Alemania. Von Knobloch era el número 48 de la lista.

 

Joachim von Knobloch, a finales de los 60.

 

Su esposa, la aristócrata española Carmen del Alcázar y de Victoria, habló personalmente con Carmen Polo de Franco para evitar la repatriación a Alemania de su marido, lo que a todas luces consiguió, entre otras cosas por su amistad con la mujer del caudillo y esgrimiendo el papel de von Knobloch en la salvación de muchos afectos al bando nacional desde el puerto de Alicante.

 

En 1963 el buque argentino Tucumán fue desguazado. En 1979 fallecía, en su retiro gaditano de Conil de la Frontera, Joaquín von Knobloch, el alemán que durante un tiempo dió nombre a nuestra emblemática Plaza del Mar.

 

 

En los 70 el hijo del cónsul, mi amigo Erlend, siempre contaba -entre cerveza y cerveza, puño en alto- que su padre dirigía un campo de entrenamiento de la internacional fascista en Conil de la Frontera. No me dijo nada de un complejo hotelero. Pero más allá de caseras teorías de la conspiración, von Knobloch fué y será recordado por muchas personas como el hombre que facilitó la salvación de sus familiares y amigos, ayudándoles a escapar de la cárcel o la muerte en la España republicana de la guerra civil.

 

Imágenes y fuentes:

Archivo municipal de Alicante.

Sjöhistoriska Museum (Suecia).

Diario EL PAIS.

Alicante Vivo.

José Ignacio Rosende Pimentel. Blog. 

Diario ABC.

Colección Francisco Sánchez.

Web Paradores españoles.

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