CONTRASTES / Alicante, de Villa a Ciudad I

Esta semana iniciamos una serie de entregas sobre la Casa de la Ciudad: el Ayuntamiento de Alicante. Viajaremos desde 1490 hasta nuestros días, a caballo de su evolución, hasta la realidad actual. En esta primera entrega nos moveremos del siglo XV al XVII.

 

 

Dos años antes de que Cristóbal Colón surcara la Mar Océana para descubrir América, en 1490, Fernando II de Aragón y V de Castilla, más conocido en la historia como Fernando el Católico, consorte de la Reina Isabel del mismo "alias", otorgó a la villa de Alicante el título de Ciudad. Era el 26 de julio de 1490, siendo testigos de la real orden y signando el documento con el propio monarca, el Cardenal Pedro de Mendoza, arzobispo de Toledo; el Conde de Esclasans y Requesens, gobernador de Cataluña; Ludovico Ferrer, lugarteniente del gobernador de Valencia; Miguel Juan Gralla, maestre de Palacio y Felipe Clemente, éste como protonotario del Reino. Al edicto se le dió forma de Carta-Privilegio valedera a perpetuidad.

 

Este relieve conmemorativo se puede ver en la escalinata principal del Ayuntamiento.

 

Este relieve conmemorativo se puede ver en la escalinata principal del Ayuntamiento.

 

 

Con el paso de los siglos, la ciudad de Alicante ha acumulado varias dignidades que se pueden mencionar precediendo su nombre. Así, podríamos decir que hablamos de "la Muy Leal, Esforzada, Excelente, Muy Ilustre, Siempre Fiel y Heroica, ciudad de Alicante".

 

Alfonso X el Sabio fue el primero en otorgar dignidades a la entonces villa ("muy leal y esforzada"). Como hemos mencionado, Fernando el Católico la elevó al rango de Ciudad. Lo de la "excelencia" se lo debemos a Carlos I, el nieto de sus católicas majestades. Felipe V nos otorgó lo de "muy ilustre y siempre fiel" y Alfonso XII el apelativo de "heroica".

 

El concejo municipal que regía la vida del Alicante de los siglos XV y XVI no contaba con un lugar definido para realizar sus reuniones, así que lo hacía de manera itinerante. Ora en el santuario que Alfonso X ordenó construir en honor a San Nicolás de Bari (hoy concatedral), ora en la antigua mezquita mayor (iglesia de Santa María) o en la entonces Lonja de la ciudad. Con este panorama, en 1541 se puso el concejo manos a la obra para construir la primera sede permanente del gobierno municipal, la Casa de la Ciudad.

 

En terrenos antaño ganados al mar (como tantos espacios en esta ciudad) y ocupando el mismo solar que el actual edificio consistorial se construyó el primer ayuntamiento alicantino. La actividad económica despegaba gracias a la huerta y el puerto. Desde principios del XVII (1620) las autoridades portuarias emitían patentes de Sanidad para cuantos barcos fondearan o realizaran embarques. El documento ya contaba con la imagen de la Santa Faz en el centro, presidiendo el escrito.

 

 

 El muelle de Alicante en un cuadro del siglo XVII.

El muelle de Alicante en un cuadro del siglo XVII.

 

 

Hacia finales de siglo (1689-1697) Europa se enzarzó en un nuevo conflicto bélico, la Guerra de los Nueve Años. La Liga de Augsburgo (España, Inglaterra, Austria y otros reinos menores) se enfrentó con la poderosa Francia de Luis XIV, el Rey Sol, por la hegemonía continental.

 

En estas estaban cuando la tarde del 21 de julio de 1691, unos 50 navíos de la Armada gala fondearon en la bahía alicantina. Al comando de la flota estaba el Almirante (conde) Jean d'Estrées.

 

 

Los franceses conminaron a la ciudad al pago de una gran suma o a la destrucción. Los alicantinos no aceptaron y a la mañana siguiente, el 22 de julio, empezó el bombardeo. Durante 3 días la Armada francesa lanzó más de 3500 bombas sobre Alicante, causando una gran devastación y reduciendo la ciudad prácticamente a escombros.

 

Grabado de la época con la flota francesa cercando Alicante (1691).

Grabado de la época con la flota francesa cercando Alicante (1691).

 

 El Ayuntamiento ardió como una hoguera siendo totalmente destruido y perdiéndose con ello la práctica totalidad de sus archivos.

 

 

Cinco años más tarde, en 1696, se decidió la construcción de una nueva Casa de la Ciudad. Mientras tanto, las sesiones se celebraron mayormente en la Casa de La Asegurada (1685) que, milagrosamente, sobrevivió casi entera al bombardeo de la escuadra francesa y, al tiempo, se utilizaba como almacén municipal de trigo y harina (hoy es el MACA, Museo de Arte Contemporáneo, en la calle Villavieja).

 

 

 

En 1699 se aprobó el proyecto arquitectónico de Vicente Soler y en 1701 comenzaron las obras del nuevo Ayuntamiento, el actual. Lo veremos en la próxima entrega, viajando a través del siglo XVIII pues su construcción duró casi toda esa centuria.

 

 

Imágenes:

Instituto de Historia y Cultura Naval de la Armada Española ; Archivo del Patrimonio

Histórico Español ; Archivo MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) ;

Colección Ruiz Vernacci ; Benjamín Llorens Brotons.

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