La conservación de buques emblemáticos

JOAQUÍN ÑECO

¿Somos los españoles, en general, poco dados a conservar los objetos o cosas que en un momento determinado, fueron parte de nuestra existencia y de nuestro patrimonio nacional? De éste no sólo forman parte los grandes monumentos, los libros, las esculturas o las pinturas, sino también todo aquello que significó o significa algo en nuestra historia o en nuestra vida presente. Y dentro de este último grupo, como marino, no puedo dejar de lado los barcos que significaron un hito en nuestra Armada y que por desgracia fueron desguazados cuando cumplieron su tiempo de servicio activo.

Barco "Galatea", fondeado en Glasgow. Reino Unido. Son muchos los países que conservan algunos de sus barcos más sobresalientes en su época y los mantienen en perfecto estado, para que generaciones posteriores puedan admirarlos y disfrutar con su contemplación, pues son una parte de su historia. Ya en 1586, la soberana inglesa Isabel I incentivó un proyecto, al que dotó con 220 libras, para conservar el “The Golden Mind”, buque insignia de Sir Francis Drake, en un edificio de ladrillo en Deptford. Desafortunadamente, nunca se construyó y el “Golden Mind” se pudrió tras 80 años de negligencia.

Afortunadamente, en la actualidad, muchos países han tomado conciencia de que son bienes patrimoniales y han puesto en práctica las medidas pertinentes al efecto. Voy a referirme a algunos que conservan buques, y de los que deberíamos tomar ejemplo.     

Reino Unido  

En primer lugar, el Reino Unido del que voy a citar tres barcos. Uno de ellos, en especial, me produce particularmente una gran pena porque perteneció a nuestra Armada y era el último de su serie. Se donó al Ayuntamiento de Sevilla para que, fondeado en el Guadalquivir, pudiese ser contemplado por los asistentes a la Expo 92. Se hundió en el río y posteriormente fue adquirido por unos escoceses que, tras reflotarlo, lo trasladaron a su país en donde fue reparado y restaurado. Hoy en día, está atracado en la rada de Glasgow como museo flotante. Se trata del que fue buque escuela de los especialistas en maniobra de nuestra Armada, de nombre el “Galatea” y en el que estuve embarcado cuando estaba atracado en el Arsenal del Ferrol como Escuela de Maniobra. Es un magnífico velero bricbarca de tres palos con maniobra de velas cuadras, con una preciosa talla de la diosa, de la que lleva su nombre, como mascarón. Una lamentable pérdida para nuestro patrimonio, aunque me consuela el saber que no ha desaparecido.

Barco "Victory", de la Armada Inglesa, en perfecto estado de conservación. El “Victory”, buque insignia del Almirante Nelson en el desafortunado, para nuestra Armada, combate del cabo de Trafalgar y en donde murió tras haber sido herido por un fusilero francés de la dotación del “Redoutable”. Se conservaba como buque insignia estacionario del Portsmouth Naval Command, hasta que en 1922, lo dejaron permanentemente en dique seco y una organización civil, la Sociedad de Investigación Náutica, colaboró con la Marina Inglesa para restaurar el barco según el modelo de 1805. En la actualidad, es visitado por miles de personas, tanto extranjeros como nacionales. Es uno de los signos del orgullo británico y su estado de conservación es impecable.

Buque "Belfast", atracado en el Támesis, a orillas de Londres.Y por último, el crucero “Belfast”, buque que se distinguió en la Segunda Guerra Mundial operando en los mares árticos y que hoy luce en todo su esplendor, atracado en el río Támesis.

