Todos los hombres del presidente

ANTONIO BALIBREA

Los hombres del presidente, todos los que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca quien, como él mismo dijo, supo rodearse “sólo de los mejores”. Pero a juzgar por como se desgranan las investigaciones del fiscal especial, Robert Mueller, es más adecuado el título del editorial del New York Times “Todos los corruptos del presidente” a los que describe como “camarilla de estafadores descarados, mentirosos y corruptos”. “Solo alguien fantasioso- es decir, Trump- puede seguir asegurando que la investigación sobre la subversión extranjera de unas elecciones americanas, que ha desencadenado decenas de acusaciones y varias declaración de culpabilidad, es un fraude, un timo, o una caza de brujas”.

De izquierda a derecha: caricaturas de Michael Cohen, Donald Trump y Paul Manafort. Autor: Donkey HoleyTrump autorizó la investigación de Mueller hace quince meses sobre el despido del director del FBI James Comey, en el que puede haber un delito de obstrucción a la justicia. El presidente le había ordenado no investigar la intervención de los rusos en la campaña electoral y puso en tela de juicio su neutralidad. Como no paró, la investigacion lo cesó. Ahora ha insinuado el despido del fiscal especial, lo que sería un escándalo y le obligaria a cambiar al Fiscal General (ministro de Justicia).

La confesión de Manafort puede ser claveLa investigación sigue y la última y principal pieza en caer ha sido Paul Manafort, un lobbista que trabajó como jefe de campaña de Donald Trump. El presidente había hablado con su abogado en repetidas ocasiones para concederle el indulto por su valentía, e incluso planteó que se prohibieran los pactos con la Fiscalía a cambio de  confesiones. A primeros de mes, Manafort fue acusado de 18 delitos en el estado de Virginia por fraude bancario y fiscal y el jurado le ha  considerado culpable de ocho de los delitos por lo que le puede caer entre 15 y 19 años de cárcel, a falta de que se juzguen de nuevo el resto en los que el jurado no llego a ponerse de acuerdo.  Por sorpresa, el pasado día 15, Manafort se declaró culpable en un juzgado de Washington tras mantener una reunión con la Fiscalía en la que presuntamente le habría ofrecido información valiosa para la investigación del “Rusiagate”, rompiendo con la estrategia seguida hasta ahora, todo ello a cambio de una reducción del número de acusaciones y de las penas que le van a caer en lo ya juzgado. Manafort ha tenido que reconocer que blanqueó más de 30 millones de dólares recibidos del partido proruso de Ucrania, y fue uno de los partícipes en la famosa reunión en la Torre Trump con rusos donde supuestamente les facilitó información perjudicial para Hillary Clinton. Su confesión puede ser clave para conocer la intervención de Rusia en la campaña, y los posibles intentos de Trump para obstruir la acción de la justicia.

Semanas antes el abogado personal de Trump, Michael Cohen se declaró culpable, tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía, de ocho delitos por fraude fiscal y bancario. Dos de ellos por violación de las leyes de financiación de las campañas porque utilizó ese dinero para el pago a dos mujeres: a la modelo de Playboy, y a la actriz de cine porno por sus servicios,  incluido su silencio, por 360 mil dólares en concepto de facturas por servicios legales en la campaña. Como lo último que ha dicho Trump es que ese dinero salió de su bolsillo particular, el fiscal ha citado al director financiero de la organización Trump, Ilen Weisselbewrg, que también se ha mostrado dispuesto a colaborar con la justicia, tras pactar con la fiscalía. Por si faltaba algo David Pecker, editor del "National Inquirer", ha abierto a los investigadores del fiscal su caja fuerte con las exclusivas, nunca publicadas, sobre Trump. Los dos tienen garantizada su inmunidad a cambio de que cooperen en la investigación.

El primero en pactar con la Fiscalía y tirar la toalla reconociendo que mintió  al FBI sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington durante la campaña electoral fue el ex asesor Nacional de Seguridad del presidente, Michael Flynn; en abril le siguió Rick Gates, segundo de Manafort, y también George Papadopoulos, que asesoró a Trump en política exterior y negoció con la abogada rusa  la información que iban a dar sobre Hillary Clinton en la reunión en la Torre Trump, además de mentir ante el el FBI.

Media docena de “joyas presidenciales” que contarán lo que saben en una comisión para el “impeachment” del Presidente, si varía la mayoría en el Congreso en las elecciones del próximo noviembre.

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