Periodismo de adicciones, una gran responsabilidad

Mireia Pascual

 

por MIREIA PASCUAL

 

La adicción es esa enfermedad que sufren miles de personas y que es vista como un vicio y como una debilidad moral por la sociedad.  Los prejuicios y los tabúes entorno a la misma se consolidan, por desgracia, por parte de algunos periodistas y medios de comunicación que parten de esa premisa y tratan las adicciones desde un prisma que nada tiene que ver con la realidad. La adicción es un problema de salud que afecta principalmente a tres vertientes de la persona: la parte biológica, la psicológica y la social. Las tres están estrechamente relacionadas y cuando una de ellas está afectada, con el tiempo, seguramente acabe afectando a todas ellas.

 

Hay que entender el trastorno por conducta adictiva como una enfermedad del cerebro, pues es este el responsable de la conducta impulsiva y repetitiva. Por tanto, entendiendo esto, comprendemos mejor, que ya de base no hablamos de una elección sino de un trastorno. Las emociones pueden ser las causantes de la adicción y a la vez estar alteradas por ella. Esta enfermedad se produce, entre otras cosas, por una carencia en la gestión emocional. Y por último, el nivel social, si no sabemos gestionar las emociones, consumimos y empezamos a tener problemas físicos, muy probablemente nuestra conducta totalmente disruptiva nos lleve a tener problemas sociales (con familia, amigos, etc.). Es en este nivel donde ya se puede producir el estigma de la persona con trastorno adictivo. Es curioso que la sociedad anima, por ejemplo, al consumo de alcohol para celebrar cualquier acontecimiento, y si no lo haces eres el ‘bicho raro’. Sin embargo, cuando con el tiempo, por el contexto que te envuelve, acabas desarrollando una adicción, la misma sociedad que te animaba a beber te aparta.

¿No se hace  prevención cuando hablamos de SIDA ? ¿Por qué no hacemos lo mismo con las adicciones? 

Los medios de comunicación tienen una importante tarea a desarrollar en todo esto, como un agente social más, estos deben estar comprometidos en cierta medida con la prevención. ¿No se hace de alguna forma prevención en los medios cuando se habla de SIDA o de los accidentes de tráfico? ¿Por qué no podemos hacer lo mismo cuando hablamos de adicciones? Dejemos de destacar en primer lugar cosas tan banales como el ruido o la suciedad que produce un botellón en las calles y, hablemos del problema real. Menores de edad con el cerebro en pleno desarrollo están consumiendo cantidades de alcohol que van a perjudicar mucho su normal desarrollo. Por supuesto que también es labor del periodismo dar voz a los problemas de los vecinos, pero contextualicemos el problema no nos quedemos con la queja. Demos voz a los que han sufrido la adicción y la han superado porque así animaremos a otros a iniciarse en este proceso. Hablemos de los éxitos de los tratamientos en adicciones, que son muchos, hablemos de los éxitos de la ayuda mutua, que son otros muchos más. Tal vez así ayudemos a dar esa visión integradora que tanto necesitan las informaciones en el campo de las adicciones.

 

El periodismo nos exige una gran responsabilidad siempre, pero más aún cuando hablamos de salud. Dar bien o mal una información de estas características tiene repercusiones en la salud y la vida de las personas. Hagámoslo bien.

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