Estados Unidos

El segundo país son los Estados Unidos de Norteamérica. El número de buques de que dispone esta nación como museos flotantes o como barcos que se han distinguido en acciones de guerra o simplemente rescatados y conservados por sus antiguas dotaciones, es francamente impresionante. Seis acorazados, tres portaaviones, dos cruceros, nueve destructores, diecinueve submarinos, ocho unidades menores, tres unidades de la Guardia Costera y cuatro unidades declaradas como históricas pertenecientes a los siglos XVIII y XIX, son buenos ejemplos de lo que debe hacer una nación con sus buques emblemáticos. Entre ellos cabe citar a nuestro antiguo portaaeronaves “Dédalo”, que inicialmente se construía como el crucero “Wilminton” y que dada la urgencia por disponer de portaaviones en la flota del Pacífico, en pleno conflicto con el Japón, se decidió convertirlo en el Cabot”, permaneciendo en la Navy hasta el año 1967 en que fue trasferido a nuestra Armada. Cuando se dio de baja en el año 1989, se cedió a una fundación de los EE.UU. llamada “Cabot/Dédalo Museum Foundation” que está formada por antiguos miembros de las dotaciones americanas y se atracó en el puerto de la ciudad de Nueva Orleáns. El viaje de vuelta de la dotación española, que hizo el traslado, fue sufragado con fondos de la citada fundación.

Portaaviones "Intrepid", atracado en Nueva York como museo. El portaaviones “Intrepid”, atracado en el puerto de la ciudad de New York, alberga una interesante muestra de aviones utilizados por la Navy a lo largo de su historia. En la lista oficial de buques de la Navy, se mantiene todavía una fragata de velas de cuarenta y cuatro cañones de nombre “Constitution”. Fue botada en el año 1798 y convertida en monumento nacional, está atracada en el Boston Hist National Park (Massachussets). El “Constitution”, se salvó de la destrucción, gracias a la obra de propaganda de Oliver Wendell Colmes, cuyo poema “Old Ironsides” provocó una oleada de entusiasmo popular que cooperó a su conservación. El acorazado Olympia C-6, gemelo del Maine, se encuentra amarrado en un muelle del rio Delaware, en Filadelfia, cerca del Museo Marítimo de la Independencia. Este barco se tomó como referencia en una investigación de la Navy, presidida por el almirante Rickover, que demostró que el hundimiento del Maine, se debió a un calentamiento del mamparo que dividía una carbonera, llena de carbón bituminoso que ardió espontáneamente, de un pañol de pólvora contiguo que explotó al subir la temperatura. De lo que se desprende que el Maine no fue saboteado por los españoles y que, por tanto, fue una escusa para una guerra que nos costó la pérdida de la última colonia que nos quedaba en América, Cuba la perla del Caribe. Todavía estamos esperando que Estados Unidos nos pida perdón por una guerra que declaró, interesadamente, para quedarse en Cuba esperando hacer con ella lo mismo que en Puerto Rico aunque, con el tiempo, le salió mal la jugada.

Rusia, Japón, Chile, Suecia

En San Petersburgo, en el rio Neva, está fondeado el acorazado "Aurora", como Museo de la Revolución. En Vladivostok, en una plaza, hay un submarino de la Segunda Guerra Mundial, que tiene el título de héroe nacional por haber hundido 14 buques alemanes. Se le dio como hundido por los alemanes varias veces.

Buque "Aurora" atracado en el puerto de San Petersburgo, expuesto como museo naval. En Japón, el acorazado “Mikasa”, conservado en recuerdo de la batalla de Tsushima en la guerra ruso-japonesa de 1905, se encuentra asentado sobre una cuna de cemento en Yokosuka y en su interior hay un interesante museo naval. Por su parte, Chile conserva el “Huascar” como reliquia naval de su victoria sobre Perú. Y en Suecia, en el Museo Marítimo de Estocolmo, en un edificio anexo llamado el Vasa Musset, se conserva un navío de sesenta y dos cañones, hundido en 1628, que se descubrió en 1961 enterrado en el fango del fondo marino y su puesta a flote y reconstrucción posterior, costó una fortuna. Se trata del “Vasa” que da el nombre al citado edificio, que fue abierto al público en 1990, y en el que se conserva, además del barco, toda una exposición dedicada a la nave y a su época.

