El Altet-Santa Pola, una carretera del siglo pasado

Toni Gil

Por TONI GIL

Leo que el ministerio de la cosa ya se ha puesto manos a la obra para ampliar la carretera que linda con el aeropuerto, desde la que se accede a tan importante estación y que, además, cumple una suerte de circunvalación desde la antigua carretera de Cartagena si se desea sortear la ciudad de Alicante por el interior. Parece que son unos cinco kilómetros que van a costar a los contribuyentes, euro arriba, euro abajo, casi unos 20 millones, o sea casi 4 por kilómetro, o sea cerca de 4.000 euros por metro lineal de carretera.

Cerca de allí, en realidad a continuación por el sur, tras el túnel de El Altet, transcurre la antigua carretera “nacional”  (N332) con destino al “cantón”, con paradas importantísimas en Santa Pola, Guardamar, Torevieja y etcétera, etcétera… Muchos de estos destinos tienen una ruta alternativa, llámase la autopista –de peaje- AP7. Pero el tramo de El Altet a Santa Pola es una vía de tal tránsito que es inconcebible que no se haya proyectado –que yo sepa- una solución ya desde antes de nacer este siglo. Por razones familiares, recorro la parte que enlaza con la urbanización Gran Alacant –corresponde al municipio santapolero-y sea la hora, el día o el mes que sea… siempre hay tráfico intenso, pues confluyen en ese tramo los vehículos que proceden de la capital, sea por la costa o por la citada “circunvalación”, los que genera el tránsito aeroportuario y parte de los que viviendo del norte y del interior de la comunidad se dirigen hacia la costa sur.

No ha mucho hubo un accidente mortal en ese tramo, y el atasco que se formó –recuerden es una vía estrecha con solo un carril de ida y uno de vuelta- fue considerable y exasperante para muchos conductores.

Un tramo que, flanqueado a los lados en parte, por vetusto pinos y poco mas allá por tierra agrícola, aparentemente tendría un fácil desdoblamiento y un coste quizás menos oneroso por kilómetro qu el citado antes, dada la práctica inexistencia de edificaciones en los terrenos a expropiar. Si acaso, precisamente lo más costoso sería rehacer el acceso a Gran Alacant. A diferencia de otros dos –antes de El Altet y después de Santa Pola- en los que el coste, por un lado, y cuestiones medioambientales por otro (ambos están flanqueados por salinas, aunque la primera de ellos sin actividad) conllevarían una dotación presupuestaria de mayor enjundia. No vemos pues excusas para que se dilate  una pronta solución.

Antes de que pase otro siglo.

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