Las apariencias engañan

ALEX GUILLÉN

Una lluviosa noche de verano de 1998, la policía de Jaén recibe una llamada. Resulta ser un hombre anónimo que afirma haber visto un niño perdido llorando en una cabina. Cuando los agentes se acercan, descubren a un muchacho desorientado y asustado, que más tarde en comisaría se identifica como Nicholas Barclay, un adolescente estadounidense desaparecido tres años antes a la edad de 13 años. Aparentemente es un milagro. Pero lo cierto es que Nicholas es Fréderic Bourdin, un francés de 23 años al que la Interpol busca por suplantación de identidad. Así comienza El Impostor (Bart Layton, 2012).

Cartel de la película "El impostor", de Bart Layton (2012).La trama

Este es el punto de partida de un documental que comienza in media res, una vez que la policía descubre a Bourdin en la cabina telefónica. De ahí la acción viaja al pasado, hacia una pequeña población del oeste de Texas en la que se nos presenta al auténtico Nicholas Barclay, un niño rebelde, problemático y criado en una familia desestructurada de clase baja, de esas que los americanos calificarían como white trash (basura blanca).

https://www.youtube.com/watch?v=evhose6tFVA&t=5s

Tras conocer a Nicholas desde su infancia hasta el día en el que desaparece, el argumento viaja de nuevo hasta la comisaría, donde Bourdin nos relata todos los trucos y estratagemas que utiliza para suplantar al auténtico Barclay: como contactó con la familia, cómo les convenció contra pronóstico de que él era Nicholas, y cómo volvió a “casa” intentando pasar desapercibido.

 

Y lo que ya es  en sí una historia turbia de narices, va adquiriendo tintes siniestros y escalofriantes cuando entran en acción una agente del FBI y un detective privado. Éstos, lejos de creerse la historia de abusos sexuales y torturas inventada por el impostor deciden profundizar en la investigación. Y no solo descubren la verdadera identidad del falso Nicholas…sino los indicios de que al Nicholas auténtico le ha pasado algo mucho peor*.

 

El estilo

El Impostor es un proyecto atípico dentro del género por su carácter híbrido: por un lado, contiene entrevistas a todos los protagonistas de esta surrealista historia y por el otro, los hechos narrados se representan con escenas de ficción rodadas por actores,  que compensan así la lógica ausencia de material de archivo. De esta forma, la película soluciona su falta de imágenes recurso y material fotográfico y se impregna de un carácter ficticio muy beneficioso.

 

Fotograma de "El impostor", de Bart Layton (2012)Porque es el resultado de esta combinación la que convierte a la película en un proyecto tan fascinante como aterrador: traslada al espectador la incomodidad de la propia historia, generando la duda permanente de si lo que estamos viendo es ficción o una historia verdadera. Y sí, es una historia verdadera.

 

Y para más inri, el poco material de archivo existente da cuanto menos mal rollo: audios distorsionados, grabaciones caseras y de cámaras de seguridad rarunas, y fotografías espectrales.

 

El resultado, magistral: un estilo único acompañando a una espeluznante historia que consigue en todo momento su intención: hacernos sentir incómodos.

 

 

Los personajes

Dignos de una película de los hermanos Coen: una madre inexpresiva de mirada perdida y extrañas intenciones. Una agente del FBI comprometida con la verdad, y un detective de esos que tienen su casa en el coche. Y por encima de todos ellos, la estrella del show: Fréderic Bourdin.

 

Fotograma de "El impostor", de Bart Layton (2012)

El Impostor

Suyo es el documental, del que es amo y señor. No en vano, su plano nos mira a nosotros directamente, rompiendo la cuarta pared. A diferencia del resto de personajes, no cuenta su testimonio al entrevistador. Es a los espectadores a quien cuenta todo lo que hizo para suplantar a  Nicholas Barclay: teñirse el pelo, tatuarse, inventarse una trama en la que fue secuestrado y violado por militares…Y mucho más. Es un mentiroso patológico, conoce cómo funcionan las emociones y disfruta con sus mentiras, mostrando una lógica y un aplomo en su forma de actuar que deja de hielo.

 

*El espoiler  (Termina aquí si no quieres enterarte del giro argumental) 

Hablábamos más arriba que en la búsqueda por desentrañar la identidad de Bourdin, los investigadores descubren un hecho más terrible que esta suplantación de identidad. Nunca encontraron pruebas concluyentes que demostraran la teoría, pero tanto el detective, como la agente del FBI como el propio impostor acaban barajando la hipótesis de que la familia Barclay asesinó a Nicholas y denunció su fuga para encubrir el crimen. Si no no se explica, en palabras del propio impostor, como una familia entera pudo tragarse que una persona de 23 años, con acento francés y otro color de ojos era su hijo desaparecido.

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