Se vende, se alquila

Toni Gil

Por TONI GIL

A raíz de una conversación típica de tertulia, en la que comento que en mis andanzas por la ciudad vengo observando los numerosos carteles que ofrecen locales, la mayor parte en plantas a pie de acera, y ante la sorpresa de mis contertulios, en cuanto puedo me pongo a investigar: solo en tres páginas web –dos inmobiliarias de entidades bancarias y otra especializada en este campo- en la ciudad de Alicante se ofrecen  22, 35 y 954 locales. Eso, sin contar los que disponen otras muchas agencias y aquellos cuyos propietarios, de forma particular, ponen el letrerito con su número de teléfono.

Tal proliferación de la oferta –hay locales disponibles por toda la ciudad, obra nueva, segunda mano, listos para subir la persiana o necesitados de amplias reformas, montados para cafetería, con vados para vehículos…- deben haber sino bajado al menos atemperado los precios. Y si es así… ¿Cómo es posible que no se haya propiciado su uso? ¿Acaso no hay suficientes iniciativas para que se produzca la necesidad de alquilar o comprar estos inmuebles?

Con frecuencia se denuncia el hecho de que este país haya financiado la educación universitaria de miles, muchos miles, de jóvenes que finalmente se ven abocados a buscar trabajo en el extranjero. O lo que es lo mismo: hemos regalado esa buena preparación a otros países que ahora se encuentran con médicos, enfermeros, investigadores, ingenieros y un largo etcétera sin haber gastado un euro. Y nosotros, además, hemos detraído de la circulación rentable del dinero –que podía haberse invertido en otros fines- un buen montón de capitales que se han convertido en ladrillo inútil, en locales cerrados y llenos de polvo que no tienen su porvenir nada claro.

Mientras tanto los ayuntamientos –el de Alicante es uno, por las cifras que he citado- no parece que estén preocupados por el no uso de estas instalaciones. Quizás mientras se paguen los impuestos municipales nuestros ediles estén satisfechos. Pero acaso cabría alguna iniciativa para dinamizar el problema; por ejemplo, exigir que las fachadas, persianas, puertas o lo que presenten al exterior estén en un estado digno y presentable  e incentivando fiscalmente las mejoras (hay pintadas, rastros evidentes de meadas perrunas, suciedad… y no descarto que en el interior en algunos casos haya cosas peores),  incentivar su conversión en plazas de garaje (eliminando alguna de la exigencias existentes) o hasta en viviendas de planta baja (antiguamente proliferaban, hasta desaparecer por el mejor precio del metro cuadrado “comercial”).

Debe ser verdad que el mercado inmobiliario se está recuperando, y constantemente se nos ofrecen datos positivos pero pienso que es mas que probable que se esté circunscribiendo a viviendas y apartamentos, y no en todos los sectores y poblaciones, lo cual, en todo caso, no debería impedir alguna iniciativa para aliviar la “sección” de locales en venta y/o alquiler.

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn