Islandia, hielo y fuego

ESCAPADA EXPRÉS DESDE ALICANTE - Islandia

 

SONIA MARCO

Viajeros, un destino insólito para los amantes de la naturaleza: Islandia,  la “tierra de hielo”. A cinco horas de vuelo directo desde Alicante, descubrimos sus noches blancas, auroras boreales, glaciares, geiseres y volcanes, que contrastan con la vida nocturna y cultural de la capital Reikiavik, un respiro ante el salvaje paisaje donde retomar el pulso a la vida urbanita.

 Mapa de Islandia y sus lugares de interés.

Con una población de 331.000 habitantes –similar a la ciudad de Alicante-, y un tamaño igual a Cuba -103.000 km2-, Islandia se presenta como el destino ideal para el viajero amante de la soledad y la naturaleza de paisajes imponentes. Una única carretera de un carril para cada dirección rodea la isla, la R1, de la que parten otras secundarias y sobre todo caminos, que le acercan a los campos de lava, lagos, glaciares y geiseres diseminados por la geografía del país, desde las tierras altas centrales hasta el litoral, donde se asientan la mayoría de las poblaciones.

 Aurora boreal a pocos kilómetros de Reikiavik.

Situada entre dos placas tectónicas, Islandia es un punto caliente de la Tierra de gran intensidad volcánica, con un promedio de erupción cada cinco años. Calculen para planear su viaje si no quieren encontrarse con imprevistos o todo lo contrario, vivir una experiencia única. Pero no se confíe, cuando sus montañas explotan pueden cambiar el curso de la Historia, como ocurrió entre 1783 y 1784, cuando las cenizas de su volcán Laki acabaron con un cuarto de su población local a causa de una hambruna y su nube de ceniza afectó a la producción agrícola de sus vecinos europeos Francia y Reino Unido. Ello provocó escasez de alimentos en el viejo continente que derivó en protestas sociales que, junto otros factores,  alumbraron la Revolución Francesa. El resto de acontecimientos ya los conocemos…

 Vista de Reikiakik desde Perlan.

Llegada y transporte

Puede planificar su viaje de ida entre miércoles, viernes y domingo con la compañía islandesa low cost WOW, y volver los martes, jueves, sábado y domingo. Tras cinco horas de vuelo directo, una vez aterrizado en el aeropuerto internacional de Keflavik a 50 kilómetros de la capital, puede tomar un autobús que lo llevará a la ciudad por 1.500 coronas ISK, que al cambio viene a ser unos 9 euros. Si prefiere tomar un taxi, el precio se incrementa bastante hasta alcanzar las 8.000 ISK, unos 50€. Un apunte: no busque un tren o metro, pues en Islandia no existe el transporte ferroviario. Para moverse por la isla, utilice el coche por la R1.

Glaciares en Jökursárlón. Foto: United Nations Polo

 

Algunos consejos útiles a la hora de aventurarse en solitario por la carretera de la isla son no sobrepasar los 90 km/h, pues hay numerosos radares en la isla que dan cuenta de las infracciones con cuantiosas multas de hasta 600€; también  considerar que los repostajes son 100% autoservicios y marcarse una ruta para no encontrarse con imprevistos. Puede consultar el estado de las carreteras en la web islandesa de tráfico www.vegagerdin.is/english

 

Cascada de Gullfoss

 

Naturaleza y ciudad

Desde la capital Reikiavik puede hacer diferentes excursiones a los lugares más interesantes de la isla. Para una escapada breve, la turística ruta del círculo dorado es una buena opición ya que agrupa tres de los sitios naturales más conocidos de la isla: la cascada de Gullfoss -mezcla el poder los glaciares y las grietas y falla de la corteza terrestre-, el valle de Haukadalur –conocido por sus geiseres Strokkur y el Geysir-, y el valle y la falla de Thingvellir, viva muestra de la deriva continental donde la falla Alamannagjá y su cañón le hará sentir como en otro mundo.

 

Al margen de este circuito, lugares que no se puede perder son la laguna glaciar Jökulsárlón que, rellena de témpanos de hielo e icebergs, ofrece una de las estampas más típicas de Islandia.  En ella merece la pena observar las puestas de sol y realizar un trekking mientras oye el hielo crujir bajo sus pies. También la laguna Fjallsárlón, más pequeña que la anterior, menos turística y transitada, pero asimismo espectacular. Con suerte, puede ver caer un bloque de hielo desde la pared del lengua del glaciar.

 

Otros lugares igual de bellos son la cascada Svartifoss, de columnas de basalto, la Seljajandsfoss, que puede pasar por detrás, y sus volcanes, entre los más famosos el Snæfellsjökull, en cuyo cráter Julio Verne sitúo la entrada al centro de la Tierra; el Laki, causante del cambio de rumbo de la Historia, y el impronunciable Eyjafjallajökull, mundialmente conocido desde 2010 por perturbar los vuelos de media Europa.

