Ideas para un referéndum catalán

TONI GIL

Antes de las vacaciones de esta Hoja del Lunes, he estado reflexionando concienzudamente para aportar algunas soluciones prácticas para que los dirigentes catalanes puedan poner en marcha la consulta sin que el gobierno central –que aplaude consultas alegales en Venezuela- pueda oponerse a ello en la Cataluña española.

 

Momento de la pasada consulta soberanista catalana del 9 de noviembre de 2014. Foto: anticapitalistes.net Parece que el primer problema es el censo. Dice la red que hay unos siete millones y medio de catalanes, de los cuales unos 6.200.000 deben ser mayores de edad; si no hay censo oficial, yo creo que sería suficiente con presentar un DNI con el lugar de nacimiento apropiado y así ser nominado catalán “de origen”.  Nada de listados, controles y esas cosas. Para evitar que votaran en dos “mesas”, los documentos se meten también en las urnas y se recogerían al día siguiente.

 

El segundo problema son las urnas. Como las lícitas deben estar “a buen recaudo nacional” pues el Govern quiere comprar unas 8.000 de trincan cuatribarradas supongo o mejor estelladas. Como los de Rajoy no les dejan comprarlas, propongo que las compren –particularmente- los concejales de los partidos pro-referendum. Veamos: 3.333 de CIU, 2.384 de ERC y 372 de CUP, suman mas de seis mil; añadamos parlamentarios, miembros del Govern, altos cargos y tal, seguro que cada personaje puede asumir una, y hasta dos si eres alto dirigente o alcalde; una sugerencia, en Amazón cuestan 21,50 euros y el envío es gratis.

 

Tercer problema: los funcionarios.  Nada de molestarles, que si trabajan en domingo hay que pagarles dietas y dos días de vacaciones; lo mejor es utilizar los voluntarios. En la anterior consulta se apuntaron 42.000 individuos dispuestos a colaborar pero con llamar a dos por urna (uno el que la haya pagado, para que la recupere tras el recuento).

 

Seguimos: los colegios electorales. No hay que provocar el uso de los centros docentes, ni espacios de la administración local o autonómica. Para escapar de los jueces y fiscales lo mejor es colocar las urnas en el portal de las comunidades de vecinos. Dividiendo los 6,2 millones de presuntos votantes –añado el adjetivo por si el ir a votar fuera posible ser señalado como delito-, entre las 8.000 urnas solo salen unos 527 por mesa instalada en el zaguán, en el patio o, si hiciera buen tiempo, hasta en la puerta de la calle.

 

Y finalmente, la pregunta. Ante tanta discusión, secretismo, complejidad semántica (no olvidemos aquello de “Otan, de entrada no” inventado por don Arfonzo), yo propongo hojas en blanco que cada votante puede aportar de cualquier libreta. Así no es necesario encargar nada a imprenta y se elude la persecución de los constitucionalistas, y simplemente los votantes deben escribir SI o NO. ¿A qué? Eso es lo de menos, lo que se trata es de resaltar el derecho a votar. Nota: también valdría el uso de “cap” en lugar de “no”.

 

Yo creo haber aportado alguna idea práctica a los dirigentes catalanes para evitar problemas, pero aclaro: voy a proceder a patentar las cinco propuestas en la sociedad de autores, así que si se deciden utilizarlas, primero… passeu per caixa.

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