Buque de guerra "Mikasa", de la armada japonesa, reconvertido en museo. Barco "Vasa" reconstruido y reconvertido en espacio museístico en Estocolmo. La mayoría de los casos de conservación de estos buques, que sirven como ejemplos, han sido decisiones políticas por lo que significan históricamente y sentimentalmente en cuanto al orgullo nacional. En nuestra nación sólo conozco seis casos de conservación de barcos y curiosamente son todos submarinos. El submarino “Peral”, invento de mi admirado T.N. D. Isaac Peral, construido en 1889 en el Arsenal de la Carraca, en Cádiz, luce espléndido mirando hacia el Mediterráneo en mi querida Cartagena. El SA42 “Foca 2” y el SA52 “Tiburón 2”, situados en sendas cunas en los jardines de la Base de Submarinos de Cartagena. El SA41 “Foca 1”, situado en una cuna en los jardines de la Estación Naval de Submarinos de Mahón. Este submarino, aunque en su torreta figura pintada la numeral SA42, es un error, pues se trata del mismo que inicialmente estuvo asignado al Centro de Buceo en la Algameca, en Cartagena, para prácticas y que una vez que se le dio de baja, se trasladó a Mahón. El SA51 “Tiburón 1”, situado en una cuna en los jardines del Museo de la Ciencia en Barcelona. Y por último, muy cerca de Alicante en la vecina Torrevieja, está atracado en su puerto, el S61 “Delfín”. El Ayuntamiento de esta ciudad, en su día, donó la bandera de combate a este submarino en un acto muy emotivo. Enterados de su baja en la Armada, solicitó su cesión para tenerlo en custodia y que pudiese ser admirado por las muchas personas que a diario lo visitan. Pocos barcos de lo que podía haber sido un gran legado para la posteridad.

Submarino "Isaac Peral", en perfecto estado de conservación, expuesto en Cartagena. Lo que pudo ser

Me vienen a la memoria, como ejemplos significativos la fragata “Numancia”, construida en 1863, el primero de los buques de guerra con coraza que dio la vuelta al mundo y que se hundió cuando era remolcada hacia el puerto en el que iba a ser desguazada. Quizás el azar, buscó el más bello y mejor final para un barco que es acabar, su vida activa, en el medio en que vivió, la mar. O los cruceros “Navarra”, “Reina Regente”, “Blas de Lezo”, “Almirante Antequera”, “Galicia”, “Almirante Cervera”, “Miguel de Cervantes”, “Canarias” o “Méndez Núñez”. O el submarino S01, un U-Boat alemán que fue retenido durante la Segunda Guerra Mundial, al cumplirse el tiempo máximo de permanencia dado por el gobierno español, para su reparación en Cartagena, y que posteriormente pasó a formar parte de la lista oficial de buques de la Armada. Este submarino, en los años cincuenta, era el único que todavía estaba en activo, y se utilizó para el rodaje de la película U-47 Comandante Prien. Y así podría seguir enumerando muchos más que han sucumbido ante el soplete de los desguaces.

Alguien puede pensar, incluso después de haber leído lo precedente, que un barco cumplido su tiempo de servicio activo, es un pedazo de hierro que no tiene ningún significado. Para mí, como marino, un barco es mucho más. Ha servido para lucir, con orgullo, el pabellón nacional por los mares que ha navegado y en los puertos, tanto nacionales como extranjeros, en donde ha atracado. Ha sido el segundo hogar y el lugar de trabajo durante un período, más o menos largo, de la vida de las dotaciones que lo han cuidado, lo han mantenido y han navegado con él y durante ese tiempo, han vivido unas experiencias gratas y otras menos satisfactorias. Pero a la postre, unas y otras, han formado parte de sus vidas, como las vividas en nuestro hogar, en tierra. Por eso cuando desaparecen, es como si un amigo muy querido se fuese de nuestro lado o como si nuestra casa fuese derruida. Y, ¿a quién no le afecta cuando un amigo se nos va o que nuestra casa sea derribada?

              

 

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