Geiser del valle de Haukadalur

 


Bañistas disfrutando de la Laguna Azul de Isalndia.

Uno de los lugares imprescindibles y más espectaculares para visitar es la Laguna Azul, un balneario de aguas termales entre rocas negras de lava al aire libre donde relajarse y disfrutar  de una de las experiencias más exóticas de la isla. Alimentadas por el calor de la cercana central eléctrica de Svartsengi, las aguas de la Laguna Azul alcanzan los 40 ºC en otro ejemplo más del aprovechamiento de la energía geotérmica de la isla.

 

 Caballos pastando en Islandia con la explosión del volcán Eyjafjallajökull al fondo.

El contacto con la naturaleza es, sin duda, uno de los atractivos de Islandia. Para los amantes de los animales, la observación de los “frailecillos” en su hábitat natural es una de las delicias que ofrece la isla, así como montar un ejemplar de los apreciados caballos autóctonos. También puede realizar una excursión para avistar ballenas desde Husavík, uno de los pueblos más bellos del norte de Islandia.

 

Avistamiento de ballenas en las costas de Islandia 

En cuanto a los urbanitas, la capital Reikiavik ofrece ocio y diversión asegurados. Moderna y llena de vida, siempre hay algún sitio donde ir y exposiciones que visitar, además de los cafés y restaurantes donde comer o tiendas para hacer shopping. Por la noche, es famoso su ambiente nocturno con discotecas y bares.

 Calle de Reikiavik.

El islandés es un pueblo tolerante con los derechos de la comunidad LGTB, siendo legales las uniones civiles entre parejas del mismo sexo desde 1996, y se les contemplan los mismos derechos de adopción, de crianza de hijos y de asistencia en los tratamientos de inseminación artificial que a las parejas heterosexuales desde 2006.   

 

Lengua y moneda

La lengua oficial es el islandés, de origen germánico, que cohabita sin problemas con el inglés, lengua oficial durante la ocupación estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. Desde que fue colonizada por los noruegos vikingos allá por  el año 870 d.C., su lengua es de las escandinavas que menos ha evolucionado, rasgo de su identidad los islandeses cuidan mucho pues cuando surge un nuevo concepto o se crea un objeto, en la Universidad de Islandia hay un departamento que se encarga de encontrarle nombre. A la hora de aventurarse a chapurrear el idioma autóctono, ármese de paciencia y lea todas las letras, se pronuncia tal cual aunque la escritura asuste por la longitud de las palabras.

 

La moneda del país es la corona islandesa, actualmente devaluada respecto al euro tras la crisis financiera de 2008. Sin embargo, cabe decir que Islandia no es un destino barato: comer y dormir cuesta algo por encima de la media que en España, sobre todo en temporada alta. Conviene planificar las reservas con tiempo para no pagar sobrecostes de temporada y una opción es buscar alternativas a los restaurantes.

 Plato típico islandés

Comer y beber

La tradición pesquera de la isla determina su gastronomía, compuesta por guisos tradicionales de pescado –sobre todo bacalao, como el Hardfiskur y el Plokkfiskur- y ahumados de agua dulce, sobre todo truchas de los fiordos del norte. Pero no sufran los carnívoros, el cordero es otro de los baluartes de la mesa islandesa, cocinado de diversas formas. La carne es magra y deliciosa ya que los animales pastan libremente durante el verano, y uno de los platos más conocidos es el Kjötsúpa, una sopa de carne y verduras deliciosa, realizada con hortalizas producidas todo el año en los invernaderos de la isla, alimentados por la energía geotérmica.

 

Los amantes del fast food tienen en los hot dogs otro de los platos más populares de la isla, herencia de la ocupación norteamericana de la II Guerra Mundial. Tienen bastante fama y los puede pedir al más estilo neoyorkino, con cebolla picada frita y cruda, mostaza, ketchup y salsa remoulade (hecha con mayonesa y mostaza blanca).

 

 

Todos los pescados y platos se acompañan con el pan de centeno típico de Islandia: el rúgbraud, de sabor bastante dulce que se cuece en barriles que se entierran cerca de una fuerte geotérmica. Como postre, no olvide pedir el típico skyr, una especie de yogurt o queso fresco batido que acompañan de mermelada de arándanos.

 

En cuanto al maridaje alcohólico, puede aventurarse a probar el Íslenskt Brennivín, conocido como “muerte negra”: un brebaje alcohólico que hace hervir el hielo, y quizá por eso se sirve gélido…Más barato y con menos grados la cerveza islandesa es una alternativa para animar las noches de espera ante el cielo de las invernales auroras boreales. Algunas marcas son Skjálfti, Móri, Egils, Víking o Thule.

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