Producciones Sánchez presenta: "Pedro el ególatra"

 

Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados

 

por VIRTUDES CAMPOAMOR

Casi coincidiendo en el tiempo con su bochornosa salida, hace sólo cuatro meses, el ex–Secretario General del Partido Socialista Pedro Sánchez, ha anunciado públicamente su intención de volver a presentarse a las próximas primarias. Es evidente que el personaje se adora a sí mismo, e incluso piensa que el resto le tiene en una valía, consideración y estima  muy por encima de la que realmente merece. 

 

Hay que recordar que el aparato interno del propio partido le “hizo la cama” ante la alarma social e interna, de que lo que pretendía era nada más y nada menos que pactar con separatistas catalanes y comunistas de Podemos e Izquierda Unida, a fin de ser Presidente del Gobierno Español. Pactar para presidir España con aquellos que lo que quieren es cargarse España. Una dicotomía difícil de explicar. Y más difícil todavía si tenemos en cuenta que unos meses antes, cara a conseguir su investidura, había firmado un acuerdo y un pacto con Ciudadanos, el partido de Albert Rivera. El Pedro Sánchez social demócrata, moderado e incluso con tintes liberales que podría haber llegado a la Moncloa con el apoyo de la formación naranja simplemente si Podemos se hubiera abstenido, se transforma meses más tarde a fin de ser presidente, y pretende pactar con el mismísimo diablo si hace falta. Un secreto a voces lo que subyacía debajo de toda la operación: “Primero me apoyáis, y ya conmigo de presidente, yo facilito el referéndum de independencia. Pero primero me tenéis que apoyar”.

 

Después de quedar con las cartas al descubierto y echado de la partida por sus propios compañeros de mesa, ahora no tiene empacho en volver para arremeter prácticamente contra el sistema establecido y decir: “Todo contra el PP, no va más”. 

 

Si el Partido Socialista no tenía ya problemas ahora le faltaba éste. Pedro Sánchez es como un petardo dentro de una bomba. Como un reguero de pólvora extendida dentro de un mismo polvorín. La bomba es el propio PSOE y él es la espoleta que la puede hacer estallar. 

 

Tanto al PP de Rajoy, como al Ciudadanos de Rivera les ha tocado la lotería sin comprar, es evidente que es una buena noticia la presentación del ególatra Sánchez. Haciendo futurología, si Sánchez volviera a ganar la Secretaría General del Partido Socialista, con ese líder es evidente que Rajoy no perdería ni un solo votante, la gente tendría miedo a las maniobras de Sánchez con Podemos, comunistas varios y separatistas, algo que no sería así con alguien mucho más moderado al frente del PSOE pues, en este país, al menos un millón de votos pueden estar en una orilla o en la otra. Y también estaría de enhorabuena Rivera, porque su votante, ese que es joven y que trabaja, que es liberal y moderado al tiempo, ese que tiene buen poder adquisitivo, autónomo y de profesiones liberales, ese tipo de votante podría estar abierto a otra alternativa. Pero alguien como Pedro Sánchez, a ese perfil de votante le chirría. 

 

En definitiva, como el castizo: el coche tiene años y lleva muchos kilómetros, pero no deja de ser un Mercedes, y es un buen coche. O aquel otro de: el vino está añejo, pero es un buen vino. No lo creo, pero lo mejor que pudiera pasarle al Partido Popular y a Ciudadanos, es que la Secretaría General del PSOE la obtuviera Sánchez. Bueno para ellos y la locura en Ferraz. Una bomba dentro de una bomba, con el ególatra Pedro Sánchez como protagonista de la función.  

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