BALONES A LA OLLA / Se engaña a sí mismo

REDACCIÓN

Desde que tengo uso de razón he venido escuchando de vez en cuando en tertulias y comentarios, la expresión "Se engaña a sí mismo".

Cuando alguien dice ser licenciado en una u otra carrera  y al final es mentira o no resulta ser cierto, el receptor engañado siempre dice: "Si no es cierto o me ha engañado, se engaña a sí mismo". 

Cuando alguien dice que le va muy bien y que gana mucho dinero, y qué tiene todo esto o aquello, el receptor engañado siempre dice: "Si no es cierto o me ha engañado, se engaña a sí mismo". 

Momento de juego del pasado encuentro entre el Hércules CF y el Peralada. Foto: Hércules CFViene todo esto al caso, por pura filosofía que parezca, por lo acaecido ayer domingo por la mañana en Peralada, entre el equipo titular de la localidad, filial del Girona, de Primera División y el Hércules de Alicante. 

A la postre Peralada 2 - Hércules 0.

En cierta ocasión ya hicimos referencia a lo mismo. No me deja de sorprender como municipios, pueblos o localidades con apenas habitantes son capaces de mantener un equipo en Segunda División B, aunque como en el caso de ayer sean filiales de un conjunto en superior categoría. Asómbrense, según el censo del año 2016, Peralada es un municipio de la provincia de Gerona que no llega a dos mil habitantes. Alicante cuenta con más de trescientos treinta mil habitantes, sin contar el potencial de afición, de la periferia, digamos Campello, San Vicente, o San Juan de Alicante.   

Se ha terminado, pese a que nos encontremos a principios de marzo. Si alguien de dentro o de fuera, si alguien del entorno, o fuera del entorno, de forma bien intencionada, les cuenta que todavía es posible, que hay posibilidades, que restan puntos, que esto o aquello, o que quizá lo otro, digan que no. Se engañan a sí mismos. Bien de forma intencionada o bien estúpidamente. 

Si alguna probabilidad u oportunidad había, ayer el Hércules la echó por la borda. Es prácticamente imposible que el equipo se meta en la promoción de ascenso, ni aunque sea a través de la cuarta plaza. No estamos para eso.

Podemos ya afirmar que el cuarto intento ha sido baldío, y que si somos o estamos, habrá que buscarlo en la quinta intentona. Si mal lo hizo la campaña anterior el secretario técnico, Dani Barroso, peor lo ha hecho en esta otra, el yerno, o "yernísimo" Javier Portillo. Independientemente del presupuesto que les hubieran asignada para conformar la estructura de la plantilla.

El Hércules ha basado sus argumentos, en jugadores de clase, ya pasados de años, que quizá debieran estar en casa retirados. En desconocidos que son una lotería, en cuanto a su devenir, y en elementos de la cantera sobre los que no se puede depositar la responsabilidad, de sacar adelante un proyecto semejante. Al margen de eso, igual da Sivieiros, Claudios o Visnjic, al final son camisas de ahorcado, que dan el sí quiero, para probar porque no tienen otra cosa, o para ver si por casualidad suena la flauta. 

El próximo domingo otro equipo de las Islas Baleares, y además de los flojos, de los de final de la tabla. El Formentera. Quizá hasta ganemos, pura anécdota, pero a estas alturas no es suficiente, ni nos da para engancharnos a la zona noble. 

Si a partir de ahora, cualquier amigo, aficionado, o bien intencionado, o desde el entorno del propio Club, le cuenta otra cosa, no se lo crea, que no le vaya a deslumbrar. Simplemente, limítese a decirle que SE ENGAÑA A SÍ MISMO.

 

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