Cómo contar una historia en menos de dos minutos

ALEX GUILLÉN

Jorge Luis Borges demostró al mundo que para contar una historia maravillosa no hacía falta una novela de 300 páginas: bastaba un relato corto para trasladarnos en un camino sin retorno a la mente del escritor argentino, tan llena de símbolos y complejidad. Nunca nadie ejemplificó tan certeramente eso de que lo bueno si breve, dos veces bueno.

 

Cámara de cine en un rodaje. Foto: PIXABAYUn dicho que, por otra parte, es la máxima  de otros expertos en contar historias breves. Aunque éstos, a diferencia del genial Borges, son rematadamente anónimos. Hablamos de los profesionales de la televisión.

 

Ya sean guionistas, periodistas o reporteros, viven en un hábitat gobernado por la inmediatez, el rey de la selva, que provoca que hay poco tiempo para captar la atención del espectador. Pues de todo lo que sucedió hace cinco minutos ya "hace mucho mucho tiempo" que dirían en Star Wars.

 

Esta drástica situación les ha obligado a adaptarse y a desarrollar la habilidad de ser capaces de contar una historia fresca, interesante, divertida (e incluso formativa) en menos de dos minutos.

 

https://www.youtube.com/watch?v=0qk10YIsAWY

 

¿Y cómo son capaces de hacerlo? Muy sencillo. Y se cuenta en menos de dos minutos. Pongan el cronómetro.

 

Usando la historia al servicio de la imagen. A diferencia de los reportajes y documentales de larga duración, la historia se construye  alrededor de las imágenes disponibles. Porque es imposible hablar de la Torre Eiffel si tienes grabado el acueducto de Segovia.

 

Hablar lo menos posible...Cualquier historia por larga que sea, puede resumirse en poco tiempo. Y estos profesionales son maestros de la síntesis, capaces de contartela en menos de 60 segundos (incluida, por supuesto, la vida de Borges).

 

...Y dejar que hablen los demás. Un auténtico experto es capaz de construir una trama muy sencilla y darle el peso del reportaje a sus protagonistas. Huyendo siempre del protagonismo y siendo un mero narrador.

 

Sí, sí sí, música sí. Parafraseando al añorado programa de TVE, saben cuál es la música más idónea a la historia que quieren contar y a las imágenes de las que disponen. Y la usan sin piedad, atrayendo el interés de un espectador atraído por quella canción que su abuela tarareaba.

 

Explosivas declaraciones. No solo dejan el peso del reportaje a sus protagonistas, sino que los exprimen al máximo buscando esa frase que convertirá su trabajo en algo especial y hasta memorable.

 

Historia arriba, historia abajo. Los profesionales saben emplear trucos con los que lanzar o dormir su reportaje: un sonidito por aquí, un cambio de música por allá, una bajada en el tono de locución, una subida de la tonalidad de la imagen o incluso una pausa dramática son herramientas que emplean con soltura para manejar los tiempos a su antojo.

 

El tiempo es oro. Así que mejor ir al grano, comenzando con un explosivo inicio y un contundente final. A quemar las naves se ha dicho. Y pronto.

 

¡Tiempo! El crono marca un minuto 29 segundos ¿Y el vuestro?

 

https://www.youtube.com/watch?v=sPK3Ponwb64

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn