Radio, la gran superviviente

PERIODISMO ALICANTINO S.XXI - Radio

 

por SONIA MARCO

Si algo define a la radio en el mundo de los medios de comunicación es su supervivencia a las modas, crisis e innovaciones tecnológicas. Camaleónica, su naturaleza ha sabido adaptarse a los vaivenes del tiempo desde que en los años 20 del pasado siglo comenzaran las primeras emisiones en abierto, sufriendo una revolución tecnológica sin paragón en las últimas dos décadas con el mundo digital y la aparición de internet en nuestras vidas. 

 

De izquierda a derecha: Lamberto Calduch, Isabel Bartolomé, Carlos Arcaya y Maite Vilaseca. Foto: Redacción HdL

Hablamos con los responsables de informativos de las principales cadenas generalistas de la provincia –Carlos Arcaya de SER, Isabel Bartolomé de COPE y Lamberto Calduch de RNE -, y con Mayte Vilaseca -coordinadora del magazine local "Elche en la Onda", de ONDA CERO-,  para conocer el presente de la radio, cómo han vivido la transformación tecnológica, su día a día a la hora de elaborar la información y cuál es el futuro que atisban para el medio. 

 

—¿Cuál es la clave de la supervivencia de la radio al paso del tiempo?

 

CARLOS ARCAYA: La capacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías. A diferencia de los medios escritos, la radio se ha integrado muy bien y no sólo emite por la onda media o la frecuencia modulada, también se nos puede seguir a través de los dispositivos móviles, de las tablets, de los teléfonos, de los ordenadores, lo que permite ofrecer más servicios con la emisión de varias señales a la vez. Luego están también los podcast, que permite al oyente escuchar los programas que quieras cuando quieras y donde quieras, desde Australia si lo desea.

 

LAMBERTO CALDUCH: La clave está en la inmediatez, que es a lo que evolucionan todos los medios de comunicación en general y que, si para los periódicos en papel va ser en parte la muerte,  para nosotros es la salvación. También quizás la autonomía que te permite escuchar la radio mientras trabajas, que te permite hacer otras tareas. La parte negativa son los costes, pues hay que rentabilizarlos.

 

ISABEL BARTOLOMÉ: La clave fundamental es la inmediatez y la compañía que hace. También el hecho de que es un medio que no cuesta a los consumidores, no como el periódico que tienes que pagar; con la radio estás en tu casa, la tienes puesta, no pide comer y te hace compañía. Creo que esa es la clave de que perdure durante tanto tiempo pese a la crisis, aunque eso no quiere decir que las empresas radiofónicas durante estos años no lo hayan pasado mal, pues en las empresas ha habido ERES, despidos, recortes, bajadas de sueldo, pero la radio como medio de comunicación ha aguantado bien. 

 

MAYTE VILASECA: La cercanía. Hay un elemento diferenciador de la radio respecto de otros medios y es que la puedes llevar contigo siempre. Ahora en el móvil puedes seleccionar los contenidos, pero la ventaja es que te da libertad de utilizar tus manos, trabajar,  mientras la escuchas. Esa cercanía del locutor al oyente y la comodidad de que siempre la puedes llevar contigo es una de las claves. Luego también la proliferación de medios y el avance que ha supuesto internet ha hecho que todos tengamos que movernos y estar constantemente actualizados. Las principales cadenas de radio tienen presencia en Internet y es una facilidad añadida.

 

La radio ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías de forma inteligente—¿Cuál ha sido el balance de la adaptación de la radio a las nuevas tecnologías?

 

C.A.: Las nuevas tecnologías han jugado a nuestro favor, sin duda. La radio ya no tiene el papel predominante que tenía antes y que se perdió cuando apareció la televisión, pero mantiene su nicho. La radio acompaña al oyente en sus tareas diarias, aunque cada vez más emitimos más señales de audio a través de Internet en nuestra web.

