Confesiones sin penitencia

ANTONIO BALIBREA

Si no fuera  porque algunos están entre rejas, pensaría que han ido de ejercicios espirituales; si no fueran tan descreídos, pensaría que estamos en Cuaresma; si no fuera porque Junqueras no da puntada sin hilo, hasta yo me creería la confesión de los pecados de los penitentes de Junts pel Si.

Artur Mas, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en el acto de presentación de la candidatura de Junts pel Si, en agosto de 2015. Foto: wikipediaHay que ver el coro de reflexiones casi unánime que se ha montado en una semana: la declaración de independencia era una cosa simbólica carente de validez jurídica poco más que una movilización; el Govern no estaba preparado para desplegar la República; no había cimientos sólidos para el nuevo estado; esperar el reconocimiento internacional fue un error de cálculo y de bulto; la mayoría social que de forma abrumadora defendía la ruptura con España no era tal, y de ahí el fracaso del procés. La mayoría de estos pecados han sido confesados en voz alta por personal de la cofradía de Oriol Junqueras, más que cofradía habría que hablar de la orden de Esquerra Republicana.

Como dice Artur Mas, “se está haciendo una reflexión”, pero tanta autocrítica no ha sentado bien en algunos actores independentistas. El primero en mostrarse disgustado ante estas confesiones con las que la oposición ha sacado tajada fue el exconseller de Cultura, Lluis Puig (PDeCat) “a qué viene” estas revelaciones. La exconsellera Clara Ponsatí (ERC) “verbalizar las evidencias no debería causar tal revuelo” y que “convendría” que esta práctica “fuera mas frecuente en política”. Donde algunos ven sana autocrítica sustentada en obviedades que no deberían generar tanto “alboroto”, otros ven un exceso, hasta la “flagelación”.

Hay una diferencia de criterios entre los que antes iban juntos y ahora cada uno a su bolaHay en esto dos evidencias: la primera, una diferencia de criterios en los que antes iban junts, y ahora va cada uno a su bola. ERC ante las expectativas electorales se desmarca e indirectamente señala a Puigdemont como el protagonista de la fechoría independentista; se desmarca de lo que ellos apoyaron, incluso llamando traidor al President; y se desmarcan también en el ámbito programático. Muy al estilo del padre prior de la orden o cofradía. La segunda es que marcan distancias del PDeCAT, en ningún momento han querido reeditar la alianza de las anteriores elecciones. El propio Artur Mas reprocha, sin nombrarlo, al prior que haya dejado solo a Puigdemont. Junqueras, ni corto ni perezoso, afirma que su “candidato también es el presidente legítimo, Carles Puigdemont”, lo de también subrayado, mientras que generosamente nombra a su segunda en Esquerra candidata, y el se reserva la tramoya como siempre. Sabiendo como sabe, que Esquerra Republicana va a subir en votos y el PDeCAT bajará. Es toda una maniobra de aproximación a Podemos, correspondida por Ada Colau , rompiendo con el PSC.  Podría ser el tema de la cena secreta, hace unas semanas, en casa del propietario de Mediapro, Jaume Roures, en que se reunieron Junqueras, y su candidata a presidenta Marta Rovira por ERC, e Iglesias y Xavier Domenèch por Podemos.

En la confesión de pecadillos se han olvidado de todos los que se refieren a las consecuencias económicas -las que no iba a haber, según Mas y Junqueras- y el perjuicio que el procés ha causado y sufrirán los catalanes de a pié y todos los españoles. Los paganos de siempre. Tanto exámen de conciencia y tanta confesión, pero el prior se ha olvidado del dolor de corazón, del propósito de enmienda y sobre todo de la penitencia. Han hecho a Puigdemont penitente, pero Esquerra y Junqueras volverán a las andadas a la primera de cambio. No hay penitencia, ni arrepentimiento, ¡por muchos golpes de pecho!.

 

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn