La máquina de don Amancio

 

Por TONI GIL

Llevo dos semanas visitando en el Hospital de San Juan a mi compadre, que es más que eso, mi hermano no sanguíneo. Ha estado compartiendo habitación con distintos enfermos, alguno bastante incómodo como para repartirse espacio tan escueto. Parece que en ese pasillo ya han realizado el último paseíllo algunos enfermos a quienes ha ido a buscar la parca, que cantaría Serrat, lo cual aumenta el desasosiego. Vamos, como para, al darte de alta, pedir número para la consulta del psicólogo.


En éstas, que salta la noticia: “La resonancia que donó Amancio Ortega al Hospital de Sant Joan lleva montada desde octubre sin funcionar. Sanidad no ha contratado al personal necesario para el uso de un aparato de última generación que se debe utilizar en la lucha contra el cáncer en la provincia. La lista de espera en radiología es de 4 meses” (Información, 14 de febrero).


La respuesta no se hizo esperar: “Sanidad no da fecha para la apertura de la resonancia del Hospital de Sant Joan. La Conselleria asegura que el expediente para contratar al personal necesario está en tramitación. El coste anual de los contratos es de 263.000 euros” (Información, 15 de febrero).


Siguiente capítulo: “Hacienda desmiente a Barceló y niega tener la solicitud para los contratos de la nueva resonancia. La consellera de Sanidad asegura que el expediente para crear siete plazas en el Hospital de Sant Joan, y poner en marcha el equipo donado por Amancio Ortega, está pendiente de aprobación en el departamento de Vicent Soler, desde donde dicen no haberlo recibido” (Información 16 de febrero).


Continúo: “Más de 2.200 pruebas sin hacer por no tener operativa la resonancia de Amancio Ortega. La Conselleria de Sanidad admite ahora que la responsabilidad de que aún no esté la plantilla en el Hospital de Sant Joan es suya, ya que todavía no ha enviado a Hacienda el expediente para crear siete nuevos puestos de trabajo en el área de Radiología” (Información, 19 de febrero).


En cualquier empresa, donde impere la mas elemental organización, no se prepara un espacio para recibir una máquina tan costosa sin haber preparado antes los recursos humanos para utilizarla. Y es de suponer que el señor Ortega no apareciera por el hospital sin avisar con un tráiler y la máquina a bordo. No. Ese expediente de personal tuvo que ser tramitado cuando se recibió la oferta de la donación, y haberse aprobado la recepción, el presupuesto y la convocatoria de las plazas a un mismo tiempo en un proyecto conjunto e indivisible.


En una de las visitas, en estos mismos días, me cuentan que el generoso donante también está financiando la reforma integral de un ala del edificio para disponer en ella los enfermos terminales, en estancias individuales, más idóneas que las que comentaba al principio, tanto para ellos y sus familias, como para el resto de los enfermos. Es de esperar que todos los recursos que sean necesarios cuando terminen esas obras estén dispuestos al cien por cien. Que la maquinaria administrativa funcione en esta ocasión. Porque si hasta ahora no leído que nadie haya pedido a la señora Barceló y al director del hospital sus dimisiones por tan incoherente gestión, yo seré el primero que se las pida.

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