AL PASO / La Virgen de Guadalupe de México, un milagro de casi 500 años

RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN

“Los milagros existen” es una expresión que se pronuncia incluso por quienes no creen en ellos o nunca se han planteado seriamente su existencia. La historia (nada de leyenda) del Cristianismo está plagada de milagros desde que Jesucristo iniciara su vida pública y que culminarían con el gran acontecimiento de la resurrección, el milagro definitivo sobre el que se sustenta la fe de los creyentes, como diría el primer granconverso, San Pablo.

 Imagen de la Virgen de Guadalupe de MéxicoLos apóstoles y otros discípulos de Jesús se desparramaron por los países (provincias) del imperio romano y formaron comunidades de creyentes que se jugaron la vida por predicar el amor entre los humanos todos (no sólo entre los amigos) y miles de ellos dieron sus vidas pacíficamente para sembrar el amor y no el odio (nada de inmolaciones violentas como las de los criminales yihadistas). Así durante 300 años, hasta que los emperadores Constantino (legalizó el Cristianismo) y Teodosio (lo hizo religión oficial del imperio) cerraron el martirologio.

La fe hace milagros, se dice, pero realmente es Dios quien los protagoniza, muchas veces a través de los creyentes. Y la primera de los creyentes es María, la madre de Jesús. Nada de extraño tiene que María no sólo en Fátima, Lourdes o México (por citar sus apariciones más universalmente conocidas) realice milagros, alguno de ellos persistente desde hace casi quinientos años, cuando se apareció al indio Juan Diego en el Tepeyac y grabó su imagen en la tilma del nativo converso a la vez que mostraba rosas fuera de temporada al exigente obispo Juan de Zumárraga que le había pedido una prueba de que María realmente deseaba una capilla allí.

Los científicos que han analizado la tela de la tilma (o ayate o manto) no encuentran explicación a la duración de la misma, casi quinientos años cuando lo normal es que los tejidos de maguey (una especia de agave) no superen los 50 años sin descomponerse. Los análisis científicos no encuentran pigmentos terrenales en la pintura de la imagen y sostienen que la pintura no se encuentra adherida a la tela sino separada de ésta de forma inexplicable científicamente. Como tampoco se explican cómo en los ojos de la Virgen de Guadalupe pueden estar reflejadas 13 personas en miniatura, entre ellas el indio Juan Diego, el obispo Zumárraga y 11 más que presenciaron la escena milagrosa. Trece miniaturas en un espacio de los ojos inferior a un centímetro.

En internet se pueden consultar los estudios realizados sobre la imagen de la Virgen de Guadalupe, tanto en torno a la tilma como, sobre todo, acerca de los ojos de la patrona de México. Es un asunto de gran interés espiritual en unos tiempos materialistas; de profundo interés humano, en unos tiempos que se me antojan cada día más deshumanizados.   

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn