Italia en punto muerto

SONIA MARCO

Italia se encuentra hoy día en una encrucijada política y socioeconómica de incierta salida. Tras un estancamiento económico de más de quince años, el país trasalpino ha perdido posiciones en el ranking mundial del Fondo Monetario Internacional y la inmigración ilegal procedente de las costas de Libia está pasando una factura social que ha salpicado el discurso político, reflejado en los resultados electorales del pasado 4 de marzo. Javier Elorza, embajador de Italia de 2012 a 2016, y Ángel Gómez, corresponsal de ABC en Roma, participaron en el ciclo “El Mediterráneo Hoy” que se desarrolla en Casa Mediterráneo, donde analizaron la situación de la Italia actual.   

Javier Elorza y Ángel Gómez, en Casa Mediterráneo. Foto: M. GILABERTTras el recuento electoral del 4 de marzo, dos nuevas fuerzas políticas resultaron ganadoras: el Movimiento Cinco Estrellas –M5E- del cómico antisistema Beppe Grillo con Luigi di Maio como candidato a la presidencia, y La Liga Norte de Matteo Salvini que, aliado con la Forza Italia del incombustible Berlusconi, quedaba como segunda alternativa política. El Partido Democrático de Matteo Renzi es la tercera pieza del puzzle de la gobernalidad en Italia al haber obtenido el 18,7% de los votos, resultado que denota las horas bajas por las que atraviesa la popularidad de su líder, otrora Primer Ministro de 2014 a 2016. De este modo, se ha pasado de un sistema bipolar a tripolar, con las dos nuevas fuerzas políticas antagónicas que, junto a un PD más debilitado, se vetan unas a otras en un yermo intento de pacto de gobierno.

De izquierda a derecha, Renzi, Silvio Berlusconi, Luigi Di Maio y Matteo Silvani. Una situación de estancamiento de la que Javier Elorza señala que “para salir de esta situación deberán haber dos cadáveres políticos, el de Matteo Renzi o Berlusconi o Salvini, si no no funcionará el hipotético pacto de gobierno con el M5E y habría que ir a elecciones de nuevo”. Por su parte, Ángel Gómez señala que “no creo que haya elecciones. Si no hay pacto, el Presidente Mattarella intentará gobernar con un gobierno institucional o de garantía, pues al igual que el Parlamento no quiere nuevas elecciones. El problema radica en la ley electoral actual, que ha fraccionado el Parlamento, y en una campaña electoral que ha durado dos años, lo que ha provocado un tremendo desgaste en la vida pública. La política a veces consiste en escoger entre lo desastroso y lo desagradable, y tal es la situación actual en Italia”.

Una situación que se vive a diario en la vida política, con nuevos líderes que emplean un discurso un discurso agresivo salpicado de insultos personales que "constituyen una clase política indigna del país, lo que, en boca de un politólogo italiano, conduce a una “necesidad de sabios viejos, no de caras nuevas”. El Parlamento actual está ocupado en un 65% por nuevos políticos que denotan una falta de capacidad y explicación en la gestión pública”, apunta Ángel Gómez.


Manifestación en Italia por una mejora salarial.Economía: perdiendo posiciones

El Fondo Monetario Internacional hacía público hace unas semanas que, por primera vez en 50 años, la economía española superaba a la italiana en el PIB per cápita. La última crisis económica ha pasado factura a la tercera potencia de la  UE, que ya arrastraba una situación de parálisis económica de 1999 a 2015, lo que supuso un decrecimiento del 3% en su PIB y una bajada en su productividad en 30 puntos respecto a Alemania. Javier Elorza explica que “los gobiernos italianos han dado prioridad a las políticas de demanda más que a las de oferta para obtener el apoyo popular. En mi opinión, han faltado más medidas que favorezcan la economía como una reforma laboral.  Por otra parte, se han ejecutado una serie de artificios a la hora de aplicar las medidas europeas que han provocado un incremento de su deuda, y descartan aplicar medidas antipopulares que hagan reducir el gasto público”.

Por su parte, Gómez añade que “a ello se añade la inestabilidad política de Italia, cuyos últimos cuatro ministros no han sido elegidos en las urnas, a diferencia de España donde sí la ha habido”. Y señala los “siete pecados capitales” de los que el país trasalpino adolece como son “una falta de reforma de calado, un sistema burocrático endogámico muy enraizado, alta evasión fiscal, lentitud judicial, población envejecida, sentimiento antieuropeo y falta de estabilidad política, sin centro que modere los extremismos”.

Inmigrantes llegados a Lampedusa. Foto: FlickrNueva realidad: inmigración ilegal

La inmigración ilegal a Italia desde Libia es uno de los principales problemas de índole humanitario que está sucediendo hoy día en el Mediterráneo. El país trasalpino es el destino principal de las rutas ilegales de emigración que parten, principalmente, de las costas libias y que en los últimos tres años ha supuesto la llegada de 500.000 personas a Italia. Javier Elorza explicó que “este ha sido uno de los temas centrales en las últimas elecciones, con planteamientos muy contrarios al fenómeno migratorio. No entiendo cómo Berlusconi permitió que se acabara con el régimen de Gadafi, fue un gol que le metieron Francia y el Reino Unido a Italia. Tras el desastre de Libia, de 30.000 inmigrantes ilegales al año se pasó a recibir 100.000, todos de origen subsahariano”.

Respecto al papel que la UE puede desempeñar para ayudar a solucionar esta situación, Elorza explica que “son inmigrantes ilegales, no refugiados, por lo que Italia debe resolver su futuro dentro de sus fronteras, la UE no se hace cargo de ellos. Es un problema que va a más y no tiene fácil salida, pues la única solución es controlar el tráfico ilegal en territorio libio y es difícil, ya que en la actualidad no hay un gobierno, sino tres que controlan distintas zonas del país”.

Por su parte, Ángel Gómez expone que “el problema es que la situación se ha enarbolado bajo la bandera demagógica en el discurso político, y el mensaje ha creado inquietud entre la población: el 60% de los italianos tienen miedo de la inmigración. Ello ha provocado que muchos jóvenes hayan apostado por irse del país, así como muchas empresas”.

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