BALONES A LA OLLA / Oro, incienso y mirra para el Atlético Baleares, carbón para el Hércules

REDACCIÓN

Este domingo, festividad de Reyes, el Hércules salió derrotado en su enfrentamiento frente al Atco. Baleares, en el desplazamiento hasta Palma de Mallorca. Quizá fue empanada mental, quizá ensaimada mallorquina, o igual fue sobrasada futbolera, pero el caso es que los alicantinos, víctimas de sí mismos, cosecharon una nueva derrota para empezar el año.

Atco. Baleares 2 - Hércules 0 

El Hércules CF disputa un balón contra el Atlético Baleares. Foto: Hércules CFPuede ser que alguien se equivocara, al tomar el vuelo y viajar hacia las islas. Quizá plantilla y cuerpo técnico debieron pensar que el partido era frente al Real Mallorca, quizá debieron pensar que se disputaba en Son Moix, en campo de césped natural y en un estadio con capacidad para casi veinticinco mil espectadores. Campo grande y con espacios, con posibilidad para el lucimiento y la construcción. El destino sí era Palma de Mallorca, pero el partido se jugaba, en Son Malferit, campo de césped artificial, de reducidas dimensiones, ubicado en un barrio de la circunvalación de la isla, y con capacidad para algo menos de mil quinientos espectadores sentados, más los que se pudieran acomodar por aquí o por allá. 

Lo peor de la derrota, no fue la propia derrota, sino que de haberse jugado el partido a los puntos, el Hércules también habría salido perdedor. Todavía no se le había tomado la medida al partido cuando llegó el primer gol de los locales, en una jugada hilvanada por la derecha que desbordó a la defensa alicantina, centro raso y balón al fondo de la red rematando desde el área pequeña, pero es que en apenas diez minutos, llegó el segundo, un espectacular y potente cabezazo, frente al que nada pudo hacer el meta Falcón. Fue un mazazo, una contrariedad que dejó a los herculanos tocados, con dos acciones que dejaban no solamente el partido casi sentenciado, sino que reducían a la nada, y hacían estéril, todo en cuanto a estrategia, se hubiera podido diseñar y planificar en la caseta, antes del comienzo. Y pudo ser mucho peor, de no ser por las dos intervenciones afortunadas y de mérito, que tuvo Falcón al filo de la primera parte. Aún así podemos decir que hubo partido, un tercer gol antes del descanso, hubiese supuesto jugar unos segundos cuarenta y cinco minutos de la basura. 

El conjunto balear en la segunda parte supo nadar y guardar la ropa. Hizo eso que ahora en el fútbol moderno, se llama contemporizar, es decir, que las vio venir y las vio llegar, no se lanzó a tumba abierta pero también tuvo sus oportunidades, como la que tuvo el Hércules a mitad del segundo acto, por mediación de Emana, que estrelló el balón en la madera. Esa acción habría metido al Hércules en el partido, pero no fue así. Por cierto, si en el mercado de invierno, al extremo Alfaro, se suma un delantero centro de referencia y calidad contrastada, Emaná podría irse fuera del once inicial de manera definitiva. Rebasado ya el ecuador de la liga, un solo gol, por unas cosas o por otras es un bagaje más que paupérrimo. 

El arbitro para nada influyó en el resultado, pero por si faltaba algo midió de forma diferente unas acciones y otras, de tal forma que las mismas faltas, se quedaban sólo en faltas para el Atco. Baleares y eran castigadas con tarjetas para el Hércules, de tal forma que jugadores como Nani, Pol Bueso, Candela o Fran Miranda se fueron del partido con sanción. 

Si uno piensa en lo satisfecha que salió la afición del Rico Pérez, en el último partido del año pasado, en el enfrentamiento ante el Barcelona B, pese al empate, el Hércules de esta ocasión no fue ni parecido. Los campos de césped artificial y de dimensiones reducidas se convierten en un verdadero problema. Y el caso es que el próximo enfrentamiento también es fuera de casa, frente al Ontinyent, en otros tiempos Onteniente. Miren por donde, el Campo de El Clariano, también es de césped sintético. El equipo valenciano está hundido en la clasificación en puestos de descenso, pero uno ya no se atreve a pronosticar nada, si acaso que habrá nutrida representación alicantina. El desplazamiento en coche está próximo a una hora y media de trayecto, pero la moral cada vez es menos. 

Ojalá que los Reyes del Mercado de Invierno, traigan al Hércules algo de oro, en forma de pegada y materialización de goles, porque un equipo que quiere subir necesita marcar y realizar. TODO LO QUE NO SEA ORO, ES CARBÓN. 

 

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