Casi quince millones

Toni Gil

 

 

por TONI GIL

Entre lo que se prestó por la CAM al Hércules -llámese Aligestión la pantalla de Ortíz o de cualquier otra forma, sigue siendo el Hércules- y lo que se ha “recuperado” en la subasta del Rico Pérez, hay casi quince millones de euros de menor valoración. Casi quince millones que han pagado los contribuyentes valencianos de sus presupuestos al avalar a un club privado -tan privado, como todo lo de don Enrique- nos guste o no les guste el fútbol, acudan o no vayamos al estadio, seamos alicantinos o no lo sean… 

 

 

Quizás es cuando deba cambiar la instalación de su nominal y comercializarlo como hacen en otros lares, pues al constructor ya se le ha premiado bastante tiempo con el título, que quien debió rotular el estadio fue la Caja de Ahorros que prácticamente regaló los terrenos de La Viña que aquel rentabilizó edificando viviendas en torno a la plazoleta de este nombre. Quizás cobrar un alquiler a quien lo use –sea para fútbol o para conciertos multitudinarios- y hasta, siendo una propiedad pública, permitir a los que duermen abrigados por cartones y mantas bajo sus gradas al exterior, claro, que lo hicieran en el interior y pudieran hasta usar sus vestuarios para su aseo.

 

Ahora el Sabadell anuncia demandas para intentar recuperar los créditos que la Caja, generosa o influida, otorgó al empresario futbolero. Y uno no puede sino preguntarse si de haberse evitado este tipo de operaciones no se hubiera evitado el crack, o al menos si el valor de la entidad hubiera sido algo mayor que el de un euro. Miguel Romá, quien fuera director general de la entidad, me dijo en una ocasión: “Éste es un negocio centimero; pero muchos céntimos pueden hacer millones”. El que consiguió esos créditos –y quizás quienes los otorgaron- no buscaba ganar unos pocos céntimos precisamente…

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