AL PASO / Cristianos, valores y Segunda República

RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN

Vivimos un tiempo de relativismo moral que debería preocupar a nuestra sociedad en todos sus niveles. Me refiero tanto a la moral civil como a la religiosa, porque no sólo estamos sufriendo un fenómeno de descristianización, sino un tsunami de desprecio a los valores humanos tradicionales más auténticos con el pretexto de que estamos metidos en la construcción de una nueva sociedad, una sociedad que las pocas cabezas pensantes que aún quedan consideran abocada a un cataclismo precisamente porque no está asentada sobre los cimientos históricos más sólidos.

La civilización occidental se ha sustentado durante siglos en la cultura grecorromana a la que el Cristianismo aportó un plus de espiritualismo humanista que sólo pueden negar quienes se obcecan en enfrentar los dictados de la razón con los de la fe siendo así que el Cristianismo es una luz que ilumina los sistemas filosóficos platónico-socráticos y aristotélicos que fueron y siguen siendo los pilares de toda la filosofía que devino hasta la época actual.

Algunos de los filósofos destacados de nuestra España, entre ellos José Antonio Marina, se proclaman cristianos. Y también varios cantantes, entre ellos José María Cano, líder que fue del grupo ‘Mecano’, el cual, en una reciente entrevista, declaraba que “si dices que eres cristiano no vendes ni una escoba”. Pocos políticos se confiesan cristianos, ni de derechas ni de izquierdas, con las únicas excepciones, que yo sepa, de Oriol Junqueras, el líder de ERC (Ezquerra Republicana de Cataluña) encarcelado y juzgado por el ‘procés’ catalán y del socialista ex embajador ante la Santa Sede el gallego Francisco Vázquez, modelo de sensatez frente al perseguidor del catolicismo y presunto confraternizador del islamismo, Pedro Sánchez.

La izquierda extremista, con la que se alía Pedro Sánchez demoniza el judeo-cristianismo y apoya descaradamente al islamismo fundamentalista de varios países del Próximo y Medio Oriente en los que se persiguen oficialmente los derechos humanos y especialmente los de las mujeres. Es cierto que la Iglesia española cometió el error de aliarse con Franco en los primeros años tras la Guerra Civil, aunque no hay que olvidar que durante la Segunda República, sobre todo con llegada del Frente Popular, fueron asesinados en España miles de sacerdotes, monjas y otros religiosos, a la vez que se quemaban iglesias y conventos.

La Memoria Histórica de Zapatero y Sánchez sólo alcanza para condenar los desmanes del franquismo, ocultando las barbaridades cometidas en la Segunda República, entre otras la criminal revuelta golpista de Asturias de 1934 (apoyada, si no organizada como dicen algunos investigadores) por los socialistas Largo Caballero ‘El Lenin español’ e Indalecio Prieto, contra la voluntad de Julián Besteiro) y la proclamación de la República Catalana por el detestable Companys, un hombre sin dignidad al que Sánchez quiere restituir la dignidad que no tuvo y al que algunos historiadores atribuyen la responsabilidad de más de ocho mil asesinatos.

La Iglesia ya ha perdido perdón por su colaboracionismo franquista, pero los socialistas y comunistas nunca han pedido (ni pedirán, porque son contumaces en el error) perdón por sus responsabilidades en desmanes durante la Segunda República. Y siguen hurgando en la herida de las dos Españas en lugar de avanzar en la reconciliación de la Constitución de 1978 para hacer un futuro de libertad, igualdad y fraternidad. Con todos los errores de los cristianos (incluso de muchos Papas), el Cristianismo es eso, lo de la Revolución Francesa, pero sólo que desde hace dos mil años. Ya lo he escrito alguna vez, pero hay cosas que conviene recordar.

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