AL PASO / El agua, con la educación, la sanidad y la seguridad, asuntos de Estado

RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN

“Con la salud no se juega”, solemos decir en multitud de de situaciones. ¿Y con la educación? ¿Y con la seguridad? ¿Y con el agua? ¿No debería tener el  Estado competencias exclusivas sobre estas cuestiones vitales para garantizar la cohesión de España? Aunque suene a recentralización (que lo es) parece evidente que la tan cacareada reforma de la Constitución que pretenden llevar a cabo los partidos políticos no puede (no debe) dejar el Estado de la Autonomías en la situación actual.

Presa de los Agüijes, del trasvase Tajo-Segura. Algunos políticos ‘ilustrados’ (que no ilustres) piensan que cuanto más fuertes sean las autonomías más fuerte será el Estado. Craso error y error interesado. Son muchos (casi todos) los partidos que se niegan a reducir competencias autonómicas, pero lo hacen sólo y exclusivamente porque lo consideran un suicidio desde el punto de vista electoral. Y también porque la reducción de competencias autonómicas llevaría consigo eliminación de organismos y empresas públicas que se han convertido en viveros de puestos de trabajo para políticos dirigentes y para militantes de los partidos.


Tenemos una España que ha pasado de unos seiscientos mil funcionarios a más de tres millones desde que se pusieron en marcha las administraciones autonómicas, por no citar el desmadre de diputados en diecisiete parlamentos que legislan, en las regiones problemáticas, en contra de la cohesión nacional. La mayoría de las leyes que salen de esos parlamentos no tienen fuste alguno y las de los parlamentos ‘conflictivos’ llevan en ocasiones cargas de dinamita antiestatal. Ya advertía Rajoy hace unos días que en Baleares se podría llegar pronto a la situación creada por los independentistas en Cataluña. (Nada dice sobre ciertas iniciativas de las consellerias que, controladas por el Compromis de Mónica Oltra y Vicent Marzà, van introduciendo el pancatalanismo con la anuencia sigilosa, creo yo, de Ximo Puig, quien deja hacer para sentirse cómodo en la presidencia).


PP, PSOE y Ciudadanos, derecha, izquierda y centro con sentido de Estado, deberían pelearse menos y promover iniciativas para garantizar una España potente en una Europa poderosa, relegando a la extrema izquierda de (Unidos) Podemos a un papel residual cada vez más insignificante. No entiendo que García-Page se enfade con Pedro Sánchez porque defiende el trasvase del Tajo-Segura, cuando lo que tendría que hacer el presidente de Castilla-La Mancha es defender un Plan Hidrológico Nacional que contemple las autopistas del agua que comuniquen las distintas cuencas para que no se pierdan los millones de hectómetros cúbicos que estos días se van al mar inútilmente.
Este país está necesitado de estadistas en lugar de tanto político hiperautonomista y provinciano. De los partidos independentistas hablaremos otro día.

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