Posicionarse… ¿o no?

Toni Gil

 

Por TONI GIL

Un alto directivo de una Caja de Ahorros solía decir, el siglo pasado, que el mejor periódico para ir al cuarto de aseo era el ABC. Y apostillaba, no sin cierta ironía, que era por su reducido tamaño, no porque su lectura tuviera efectos laxantes.


Siempre he tenido la seguridad –probablemente porque de joven lo leí, o alguien me lo dijera en alguna clase- que los periódicos británicos tienen la sana costumbre de manifestar su posición, dar su apoyo, ante inmediatas elecciones, al partido cuyo programa estiman más idóneo para la propia empresa periodística y/o para sus suscriptores y lectores en general. Nada de confusiones, medias palabras o titulares híbridos.


En una rápida consulta por internet encuentro esta referencia del 5 de mayo de 2005: ”The Economist se une al Financial Times en pedir el voto para los conservadores. El periódico tacha de grave la situación en la que se encuentra el país”.


En nuestra piel de toro, ahora banderilleada de periódicos digitales, no suele darse esa sana costumbre aunque es habitual que situemos a determinadas cabeceras, cadenas de televisión o radio,  bien a la derecha, bien a la izquierda,  de forma intuitiva. No ayudan, a menudo, determinadas líneas editoriales –claras, definidas- que dan a veces estímulos para ir al cuarto de baño a toda carrera; mucho menos las tertulias, las opiniones de los moderadores o cómo se expresen los columnistas. Todas las opiniones son libres –los hechos han de ser sagrados, viejo axioma- pero defender a veces determinadas posiciones es una falta de respeto a la inteligencia de la audiencia.


Pero aún hay una cuestión más de fondo: si algunos partidos no llegan a posicionarse nítidamente sobre determinadas cuestiones, ni en sus programas ni en sus diatribas, ¿cómo vamos a pedirle semejante ejemplo a las empresas informativas, cualquiera que sea su medio?  Dígase con exactitud lo que se piensa hacer en aquellas cuestiones clave y que afectan directamente a la ciudadanía, para que ésta pueda decidir con objetividad.


De lo contrario, como es costumbre habitual, nos seguirá yendo, como en otras ocasiones, en las que muchos votantes continuarán eligiendo la papeleta de forma veleidosa, caprichosa, poco o nada reflexiva…y los resultados acaso nos lleven a espacios donde no quepa más solución que tirar de la cadena.

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