Trampas para ganar

ALEX GUILLÉN

El archiconocido mito de Ícaro cuenta la historia de un joven griego al que su padre Dédalo regaló unas alas para poder volar. Pero la ambición de Ícaro por volar cada vez más alto hizo que se acercara tanto al Sol que sus alas acabaron por quemarse, precipitando al joven al vacío donde encontró la muerte. Es una metáfora que alerta de los peligros de la ambición extrema y de las peligrosas consecuencias que puede llegar a tener.

Cartel del film "Icaro".El documental ganador del Premio Oscar al Mejor Documental de 2018 (y apuesta personal de este redactor) toma prestado el nombre de aquel ser mitológico que en contra de la naturaleza de su especie, hizo trampas para poder volar. Pero era tanta su confianza y ambición que acabó muerto.

Lo mismo que le pasó a la Federación Rusa de Atletismo con su programa de doping de estado.

Porque esta película habla de las trampas o lo que es lo mismo: dopaje. Y lo hace a través de una historia de película que crece por momentos cual bola de nieve gracias a su impagable protagonista: Grigory Rodchenkov que pasa de ser un secundario gracioso a un comprometido a la par que siniestro protagonista.

https://www.youtube.com/watch?v=mebUBNTEBfM

Fotograma del documental "Icaro".Antes del Informe Mclaren

Después de que Lance Amstrong confesara doparse ante Oprah Winfrey en 2013, el director de la película y ciclista amateur Bryan Fogel se preguntó cómo era posible que un tipo que había superado decenas de controles; hubiera pasado inadvertido durante casi veinte años. Y concluyó que si había expertos en dopaje, habría otros que sabrían ocultarlo. Así que decidió utilizar él mismo sustancias estimulantes a fin de ganar una dura carrera amateur y confiar en un especialista que le ayudara a camuflarse. El objetivo: Demostrar como cualquier persona de forma organizada podía hacer trampas. El elegido para ocultar las sustancias fue Grigory Rodchenkov, director del centro antidopaje de Rusia, que veía en Fogel un sujeto con el que realizar nuevos estudios en deportistas no profesionales.

Durante los seis meses que dura el proceso de estimulación, Fogel y Rodchenkov se hacen íntimos amigos. Y pese a que los resultados deportivos de la carrera son pésimos, están a punto de terminar el experimento de camuflaje cuando estalla de bruces el Informe McLaren: Un documento que asegura la existencia de una trama de dopaje de Estado en la Federación de Atletismo Rusa cuya cabeza visible, lo habéis adivinado, es Rodchenkov

Después del Informe McLaren

Obligado a dimitir a la fuerza y temiendo por su vida, Grigory se traslada a Los Ángeles para contarle a su amigo, a la prensa y a los tribunales toda la historia; creyendo que esa es su única baza para sobrevivir. Comienza así un documental diferente, con una historia digna de las películas de espías en la que intervienen la nueva KGB ( llamada ahora FSB), Rodchenkov y Vladimir Putin.

Porque el máximo mandatario ruso quería en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno de la rusa Sochi una súper selección olímpica que hiciera historia. Y gracias a Rodchenkov, la FSB y los sofisticados sistemas de falsificación la tuvo. Sin embargo detrás de todo esto, el único objetivo era darle al presidente un lavado de imagen que reforzara su imagen pública. No es casual que el protagonismo internacional de Putin se haya disparado desde 2014. Es a raíz del Informe Mclaren cuando el documental cambia de tema contando los esfuerzos del científico por salir indemne al mismo tiempo que destapa toda la trama de dopaje de Estado.

Fotograma del documental "Icaro".Dos documentales en uno

Si algo atractivo tiene Ícaro es su estructura, pues plantea dos documentales en uno: El primero con Fogel como protagonista, calca el patrón Super Size Me en el que él mismo se convierte en sujeto de expermientos y es a través de su experiencia personal donde se trata el tema central de Ícaro: El camuflaje del dopaje.

Sin embargo, cuando la historia da un giro de 360 grados con la peliculera fuga de Moscú de Rodchenkov, el director sabe apartarse inteligentemente de la narración y cederle el protagonismo al ruso. Comienza así un nuevo documental, de corte más académico que narra la trama a modo de thriller a través testimonios, imágenes de archivo y de apoyo combinadas con acertadas recreaciones infográficas y de animación.

Grigory Rodchenkov

Dos versiones de un mismo hombre. La primera, la de un secundario gracioso. Un roba planos con aire de científico chiflado, de despreocupación ante la vida (y ante los problemas legales que acarrea el doping) y entrañable plano de familia. La segunda, la de un cerebro frío e inteligente que admite sin pudor haber montado una fraudulenta red a escala nacional tras haber propiciado la caída de su rival, ser un suicida frustrado y haber estado recluido en una prisión psiquiátrica. Y que ve en la denuncia de la trama su oportunidad para salvarse. Dos personajes para una misma historia.

Conclusiones

Paradójicamente, este documental que habla de ganar haciendo trampas se ha impuesto limpiamente a las otras candidatas. Las razones: una historia de película de rabiosa actualidad (que además salpica directamente a Rusia, eterno enemigo yankee); un tema siempre interesante como es el dopaje y un protagonista cínico y amoral cuya máxima es que “ para engañar a un tramposo hay que hacer más trampas que él”.

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