Los fusilamientos de la Explanada

Nuevo episodio de la historia de la Explanada de Alicante, en esta ocasión como escenario de un hecho histórico del s.XIX:  el fusilamiento de 24 dirigentes del pronunciamiento liberal progresista de 1844. Benjamín Llorens nos acerca este espisodio a través de grabados y lienzos de la época, recreando las circunstancias y contextualizando los espacios de la ciudad, algunos aún hoy visibles para el ciudadano y visitante. 

 

 

Con los escombros del bombardeo que destruyó Alicante en 1691, se ganaron al mar unos terrenos que durante todo el XVIII conformaban una extensión árida y polvorienta, repleta de zanjas, agujeros y baches, pensada para la protección de una ciudad que desde siglos atrás era considerada como plaza de guerra. Fue el corregidor de Alicante, brigadier Pedro Fermín de Iriberry, quién primero pensó en esa explanada como zona de esparcimiento y recreo. Desde que en 1829 ordenase su nivelación dotando de mayor firmeza al piso y colocando algunos bancos, la actual Explanada pasó a ser conocida como paseo del malecón, explanada del malecón o, más sencillamente, Explanada. También era más corto su trazado como paseo. Discurría desde la actual casa Carbonell hasta la altura de la plaza de las barcas (hoy Gabriel Miró). Más allá la ciudad se cerraba con el fuerte de San Carlos  (ahora plaza y parque de Canalejas).

 

 

A la izquierda, tras las barcas, el baluarte de San Carlos, donde terminaba la ciudad. Observamos al fondo la Explanada sin arbolado, una fachada marítima bien distinta de la actual.

 

 Vista de la explanada del malecón desde el baluarte de San Carlos, en los años 70 del siglo XIX. 

  

Al poco de estrenarse el frente marítimo como explanada de paseo y ocio, España entraba en un nuevo conflicto civil: la primera guerra carlista.

 

En 1830 Fernando VII, sin descendencia hasta entonces, tuvo una hija -la futura Isabel II- en su cuarto matrimonio. Para preservar sus derechos sucesorios promulgó una pragmática sanción derogando la ley sálica que impedía el acceso de las mujeres al trono. El hermano del rey, Carlos María Isidro de Borbón, que hasta ese momento era el heredero de la corona, se levantó en armas cuando Fernando VII pasó a mayor gloria y se proclamó heredera a Isabel, que tenía 3 años, con regencia de la reina viuda Maria Cristina. Vendrían 7 años de guerra civil entre los carlistas, partidarios de don Carlos, defensores de la monarquía absolutista y los de su sobrina Isabel, liberales y conservadores moderados.

 

Desde el primer minuto Alicante se posiciona en el campo liberal. La burguesía local y sectores moderados de la nobleza alicantina dominan el ayuntamiento y la diputación provincial. Desde esta última institución, la nueva provincia de Alicante tratará de dar solución a los tres problemas más importantes del momento: el establecimiento de una red de comunicaciones entre los municipios que la conforman para vertebrar el territorio; el impulso de la enseñanza primaria para que todo el mundo pudiera -al menos- aprender a leer y escribir; y la prevención y asistencia sanitaria a fín de evitar la propagación de epidemias, tan común en la época dadas las malas condiciones higiénicas. Todo ello enfocado desde la perspectiva más igualitaria de los liberales que acabaron triunfando en la guerra carlista allá por 1840. Precisamente el año en que uno de los concejales liberales de Alicante en la década de los 30 fue nombrado alcalde de Madrid, tras haber sido antes diputado en cortes y ministro: Joaquín María López. Después fue presidente del gobierno en dos mandatos.

 

 Joaquín María López (Villena 1798-Madrid 1855)

 

En 1843, la explanada del malecón ya era frecuentada como lugar de paseo habitual de los alicantinos aunque no dejaba de ser un vasto solar sin jardines ni arbolado. Pero ese año se inauguran allí los nuevos mercados municipales de abastos. Dos edificios gemelos -de dos alturas- situados junto a la puerta del mar en los solares que hoy ocupan los edificios Lamaignère y Carbonell. Eso le dió mucha vida a la explanada con el trasiego de mercancías, vendedores y compradores, pero también llenó el aire de algunos tufillos procedentes de la descomposición de alimentos en depósito o de los restos que se echaban directamente a las aguas del cercano puerto.