 

L.C.: Se está en ello. A la hora de elaborar la información, ha supuesto tener más facilidades para hacerlo, y de la radio antigua poco queda. A nivel de producción, ahora se trabaja más en las redes con sistemas informáticos donde el audio que tienes en Madrid lo tienes casi en tiempo real en Alicante o el cualquier sitio. A nivel de emisión, las radios poco a poco utilizan cada vez más las plataformas de internet para emitir y completar ese segmento de población que está más necesitada de radio. Las nuevas tecnologías también han mejorado la calidad del sonido, ahora es más limpio.

 

I.B.: Ahora quien no está en Internet está muerto, nos guste o no. El reciclaje de los medios en torno a la red es imprescindible. Ha sido tan rápida esta revolución tecnológica, que todavía no nos ha dado tiempo a subirnos al tren. La clave está en internet, en las webs de cada medio, lo que permite llegar a más oyentes de otros países y que éstos puedan escuchar los programas cuando quieran, consumir la radio a la carta. En este sentido, nos queda mucho todavía por hacer, las radios tienen que cambiar más el chip y dedicar más esfuerzos a internet.

 

M.V.: La radio se ha adaptado de forma muy inteligente. Se veía claro que Internet iba a ser un medio alternativo y la radio no se ha quedado al margen, ha sabido utilizar las plataformas digitales para dar mayor difusión a sus contenidos. A través de la web puedes acceder a la emisión en directo de cualquier emisora de España y a los podcast de los programas que puedes compartir en las redes sociales. Ello también ha obligado a los periodistas a actualizarse y diversificarse, con un esfuerzo mayor añadido, pues ahora hacemos los programas, sacamos los podcast y los colgamos en nuestra web, también elaboramos contenidos específicos para la web, llevamos el Facebook y el twitter…Es un doble trabajo.

 

Contamos los problemas de otras profesiones menos de la nuestra. Tenemos parte de culpa de la crisis actual

—¿Cómo ha afectado la crisis a la radio?

 

L.C.: En nuestro caso, en RNE ya vivimos una época dura en 2006 con nuestro ERE y pasamos de 20 a 10 trabajadores para toda la provincia. Ahora, con estos mínimos, es difícil bajar de ahí, nos mantenemos.  

 

I.B.: Ha sido tremendo aquí en Alicante. Empezó con el cierre de los periódicos gratuitos, la desaparición de televisiones, los ERES, lo último el cierre de La Verdad…Y creo que parte de culpa la tienen los mismos medios, pues son empresas que vivían de la publicidad y en muchas ocasiones de la institucional y cuando la crisis llegó, las instituciones recortaron inversión y esas empresas cayeron en picado. Por otra parte, el periodismo siempre ha sido una profesión puta, por decirlo de alguna manera, y cuando las cosas se han puesto mal, ha sido de las primeras en caer. Y los periodistas tenemos mucha culpa, pues nos hemos vendido, permitimos el intrusismo, nos dedicamos a contar los problemas de otras profesiones menos de la nuestra, que es la más jodida; somos poco corporativos. No entiendo que seamos así, pues somos los que peor estamos, con situaciones como la del trabajador autónomo, y contratos mercantiles basura.

 

M.V.: A nivel local, ha sido duro desde el punto de vista comercial. Se ha notado en las campañas locales, pues el cliente se lo ha pensado mucho a la hora de invertir en publicidad. Afortunadamente, nos han salvado las campañas nacionales que llegan por agencia de las grandes empresas, como la automoción. Nuestra plantilla se ha mantenido y hemos sido muy estables a nivel de cadena al pertenecer a un grupo potente de comunicación, lo que nos ha favorecido.

 

—¿Cómo es la relación con el oyente en la actualidad?

