CONTRASTES / El rito del fuego

Esta semana en "El rito del fuego", Carusso nos acerca los primeros pasos de las Hogueras de San Juan, desde los ritos ancestrales hasta los primeros carteles de las desaparecidas "fiestas de invierno" de principios del siglo XX, así como la primera plantá, allá por 1928. 

            

Contrastes, por Carusso. El rito del fuego

 

El rito del fuego

 

Dicen las crónicas que hace ya unos diez mil años los antiguos pobladores de la Tierra realizaban ritos de culto al fuego. En el día más largo del año el Sol se resistía a abandonar la tierra y encendían hogueras para prolongar la presencia del astro rey en la noche más corta del año ahuyentando a los malos espíritus.

El cristianismo hizo propia esa tradición pagana (como tantas otras) a través de la historia que relata como Zacarías ordenó prender hogueras para anunciar el nacimiento de su hijo Juan (el Bautista) que se produjo con el solsticio de verano, en la actual noche de San Juan.

Durante siglos en la huerta alicantina el rito del fuego pervivió como una fiesta agrícola que celebraba la abundancia de las cosechas y la destrucción de todos los males mediante el fuego purificador. Era una celebración de la fertilidad.

 

                                Hoguera

 

Con el tiempo la costumbre se extendió también a la ciudad. Nada menos que en 1698 Josep Sala dejó constancia documental de la quema de hogueras en las calles alicantinas, en honor a San Juan Bautista. Y en 1822 el Ayuntamiento publicó un bando que prohibía, en la noche de San Juan y sucesivas (hasta San Pedro), los cohetes y las hogueras en las calles de la ciudad con multa de hasta 100 reales. Así fue durante las siguientes seis décadas. Pero en 1881 recogen las crónicas el despiste burocrático por el que no se publicó el prohibitivo bando y los alicantinos se despacharon a gusto con hogueras y petardos.

 

En 1922 los bandos municipales continuaban prohibiendo las hogueras en la calle. Fue entonces cuando un gaditano, del Puerto de Santa María, que venía de vivir varios lustros en Valencia, José María Py, llegó a Alicante.

 

José María Py

                            

En la capital de la provincia frecuentó la tertulia recreativo-cultural de Alicante Atracción. Hábil observador, se dio cuenta de que Alicante era una ciudad carente de grandes festejos. Unas fiestas de invierno por allá, otras de verano por acá. Todo demasiado genérico, sin personalidad definida.

 

Cartel de las fiestas invernales de 1922.

                               

Así que, con la experiencia acumulada en Valencia y observando la ancestral tradición alicantina de las hogueras y el fuego en la noche de San Juan, a José María Py se le ocurrió institucionalizar ese ritual en forma de hogueras artísticas, más allá de arrumbar y quemar viejos enseres. Propuso la idea -que fue muy bien acogida- en Alicante Atracción. En marzo de 1928, un artículo suyo publicado en el periódico La Voz con el título Les falles de San Chusep en Valencia y les fogueres de San Chuan en Alacant, lanza la idea públicamente.

 

Py y Miguel Llopis (presidente de Alicante Atracción) visitan al alcalde Suarez Llanos para exponerle el asunto y solicitar el apoyo municipal.

Cartel de las primeras Hogueras de San Juan.

 

A finales de mayo de 1928 el alcalde publica un bando autorizando la fiesta. Faltaba menos de un mes para la plantá pero se consiguieron levantar 9 monumentos, a saber: Plaza Isabel II (fue la primera en inscribirse en el registro municipal y, por tanto, considerada la más antigua de las Hogueras alicantinas); Benito Pérez Galdós; Alfonso el Sabio; Plaza Alfonso XII; Benalúa; Rambla de Méndez Núñez; Plaza Reina Victoria; Ruperto Chapí y Calle San Vicente-Alfonso el Sabio. 

Vamos a verlas todas.

 

Hoguera Benalúa. Primer premio. 1928.         Hoguera Benalúa. Primer premio. 1928.

 

Hoguera Benalúa. Primer premio, dotado con 1000 pesetas. Con el lema "Parada y Fonda" fue conocida popularmente como el Tranvía. Fueron sus autores Gastón Castelló, Juan Such y José Marced. Era una crítica del paso a nivel que existía entonces al principio de la Avenida de Aguilera en su confluencia con el barranco de San Blas (hoy Oscar Esplá). Las esperas para el paso del tren que iba de la estación de Murcia (hoy Casa Mediterráneo) a la de Madrid eran tan largas que en la foguera el conductor del tranvía, el cobrador y los pasajeros se quedaban durmiendo. El huertano del burro se entretenía comiendo brevas.

 

Hoguera Plaza Isabel II. Segundo Premio. 1928.   Hoguera Plaza Isabel II. Segundo Premio. 1928.

 

Hoguera Plaza Isabel II (hoy Plaza Gabriel Miró). Segundo premio dotado con 600 pesetas. Su autor fue Lorenzo Aguirre, su lema "Les presidencies de Torrejón" -Antonio Martinez Torrejón era presidente nada menos que del Club de Regatas, Colegio de Abogados, Cruz Roja, Tiro de Pichón, Editorial Alicantina, Liga contra la Inmoralidad y de la Peregrinación a Lourdes...todo un personaje, sí señor-. El monumento tenía movimiento mecánico ya que la figura del remate de la foguera, el tal Torrejón, movía los brazos y balanceaba el cuerpo como si estuviera dando un discurso. 

        Hogueras Plaza Ruperto Chapí. Tercer Premio. 1928.                 Hogueras Plaza Ruperto Chapí. Tercer Premio. 1928.

 

Hoguera Plaza Ruperto Chapí. Tercer premio, dotado con 400 pesetas. "El tío Cuc y el Cuquet en globo" era su lema y su autor Heliodoro Guillén Pedemonti. El globo estaba sostenido por un cable que cruzaba la calle y el viento proporcionaba la sensación de movimiento por encima de la hoguera.

 

Hoguera Benito Pérez Galdós. 1928.

 

Hoguera Benito Pérez Galdós. Construida por José García Badías. Con el lema "Unión Regional" pretendía trasladar el mensaje de que entre Alicante y Valencia no hay rivalidades ni envidias. Representaba a un valenciano descendiendo del Miguelete para caer en brazos de una alicantina que se apoyaba en el Castillo de Santa Bárbara.

Hoguera Plaza Reina Victoria. 1928.

 

Hoguera Plaza Reina Victoria (hoy Calvo Sotelo). Se presentó con el lema "Escena picaresca", eso sí "procurando salvar en lo posible los respetos que se deben a la moral", que no estaba la cosa para bromas con Primo de Rivera como dictador en funciones y no era cuestión de que le prohibieran la plantá a la comisión y a su autor Juan Esteve García.

 

Hoguera Alfonso el Sabio. 1928.

 

 Hoguera Alfonso el Sabio. Se plantó en el cruce de la avenida con las calles Navas y Pablo Iglesias. Con el lema "Alacant la millor terra del món", su autor fue el polifacético Paco Hernández.

 

Hoguera Rambla de Méndez Núñez. 1928.

 

Hoguera Rambla de Méndez Núñez. De Manuel Gallud con el lema "Port Peixquero". Sobre la foguera un aeroplano, del que pendía una breva, estaba sostenido por un cable que cruzaba la avenida. Más abajo diversas figuras representaban a distintas ciudades que esperaban la concesión de un puerto pesquero. Cuando se accionaba el motor del aeroplano, éste giraba sobre la hoguera y a ver a quién le caía la breva...del futuro puerto pesquero. Desde luego, no faltaba ingenio.

 

Hoguera San Vicente-Alfonso el Sabio. 1928.

 

Hoguera San Vicente-Alfonso el Sabio (o viceversa). Su lema "Nunca es tarde". Su autor Miguel Carrillo. Tuvo problemas con la censura pues representaba una ofrenda de los Reyes Magos, con mucho cachondeo, a algunos notables alicantinos de la época, varios de los cuales protestaron airadamente. Pero la hoguera se plantó.

Hoguera Plaza Alfonso XII. 1928.

 

 

Hoguera Plaza Alfonso XII. De Carlos Cortina. Se inscribió con el lema "De Jauja a Jijona" y se conoció más popularmente como el Tranvía de Jauja. Ni tracción animal ni tracción eléctrica, el futuro tranvía de Alicante a Jijona tenía tracción celestial pues dos lozanos angelotes tiraban de él desde nuestra alicantina tierra de Jauja hasta más allá de Muchamiel. Ché, fins a Xixona.

 

Ante el éxito de los nuevos festejos de Fogueres de San Chuan (como se escribía entonces), dos años más tarde, en 1930, se hizo necesaria la creación de un organismo coordinador, la Comisión Gestora de Fogueres. José María Py fue su primer presidente.

 

Tardamos siglos en convertir el rito del culto al fuego en unas fiestas populares y artísticas, asumidas por ciudadanos y poderes públicos. Ahora, ya por los siglos de los siglos, les Fogueres de Sant Joan son y serán las fiestas de esta tierra de Alacant. Les nostres festes.

Palmera sobre el Castillo Santa Bárbara. 1959.

 

Fotos: Ramón Vidal Irles, Francisco Sánchez, Francisco Ramos Martín, Colección Senante Lamaignere, Mº de Cultura, Alicante Vivo (Armando Parodi), Archivo Municipal de Alicante.

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