 

 

 

En esta imagen de 1858 apreciamos los edificios del mercado tras la muralla del malecón y a la derecha la desaparecida puerta del mar. Desde el muelle de levante vemos, prácticamente en su totalidad, el majestuoso ayuntamiento de Alacant.

 

Al año siguiente, la árida explanada fue testigo de una tragedia: el fusilamiento de 24 dirigentes del pronunciamiento liberal progresista realizado a primeros de año contra el gobierno moderado que, según aquellos, adoptaba medidas rayanas en el absolutismo. El 26 de enero de 1844 el coronel de carabineros Pantaleón Boné entró en Alicante al mando de 200 hombres y una compañía del batallón de infanteria de Saboya, se le había encargado la misión de perseguir el contrabando en torno al puerto, pero su acción formaba parte de un plan de mayor ámbito que abarcaba todo el territorio español aunque sólo triunfó en las ciudades de Alicante y Cartagena, sin extenderse por el resto de las provincias. El día 28 por la tarde las fuerzas de Boné se apoderan del castillo de Santa Bárbara, ya por la noche se efectúa el pronunciamiento en la ciudad con la detención de las autoridades civiles y militares. Se constituye una junta provisional de gobierno de la provincia. Alicante estaba siendo escenario y punta de lanza de un golpe de estado, en esta ocasión radicalmente liberal.

 

El ministro de la guerra ordena al capitán general de Valencia, Federico Roncali, que se dirija a Alicante para recuperar la ciudad y al comandante naval de Cataluña que desplace buques de la Armada de guerra para bloquear la plaza y su puerto. El pronunciamiento de los liberal-progresistas de Boné en Alicante lleva al gobierno de España a establecer el estado de excepción y la censura de prensa en todo el país.

 

Tras el intento de extender el levantamiento por la provincia, fracasando en el empeño, el 5 de febrero las fuerzas de Boné son derrotadas en Elda. Pantaleón y los suyos se refugian en Alicante que desde el día 7 estaría sitiada por tierra y mar. Ambas partes se formulan amenazas. Los sitiadores con fusilar a los oficiales capturados en Elda y los sitiados en hacer lo propio con las depuestas autoridades de Alicante. El 14 de febrero, san Valentín, Roncalli cumple su amenaza pero Boné no ejecuta la suya. Finalmente y después de un asedio de 3 semanas, las fuerzas gubernamentales toman Alicante el 6 de marzo. Pantaleón Boné y algunos oficiales que huían con él son detenidos en Sella. Dos días después, el viernes 8 de marzo de 1844 a hora temprana, la explanada del malecón es testigo mudo del fusilamiento del coronel Boné y otros 23 dirigentes del pronunciamiento liberal.

 

 

Este lienzo de autor anónimo reproduce los fusilamientos del malecón alicantino con la cúpula de San Nicolás y el castillo de Santa Bárbara al fondo. Los liberales ejecutados lo fueron en postura indigna, como se observa en el cuadro, es decir de espaldas, de rodillas y con los ojos vendados.

 

Para los alicantinos de entonces el episodio se vivió como una tragedia. No era para menos tras un golpe de mano militar, el sitio de la ciudad y el fusilamiento de 24 personas en su incipiente paseo de la Explanada.

 

Veinticinco años más tarde, en 1869, se dió al lugar el nombre de Paseo de los Mártires de la Libertad. 63 años después (1907) en el sitio donde fueron fusilados (explanada a la altura de la actual calle Bilbao) se inauguró el primer monumento que la ciudad erigió en su honor.

 

Pero eso y la verdadera puesta de largo de nuestra explanada como paseo de tronío lo contamos en el próximo Contrastes.

 

  Monumento a los mártires de la libertad obra de Vicente Bañuls.

 

 

 Fuentes e Imágenes:

Historia de la ciudad de Alicante. Edad Contemporánea. Glicerio Sánchez

Recio. 

Alicante. Miradas y Recuerdos. Diputación Provincial.

Archivo Municipal de Alicante.

Alicante Vivo.

Biblioteca Nacional de España.

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