BALONES A LA OLLA / Final feliz y mercado de invierno

REDACCIÓN

Qué ninguna mente calenturienta piense en otra cosa. Final feliz porque el Hércules de una forma casi inesperada, a tenor de lo imprevisible que es, logró vencer el pasado fin de semana en su desplazamiento a Llagostera. Un viaje largo, incómodo, con horas de autobús, allá por tierras catalanas, por el extranjero, que dirían algunos. La localidad en cuestión se ubica en aquello que siempre hemos llamado la Costa Brava.

Nunca dejará de llamarnos la atención este tipo de equipos, que representan a municipios de poco más de ocho mil habitantes y militan en la Segunda División B; por estos lares, la ciudad de Villena con casi treinta y cinco mil habitantes, tiene el equipo en Regional Preferente, y la ciudad de Elda con más de cincuenta y dos mil habitantes, no pasa de Tercera División. "Vivir para ver", que diría Amestoy. Final feliz porque la victoria deja al menos el buen sabor de boca, pese a la endeblez del rival, de terminar la primera vuelta con una victoria y tres puntos más en el casillero. Toda una inyección de moral y autoestima. 

Jugadores del Hércules CF y el Llagostera disputan el balón en el partido. Foto: Hércules CF

Llagostera 0 - Hércules 1 

Algunos profanos en la materia, pensarán aquello de Mercado de Invierno

No se trata del Mercado Central de Alicante, por estas fechas. No se trata de ningunas galerías de alimentación con ofertas suculentas en temporada invernal. No se trata de ningún mercado específico que inaugure por estas fechas, tan atractivas para el consumo. Ni tan siquiera de venta de marisco congelado tan popular por Navidad. 

Bueno o quizá sí. En realidad es un Mercado de Invierno, llamado así a modo de eufemismo, pero no vende alimentación, ni complementos, ni confección. Vende, cede, traspasa o deja futbolistas. 

La expresión Mercado de Invierno, trasladado al mundo del fútbol, viene a reflejar, ese periodo coincidente con la estación invernal, donde finalizada la primera vuelta de la liga, se abre la veda para que los equipos puedan volver a fichar jugadores, poniendo como fecha tope y límite el treinta y uno de enero. O lo que es lo mismo que se refuercen. 

Y es justo ahí, cuando aparecen esos equipos que se han gastado mucho dinero, pero la cosa no va del todo bien y se quieren gastar más. Aparecen esos otros equipos que aún habiendo gastado dinero, quieren hacer éste o aquel ajuste o refuerzo para mejorar la cosa. Y normalmente aparece un buen pelotón que reconoce haber fichado mal, que la cosa no ha ido bien, que así no nos salvamos, que así no ascendemos, o que en definitiva lo estamos haciendo mal. Y entonces echa a dos o tres jugadores  y recurre al Mercado de Invierno para traer a dos o tres nuevos, o cuatro o cinco, según el estado de la chequera.  

El Mercado de Invierno es como una inyección de vitalidad, como una vitamina para levantar y renovar el ánimo de directivos, aficionados, y así renovar el ánimo del propio fútbol. Éste que es muy bueno, pero que no vale para una categoría superior. Éste que es muy bueno, pero como es muy joven no juega en Primera. Éste otro, que es muy bueno pero que sale de una lesión y no tiene sitio aquí o allá. Éste que es un fenómeno, pero que el entrenador no le ponía en otra parte, por incomprendido. Y así de esta forma se renuevan las ilusiones. El fútbol como la propia vida, también se mueve a golpe de ilusiones.  

Sí o sí, el Hércules, si quiere aspirar a algo más, tendrá que comprar en ese mercado que pronto se abre, y ojalá lo haga con acierto y no malgaste la inversión, pues de no ser así es evidente que después no habrá un FINAL FELIZ. 

 

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