 

C.A.: Ahora hay mucha más relación directa con el oyente, mucho más feedback con las redes sociales a través de las que opinan y manifiestan lo que les gusta y lo que no. También nos da una buena información de lo que más escuchan, aunque intentamos que no nos afecte en nuestra tarea diaria. Sí, luchamos por la audiencia y queremos ser la principal radio a nivel local y para eso hacemos muchos esfuerzos tanto en antena como en las webs, pero no nos puede determinar, ya que en medio de todo esto tenemos que aportar sensatez y sentido común. Hay que primar la labor del periodista al algoritmo. Parece que determinadas noticias más amarillistas o sucesos pueden gustar más, pero hay que aportar sensatez, tenemos que apostar por contenidos de calidad y no banalizarlos porque sepamos qué es lo que más gusta a la audiencia. Evidentemente hay que hacer concesiones, pero la calidad debe primar en los contenidos.

 

L.C.: No ha cambiado gran cosa. El oyente participa de otra manera, a través de las redes sociales, pero el objetivo es el mismo: la gente quiere participar,  formar parte de lo que se hace, dar su opinión y sentirse identificado con lo que se está diciendo. Antes eran las llamadas telefónicas y ahora utilizan otros medios. Otra cosa es la información que cualquiera cuelga en las redes sociales, donde se dan por buenas todas las publicaciones. Pero eso en algún momento explotará con grandes fraudes de noticias, porque al final el que tiene que avalar una noticia es el periodista, como el caso de los notarios. Su labor es dar fe y hacerse responsable de la información que da y eso es lo primordial. Nosotros como medio público es una de nuestras prioridades. Tienes un prestigio que avala tu información: la veracidad, el rigor, si no cualquiera puede ser periodista. 

 

I.B.: La relación ha cambiado,  ahora es mucho más directa, más inmediata y más cercana a través de las redes sociales. Antes conocíamos la opinión del oyente cuando llamaba por teléfono a algún programa, ahora a través de Facebook o Twitter sabemos su reacción oyente de forma inmediata. Respecto al oyente, hay que distinguir entre la gente joven, las radios convencionales y las musicales. Todos nos hemos acercado a la radio a través de los musicales y puede que los jóvenes la escuchen más a través de los dispositivos móviles.

 

M.V.: Creo que ahora el oyente participa más por otros canales y está mejor informado, demuestra su conocimiento sobre temas de actualidad, sabe lo que quiere y no le convence la primera respuesta que se les da. Las redes sociales han beneficiado la participación de los oyentes, pues antes sólo había el teléfono y ahora pueden contactar a través de twitter, Facebook, wassap…Hay una utilización positiva de estas herramientas sociales para mejorar la comunicación con el oyente.

 

Si pierdes la calle pierdes tu identidad, el trato personal es necesario al margen de la tecnología

—¿Cómo ha afectado al periodismo la profesionalización de las relaciones públicas de instituciones y empresas con la proliferación de los gabinetes de prensa?

 

C.A.: Ahora hay menos calle. No tenemos una plantilla muy grande en las radios y eso en algunos momentos te ayuda, no nos vamos a engañar, pero sí nos obliga a seleccionar qué queremos hacer y hacia dónde queremos ir. Pero la calle es fundamental para este oficio, al margen de que las nuevas tecnologías te faciliten el contacto con mucha gente a la que antes no podías acceder y tengas más oportunidades para conseguir material gráfico, sobre todo ahora que también tenemos que elaborar contenido para la web de la emisora, donde escribimos noticias y subimos fotos.

 

L.C.: Se hace bastante menos calle con la profesionalización de los gabinetes, aunque también hay más relación directa con el uso de las nuevas tecnologías. El periodista no se desplaza tanto a los sitios entre otras cosas porque supone tiempo y el tiempo es dinero y no es rentable. Se utilizan más los gabinetes de comunicación, pero no hay que olvidar la función del periodista de salir y ver la calle. Si pierdes la calle pierdes tu identidad, el trato personal es necesario a pesar de los medios tecnológicos que se tengan para enviar la información. 

