Tentaciones, evidencias y algunas incógnitas desde Cataluña

ANTONIO BALIBREA

El electorado catalán se ha polarizado en los nacionalismos catalán y españolista, y en opciones nominalmente renovadas como son  JxCat (Juntos por Cataluña), herederos directo del pujolismo, que encabeza Carles Puigdemont;  y C’s (Ciudadanos), en linea con el aznarismo, encabezada por Inés Arrimadas. Esta última es la opción mas votada por los electores, pero los nacionalistas catalanes,  en conjunto, obtienen mas escaños en el Parlament, y las opciones que avalaron el independentismo tienen mayoría parlamentaria.

Gráfico de los resultados electorales por escaños en comparativa con las elecciones de 2015. Fuente: Diario ABCLa radicalización nacionalista supone por una parte que JxCat con ERC cuentan con 66 votos, una mayoría suficiente. Es el principal cambio, no necesitan a la CUP, les basta con que se abstengan sus cuatro diputados, en segunda vuelta. Tal y como está el panorama, es la única opción de gobierno viable en la investidura. La capacidad de gobierno dentro de la legalidad constitucional habrá que verla. La opción de C’s no suma suficientes escaños, ni con los constitucionalistas.

Las opciones transversales del PSC y Podemos, que pretendían ser apoyadas a derecha (PP, C’s) o incluso por ERC, no suman tampoco. Los últimos sondeos abrían el panorama porque las daban como posibles; con los resultados definitivosno alcanzan. Una llega a 57 y la otra a 65 diputados. La mayor participación ha mostrado una radicalización nacionalista del electorado. La dialéctica izquierda-derecha, que ya con el pujolismo-aznarismo se intentó dejar en el olvido, “superar” que dicen algunos, apenas ha aparecido en los mítines y casi nada en los debates.El bilateralismo Pujol-Aznar es el origen de la situación actual. El “cinturon rojo” de Barcelona es mas bien “naranja” y las comarcas de los pageses se han reafirmado en su nacionalismo.No hay pugna izquierda-derecha sino catalanismo- anticatalanismo, para unos, o españolismo-antiespañolismo, para otros.

Las distintas opciones nacionalistas han podido permitirse un mensaje claro, radical, rotundo, desafiante, agraviado o victimista, muy fácil de transmitir al electorado respectivo e incluso al dubitativo. Las opciones transversales, nítidas en el caso del PSC y más ambiguas en el caso de Podemos, y apenas algún detalle en ERC. El discurso transversal exige siempre matices, moderación, entendimiento, consenso, es facil de tergiversar, y muy difícil que llegue a un electorado movilizado en formación de batalla y confrontación política. No ha habido una opción netamente de clase, de defensa de los trabajadores y las clases medias, en ningún momento la defensa de la sociedad del bienestar ha sido el centro del debate, apenas críticas tangenciales a la gestión no social de Puigdemont.

Más evidencias: tendremos un gobierno independentista en la Generalitat, con mayoría de escaños, pero con menos del 50% de votos ciudadanos; y, un gobierno españolista- “unionista”, que dicen,- en el Gobierno del Estado. Son los protagonistas inevitables de la situación. Este arengado por C’s, y su nuevo hooligan Jose Mª Aznar;  el otro con diecinueve miembros de su grupo –incluidos Junqueras y Puigdemont- investigados por el Supremo. De estos, ocho –cinco en Bélgica y tres en prisión-, no sabemos si acudirán este mes de enero a la constitución del Parlament,  en un caso, o si el juez les autorizará, en el otro. Porque pueden recoger el acta de diputados, pero no pueden votar ni ser votados si no acuden en persona. Para asegurarse la mayoría, al menos seis tendrían que renunciar al acta y que la lista corra. En caso contrario, otra incógnita es la composición de la mesa del Parlament. Sin una mayoría clara en la misma, el “procès” no habría sido, ni será, posible. Basta recordar el papel clave que ha jugado su presidenta Carmen Forcadell.

La tentación de C’s es proyectar los resultados al conjunto de España. Esa transposición no es probable. En las distintas elecciones autonómicas los partidos ahora independentisas han obtenido un máximo del 52’5% de los votos en 1984y el 47% actual. Mientras en las generales en Cataluña esos mismo partidos obtuvieron un máximo del 36’7% en 2005, y mínimo del 32%  en 2015. El año pasado  se quedaron en el 35%. El PSC ha ganado las generales en Cataluña y perdido las autonómicas más de una vez.

Es deseable dialogar y “recuperar la convivencia”, en palabras de Felipe VI. La principal incógnita es si la negociación sería bilateral- como no para de reclamar Puigdemont-  o multilateral, dentro del proyecto de reforma constitucional y del sistema de financiación que pretende el PSOE y en el que paradójicamente el Gobierno Rajoy se sentiría mas fuerte y respaldado frente a las acometidas de propios y extraños.

Candidatos de los partidos políticos concurrentes a las elecciones del 21-D de Cataluña. Foto: La Voz de Galicia

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