BALONES A LA OLLA / La crecida del Ebro desborda al Hércules...y el árbitro también

REDACCIÓN

Fue un partido accidentado de principio a fin donde pasó de todo. Hubo goles que subieron al marcador, hubo goles que no debieron subir al marcador, hubo goles anulados correctamente, hubo otros goles anulados de forma incorrecta, y sobre todo hubo dos penaltis en la primera parte que el madrileño Montes García-Navas no vio, a favor del Hércules. En medio de todo eso tuvo tiempo de expulsar con roja directa al jugador local Pol Bueso, que estaba en el banquillo. Su juez de línea le comunicó que había habido insulto. En el viaje de regreso a la capital de España quizá hizo examen de conciencia.

Hércules 2 - Ebro 3

Jugadores del Hércules CF disputan un balón en el encuentro frente al Ebro en el estadio Rico Pérez. Foto: Hércules CFDel partido de ayer todo es raro. Es raro hasta el resultado. No es de las combinaciones más asiduas, cuando un visitante gana en casa de un local. Si en ocasiones uno no sabe como escudriñar los datos para armar la crónica de un partido, en este caso, son tantos los argumentos, tantas las referencias, y tanto lo que pasó, que más bien esto parece una CRÓNICA DE SUCESOS. El primer suceso lo acaecido a los treinta segundos, quizá de Libro de los Récords. El delantero centro del Hércules se rompe la rodilla izquierda, en una acción fortuita, al caerle encima, al intentar un remate, un jugador contrario. Lo peor ahora que se había recuperado, ahora que estaba en racha. Unos minutos más tarde en el diez, el arbitro se come el primer penalti, por derribo a Alfaro. Y en el catorce llega el 0-1 tras colgar los aragoneses un balón al área; el jugador que remata, Tiago, no puede ni celebrarlo, en la acción se lesiona y ya ni tan siquiera se vuelve a levantar, sale en camilla. Por un momento parecía que se podía lesionar también el árbitro, o un entrenador, o quizá el señor de la megafonía. En el amplio tiempo de descuento, le anula el empate al hércules, por mediación de Samuel, fuera de juego. Al instante penalti a Jona, le traban entre dos jugadores en el área y uno le derriba, no lo pita, en el contragolpe llega el 0-2, todo muy rápido. Marca el centro del campo y, a expensas del asistente, echa del banquillo con roja directa a Pol Bueso, que algo había recriminado. Decreta el final del primer tiempo. Seguridad privada, le asiste el delegado herculano, Policía Nacional, escudos, protección. Igual de valiente me hubiera gustado verle en Onteniente, Alcoy, o en el campo del Ejea.


Comienza la segunda parte, con la convicción del "sí se puede" y parece que se va a hacer realidad. En el cincuenta y siete, con mucho partido por delante, Miranda remata de cabeza al saque de una falta. Hubo una infracción al portero, uno de los goles que no debería de haber subido al marcador. 1 - 2.

Se desarrolló toda la segunda parte con ocasiones alternas de ambos conjuntos, el Hércules tuvo varias, pero no lo logró, el Ebro más agazapado, las veía venir, pero pudo resolver. Como resolvió en el minuto ochenta y cinco, otra jugada rápida, despiste con el Hércules volcado, y a la contra sólo la tiene que empujar el jugador visitante, otra vez la polémica por posible fuera de juego, se quedó hasta dudando, él y los compañeros, pero como lo otorgó, supuso el 1 - 3.


La gente comienza a desfilar de sus localidades pensando que es definitivo, la tarde era gélida y desagradable, pero como el árbitro madrileño no tenía la conciencia muy tranquila, compensa pitando penalti a favor del Hércules en una acción de Nani, en la que le zancadillearon cuando quería pisar área, y lo que parecía fuera la pitó dentro para maquillar, y Carlos Martínez, desde los once metros convirtió el definitivo 2 - 3.  Pese a los cinco minutos de descuento no dio tiempo para más.


En sala de prensa, el entrenador visitante Manolo González, dijo que el árbitro se había equivocado por ambas partes, que eran errores a la par y a ellos les había tocado ganar. Por su parte, Planagumá, era una de las veces que más tocado estaba, entre otras cosas por la grave lesión de Emaná. Reconoció que el árbitro le había perjudicado pero fue bastante tibio, se mordió la lengua sin querer entrar a valorar mucho más. Y eso sí, elogió el juego a balón parado del Ebro. Una de las claves del partido. Las cosas han quedado prácticamente como estaban, a tenor de los resultados, de haber sumado el Hércules los tres puntos, habría dado un verdadero zarpazo, entrando de nuevo en puesto de ascenso.


Las derrotas de Cornellá y Lleida, más los pobres empates de Villarreal B y Atco. Baleares, han supuesto que la cosa no haya sido más grave. Lo que son las cosas, toda la semana estuvieron los medios de comunicación hablando de lo pluvioso y de las nevadas, y por añadidura de la espectacular crecida del Ebro. Lo que nunca nos hubiéramos podido imaginar era que, contra pronóstico, este equipo de Zaragoza que tiene nombre de río, nos DESBORDARA en el mismísimo Rico Pérez, aquí precisamente que cuesta a veces ver una gota de agua. Esperemos que LA CRECIDA DEL EBRO, no llegue a mucho más. Curiosamente, los caprichos del calendario deparan para la próxima semana un desplazamiento a tierras aragonesas, el que nos enfrentará al Teruel. Por Teruel no pasa el Ebro, pero jugar en esta capital, en el mes de febrero, a esa altitud, casi mil metros, debe ser toda una experiencia. Ojalá...EL FRÍO NO NOS DESBORDE.

 

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