 

I.B.: Los gabinetes de prensa han fastidiado la profesión. Un periodista tiene que hacer calle y los gabinetes lo único que sirven muchas veces es para poner barreras al trabajo periodístico y para intentar vender lo que le interesa. El periodista tiene que hacer guardia y obtener ahí la información, no esperar a que te la manden a través de un wassap. En el momento en que eso deje de ser así, el periodismo está muerto. Ahora nuestro trabajo consiste en evitar esos protocolos y seguir en contacto directo con el político, llamarlo e intentar obtener una respuesta, pues el no ya lo tienes. A la vez evitas perder mucho tiempo. 

 

M.V.: Es un arma de doble filo. Las instituciones utilizan los gabinetes de comunicación para transmitir su mensaje, lo que es lógico hasta cierto punto, pero también se aprovechan de la escasez de plantillas de los medios. Están muy ajustadas y no tienen suficiente personal para investigar un tema propio y hacer ese periodismo de calle que lleva horas. Las instituciones son conscientes y elaboran el mensaje, lo envían y se aseguran de que llega como ellos quieren. Hay poco tiempo para contrastar y eso es la parte negativa: cuando te llega una información a diez minutos de empezar el informativo, poco margen de contrastarla tienes, tienes que decidir si la das o no, y ahí entra el criterio de cada uno. Ante una duda, personalmente prefiero no dar una información que darla mal o sesgada. Quizás ha llegado el momento de reflexionar sobre el tipo de periodismo que estamos haciendo.

 

El periodista del futuro deberá tener los mismos valores con un amplio control de las RRSS y las tecnologías

—¿Cuál es la radio del futuro?

 

C.A.: El periodista del futuro deberá tener los mismos valores del periodista de toda la vida, pero con un amplio control de las redes sociales y las nuevas tecnologías, pues cada vez se le va a exigir más, pero sin olvidar los valores del periodista tradicional que son tener el olfato para las noticias, trabajarlas, cuidar sus fuentes, en definitiva, saber buscar la noticia. El oficio no ha cambiado tanto, las nuevas tecnologías te facilitan algunas cosas, pero en su esencia no ha variado. Tampoco creo que los periodistas de antes fueran mejores que nosotros porque se fueran a las dos de la mañana a tomarse una copa con el policía de turno. Ahora ya no ocurre eso, se pueden encontrar en otra parte; han cambiado las formas. 

 

L.C.: La radio del futuro pasa por combinar el sistema tradicional de ondas con internet, pero no habrá diferencia sustancial. La radio es inmediatez y es lo que prima hoy día, por eso no se ha visto ni se verá tan afectada. Ya existe la radio a la carta, pues hoy cualquier empresa radiofónica grande pone a disposición del oyente los podcast en internet para que los descargue cuando quiera sin tener que escucharlos en directo, sobre todo los programas temáticos. Cada emisora tendrá su sistema de emisión.

 

I.B.: La radio ha sufrido un cambio enorme en los últimos 20 años. Del Revox de finales del s. XX hemos pasado a la digitalización y ahora a las redes sociales e internet. Ahí hay mucho potencial, pues creo que no nos hemos subido al carro de las nuevas tecnologías al 100% y adaptado en consecuencia los contenidos, pero no quiero pensar que ese es el futuro del medio. La radio tiene que conservar su parte romántica y ello no pasa por escucharnos a través de un ordenador o las redes sociales, sino con un aparato emisor de toda la vida. Aunque sí es cierto que los jóvenes tienden más a utilizar los dispositivos móviles, pues son nativos digitales, y puede que el futuro, a mi pesar, pasará por ahí. 

 

M.V.: La esencia de la radio no se va a perder nunca. Ha podido sobrevivir a la aparición de la televisión, de internet, de los medios digitales, y en esencia es la misma de siempre: su objetivo es informar y entretener, y siempre lo cumplirá. Evidentemente, su futuro pasará por que cada vez hayan más oyentes a través de las plataformas digitales y es innegable. ¿En qué puede eso cambiar el trabajo que hacemos los periodistas en radio? Simplemente, tendremos que seguir adaptándonos al tipo de oyente y a lo que demanda. La inmediatez de la radio y su capacidad de abrirse a la participación es la esencia y eso no se va a perder. 

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